Sinfonía n.º 4 (Arnold)

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La Sinfonía n.º 4 Opus 71 de Malcolm Arnold fue encargada por William Glock y la BBC y estrenada el 2 de noviembre de 1960 en el Royal Festival Hall por la Orquesta Sinfónica de la BBC dirigida por el propio compositor.

Movimientos[editar]

  • Allegro - Poco più mosso - Tempo primo
  • Vivace ma non troppo
  • Andantino
  • Con fuoco - Alla marcia - Tempo primo - Maestoso - Allegro molto

Descripción[editar]

Con la sinfonía n.º 4 llega a su fin la etapa más 'ligera' del recorrido sinfónico de Malcolm Arnold. El desarrollo de su concepto básico de sinfonía que recuerda en ciertos movimientos a su música más popular (como sus oberturas) llega a un punto de mayor madurez y más personalidad. El principal rasgo distintivo de la obra es el abundante empleo de la percusión, a la que Arnold añade instrumentos caribeños y africanos, como el tam-tam, los bongos o la marimba, en lo que constituye una sinfonía voluntaria y deliberadamente populista. Según reconocerá más tarde, Arnold se inspiró en la diversidad racial del barrio londinense de Notting Hill y los disturbios raciales que en él se produjeron aquellos años con el fin de extender la idea de la integración social, si bien siempre su principal objetivo por encima de cualquier tipo de mensaje será el de hacer que su música "suene bien".

En ese sentido, la integración de sonidos propios de otras regiones en una obra clásica seria occidental se revela como una nítida declaración de principios y refleja una profunda creencia en que la música puede ayudar también a extender actitudes de tolerancia y valores en la sociedad.

La sinfonía comienza con el flautín, al que responde la percusión, en un primer retazo del empleo de los instrumentos de percusión adicionales. Los violines dibujan una melodía de claro aire colonial, remarcada por la celesta. Entonces comienza el papel principal de los instrumentos de percusión africanos y caribeños, que se muestran mediante un hábil empleo del ritmo. La alternancia entre los momentos evidentemente rítmicos y la melodía de la celesta constituye una simbólica contraposición de culturas y ambientes musicales muy distintos, dotando a la obra de un cierto aire exótico. El segundo movimiento es enigmático, alternándose distintos instrumentos en la interpretación casi solista de una melodía simple.

El tercer movimiento es lento, sensual, sexy, vaporoso, bochornoso, la atmósfera es como una especie de trance, casi hipnótica.[1]

El cuarto y último movimiento se ha señalado como el más peculiar de todas sus sinfonías. Tras un comienzo a modo de fuga de la mano de los violines y su desarrollo, se da paso a una parte con un cierto aire misterioso. Tras esto, se da paso a una intervención de la percusión en solitario realmente insólita en las obras clásicas serias: la marimbas, el tam-tam y los bongos imitan, en solitario, la melodía planteada al comienzo por los violines. La orquesta permanece en silencio, salvo las trompetas, que interpretan un acorde ascendente para separar las distintas partes de la interpretación solista de la percusión. Esta parte protagonista de la percusión no estaría fuera de lugar en una de las improvisaciones solistas de los conciertos de jazz. Tras este momento de impacto, la orquesta al completo asciende en volumen hasta caer en una alocada marcha militar. En el momento del estreno de la sinfonía a muchos les resultó extraordinariamente escandalosa, fruto de una supuesta falta de ideas. Al respecto Arnold dijo que "es la frustración del artista. Quería que sonara lo más loca posible". Esta cómica marcha militar da paso a un apoteósico final que retoma el tiempo de fuga inicial.

Referencias[editar]

  1. Palmer, Christopher (1993). «Sin título». libreto de la edición de la discográfica Chandos. Reino Unido. páginas referentes a la cuarta sinfonía. 

Enlaces externos[editar]