Socii

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Italia (época romana) alrededor del 100 a. C.

Los socii era el término (en latín) utilizado para denominar a los aliados federados de Roma. Fue una de las tres denominaciones legales de la Italia romana ("Italia") junto con los latini y los cives. Los latini, que eran confederados especiales (Socii Latini) y al mismo tiempo semiciudadanos (Cives Latini), no deben equipararse con los pueblos itálicos homónimos de los cuales Roma formaba parte (los "latinos"). Esta organización tripartita llegó a su fin después de la Guerra de los socii del 91-88 a. C., cuando todos los habitantes de la Península Itálica obtuvieron la ciudadanía romana.

En el uso diario, la palabra latina socius podría significar 'asociado' o 'socio', en general.

Historia[editar]

La alianza tuvo su origen en el foedus Cassianum ('Tratado de Casio', en el 493 a. C.) firmado por la República romana con sus vecinas ciudades-estados latinas, poco después de la caída de la Monarquía romana en 510 a. C. Este tratado terminó la guerra entre la Liga latina y Roma, colocando a Roma en una posición de poder igual al de todos los miembros conjuntos de la Liga.

El pacto bilateral (foedus) proporcionó la asistencia mutua entre las partes sobre la base de una contribución igual al esfuerzo militar anual, contingentes militares y un stipendium, que inicialmente estaría bajo el mando romano. Los términos del tratado parece más aceptable para los latinos que el tipo anterior de hegemonía romana, como es el caso de los reyes tarquinos, ya que estos últimos probablemente requerían el pago de tributos y no una simple obligación militar.

El foedus sirvió como un modelo de relación básica para el asentamiento de Roma con las diferentes tribus y ciudades-estado de toda la península entre 338-264 a. C. Al inicio de este período, a los latinos de origen se les otorgó la ciudadanía romana, pero los términos del foedus se extendieron a otras 150 tribus y ciudades-estado. Cuando un estado era derrotado, una parte de su territorio era anexado por Roma para proporcionar tierras a los colonos romanos / latinos. Estos últimos, aunque eran ciudadanos romanos, debían renunciar a sus derechos de ciudadanía al unirse a una colonia y aceptar el estatus de socii. Se hacía así para que las colonias latinas pudieran actuar como 'perros guardianes' de los otros socii en las formaciones militares aliadas, las alae. Al estado derrotado se le permitiría mantener el resto de su territorio a cambio de unirse a Roma con un tratado perpetuo de alianza militar. Esto requeriría que el aliado tuviera los mismos amigos y enemigos que Roma, prohibiendo la guerra contra otros socii y con renuncia a una política exterior propia. Más allá de todo, la obligación central de los aliados, y en la mayoría de los casos exclusiva, era la de contribuir al ejército confederado con tropas totalmente equipadas hasta un máximo especificado cada año, en función de las necesidades, fijada en la llamada formula togatorum, para servir bajo mando romano.

Del 338 al 88 a. C., las legiones romanas fueron acompañadas invariablemente en las campañas militares por aproximadamente el mismo número de tropas aliadas organizadas en dos unidades llamadas alae, literalmente: 'alas', ya que las tropas aliadas siempre se colocaban en los flancos de la línea de batalla romana (se les llamaba alarii), con las legiones romanas en el centro. El setenta y cinco por ciento de la caballería de un ejército consular tipo era suministrada por los socii itálicos. En algunos casos, los socii de infantería podían exceder a los romanos en un veinte por ciento, y en ese caso formaba un cuerpo especial llamado extraordinarii.[1]

A pesar de la pérdida de su independencia y las pesadas obligaciones militares, el sistema proporcionó importantes beneficios a los socii. Más importante aún, se liberaron de la amenaza constante de agresión de sus vecinos como había sucedido en los siglos anárquicos anteriores a la imposición de la pax Romana. Adicionalmente, esta alianza romana protegió a la Península Itálica de invasiones externas, como fue el caso de incursiones periódicas y devastadoras de los pueblos galos al valle del Po.

Cada socius, una vez prestado juramento de fidelidad y sujeto a la misma disciplina que las tropas de Roma, aunque ya no tenía el control de la guerra y la política exterior, seguía siendo completamente autónomo, con sus propias leyes, instituciones, moneda y lengua. Era como un "estado-cliente" con su derecho de ciudadanía propio, como socii populi Romani o aliados de Roma. Además, su esfuerzo militar era solo la mitad de la que soportaban los ciudadanos romanos, ya que estos últimos contaban solo con la mitad de la población de los socii, y proporcionaban alrededor de la mitad de las levas totales. A pesar de esto, a las tropas aliadas se les permitió compartir el botín de guerra mitad a mitad con los romanos.

