Sokushinbutsu

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Luang Pho Daeng, Sokushinbutsu del monjes budista, Ko Samui, Tailandia del sur.

Los Sokushinbutsu (即身仏, literalmente, "consecución de la budeidad en vida") es un tipo de de momia budista, se refiere a la práctica de los monjes budistas que cumplen con el ascetismo hasta el punto de morir y entran en la momificación mientras están vivos. Se les ve en diversos países budistas, pero, por lo general, se usa el término japonés "Sokushinbutsu" .

Se cree que muchos cientos de monjes lo intentaron, pero hasta la fecha, solo se han descubierto 24 de esas momificaciones. Hay una sugerencia común de que el fundador de la escuela Shingon, Kukai, trajo esta práctica de la Dinastía Tang (China), como parte de prácticas tántricas secretas que aprendió y que luego se perdieron en China

Sokushinbutsu (momia) de Huineng, en Shaoguan, Guangdong, China.

Registro de Sokushinbutsu[editar]

Un registro detallado permanece en Japón, fueron monjes budistas de la forma del budismo Shugendō que, de forma diseminada en el norte de Japón (principalmente, la prefectura de Yamagata) y durante el siglo XV, se provocaban la muerte lentamente, de forma tal que sus cadáveres se conservaran momificados y así consiguieran el estado de iluminación y se convirtieran en Budas. Aunque fueron cientos los monjes que intentaron automomificarse, solo se han descubierto unos 16-24 hasta la fecha. Vale decir que la técnica está extinta actualmente y que ningún monasterio ni ningún grupo budista la sigue practicando.

Por un período de 1.000 días (algo menos de tres años), estos monjes se sometían a un muy estricto régimen de entrenamiento físico y dieta, consistente únicamente en frutos secos y semillas. Todo esto era para deshacerse de su grasa corporal. Luego, por otros 1.000 días tomaban un té venenoso, elaborado a partir del árbol urushi. El veneno provocaba el vómito, con la consiguiente pérdida de fluidos corporales, y además conseguía que, tras la muerte, los gusanos no corrompieran el cuerpo.[cita requerida]

Para terminar el proceso, el monje se colocaba en una tumba solo un poco más grande que su cuerpo, entonaba cantos y permanecía en la posición del loto hasta su muerte. Sus únicas conexiones con el mundo exterior eran una campana y una caña para respirar. Cada día, si la campana sonaba, el monje indicaba que aún vivía. El día que la campana dejaba de sonar se retiraba la caña de respiración y se sellaba la cripta. Los monjes esperaban 1.000 días adicionales, después de los cuales abrían la tumba para verificar si la momificación había tenido éxito.

Si el cuerpo se había corrompido, el monje era enterrado con honores especiales. En cambio, si la momificación había resultado exitosa, se le colocaba en un templo y se le consideraba un Buda.[cita requerida]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/monjes-que-se-automomificaron-vida_13641