Incidencias[editar]

Mapa lingüístico de Italia en el siglo VI a. C.

A pesar de estos beneficios, muchos socii se rebelaron contra la alianza en momentos en que surgía la oportunidad. Las mejores oportunidades fueron proporcionadas por las invasiones de Italia del rey griego Pirro del 281 a 275 a. C., y del general cartaginés Aníbal de 218 a 203 a. C. Durante estos años, muchos socii se unieron a los invasores, en su mayoría oscanoparlantes del sur de Italia, principalmente a las tribus samnitas, que en esa época eran el enemigo más implacable de Roma. Al mismo tiempo, sin embargo, muchos socii permanecieron leales, motivados principalmente por sus antagonismos con los vecinos rebeldes. Incluso después del desastre de Roma en la Batalla de Cannas (216 a. C.), más de la mitad de los socii (por población) no desertaron, mantuvieron su fides y la alianza militar de Roma consiguió finalmente la victoria.

En el siglo posterior a la Segunda Guerra Púnica, Italia apenas fue amenazada por una invasión externa (salvo por ocasionales incursiomes de las hordaa galas o germánicas). Roma y sus aliados emprendieron entonces una expansión agresiva en el extranjero, por España, África y los Balcanes. A pesar del hecho de que la alianza ya no actuaba de manera defensiva, prácticamente no hubo protestas de los socii, muy probablemente porque las partes se beneficiaban por igual de los enormes botines de guerra obtenidos durante estas campañas.

Guerra de los socii[editar]

Pero por debajo, se estaba acumulando un resentimiento entre los socii por su estatus de segunda clase como peregrini, es decir, no ciudadanos (excepto por los colonos latinos, que podían recobrar la ciudadanía trasladándose al territorio romano). La confederación militar romana llegó a convertirse en víctima de su propio éxito forjando una nación unida fuera del mosaico de etnias y estados.

Con el detonante del asesinato del tribuno de la plebe Marco Livio Druso en octubre del 91 a. C., que intentaba conseguir, ante la oposición del Senado, la ciudadanía romana para los latinos y los itálicos aliados de Roma, los socii se rebelaron masivamente, incluidos muchos que anteriormente habían permanecido fieles en el pasado, desencadenando la Guerra de los socii (mal llamada Guerra Social). A diferencia de ocasiones anteriores, su objetivo era unirse al estado romano como ciudadanos iguales, no separarse de él. Durante la misma, se crearon dos estados independientes (de los marsos y los samnitas). Aunque los socii fueron derrotados en el campo de batalla, obtuvieron su demanda principal. Al final de esta guerra, en el año 88 a. C., a todos los habitantes de la Italia peninsular se les otorgó el derecho de solicitar la ciudadanía romana. Y en el 84 a. C., los ya ciudadanos fueron distribuidos entre las 35 tribus romanas existentes.

En el 91 a.C., el proyecto de ley de M. Livio Druso (ver cap. 8) por el que se concedía la ciudadanía romana a todos los latinos y a los aliados provocó la oposición del Senado y el estallido de la guerra "social". La península entera se sublevó, y se crearon dos Estados independientes (el de los marsos y el de los samnitas). Mario y Sila encabezaron la represión, pero en el 90 la ley Julia concedió la ciudadanía a los latinos y a los aliados, fieles o sometidos. En el 84 se los distribuyó entre las 35 tribus. La romanización de Italia acarrearía la renovación de las clases dirigentes.[2]

Referencias[editar]

  1. José Guillén (1985). Urbs Roma. Tomo III. Religión y ejército. Salamanca: Sígueme. p. 435. ISBN 84-301-0801-7. 
  2. Odile Wattel (2002). Atlas histórico de la Roma Clásica. Madrid: Acento. p. 65. ISBN 84-483-0680-5. 

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Edad Antigua[editar]

  • Livio, Ab Urbe Condita (principios del siglo I).
  • Polibio, Histories (mediados siglo II a. C.)

Contemporánea[editar]

  • Briscoe, J. (1989): "Second Punic War" en Cambridge Ancient History 2ª Ed. Vol. VIII.
  • Brunt, P. A. (1971): Italian Manpower.
  • Cary & Scullard (1980): History of Rome.
  • Cornell, T. J. (1995): The Beginnings of Rome.
  • Eckstein, A. M. (2006): Mediterranean Anarchy, Interstate War and the Rise of Rome
  • Goldsworthy, A. (2000): Roman Warfare.
  • Goldsworthy, A. (2001): Cannae.
  • Goldsworthy, A. (2003): The Complete Roman Army.
  • Staveley, E. S. (1989): "Rome and Italy in the early 3rd Century" en Cambridge Ancient History 2ª Ed. Vol. VII.
  • Scullard, H. H. (1984): A History of the Roman World.