Si un árbol cae en un bosque

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Un árbol caído en un bosque

"Si un árbol cae en un bosque y nadie está cerca para oírlo, ¿hace algún sonido?" es un kōan del budismo zen y un experimento mental filosófico que genera interrogantes respecto a la observación y el conocimiento de la realidad.

Historia[editar]

El filósofo George Berkeley, en su trabajo Tratado sobre los principios del conocimiento humano (1710), propone "Pero, dices, seguramente no haya nada más fácil para mí que imaginar árboles, por ejemplo, en un parque [...] y nadie para percibirles.[1] [...] Los objetos de sentido existen sólo cuándo son percibidos; los árboles por tanto están en el jardín [...] solo mientras haya alguien para percibirles."[2]

Algunos años más tarde, una interrogante similar fue propuesta. Es desconocido si la fuente de esta pregunta es Berkeley o no. En junio de 1883 en la revista El Chautauquan, se publicó la pregunta, "Si un árbol fuera a caer en una isla en donde no hubiera ningún ser humano, ¿habría algún sonido?" Entonces continuaron para contestar la pregunta con, "No. El sonido es la sensación percibida en el oído cuando el aire u otro medio está en movimiento."[3] Esto parece implicar que la pregunta no se publicó desde un punto de vista filosófico, sino de uno puramente científico. La revista Scientific American corroboró el aspecto técnico de esta cuestión, dejando fuera el lado filosófico, un año más tarde cuando preguntaron la cuestión ligeramente reformulada, "Si un árbol fuera a caer en una isla deshabitada, ¿habría algún sonido?" y dio una respuesta más técnica, "el sonido es vibración, transmitido a nuestros sentidos a través del mecanismo del oído, y reconocido como sonido sólo en los centros de nuestros nervios. El caer del árbol o cualquier otro disturbio producirá vibración en el aire. Si allí no hubiera ningún oído para oír, no habría ningún sonido."[4]

Se ha reportado que Albert Einstein había preguntado a su compañero físico y amigo Niels Bohr, uno de los padres fundadores de la mecánica cuántica, si él realmente creía que "la luna no existe si nadie la está mirando." A esto, Bohr respondió que sin importar cuánto (Einstein) lo intentara, nunca podría probar que sí, dando a la adivinanza el estado de una conjetura infalible —una que no puede ser probada ni refutada.

Metafísica[editar]

La posibilidad de una existencia no percibida[editar]

¿Puede algo existir sin ser percibido? — P. ej. "¿es el sonido sonido solo si una persona lo oye?" El tema filosófico más inmediato que la adivinanza introduce involucra la existencia del árbol (y el sonido que produce) fuera de la percepción humana. Si nadie está alrededor para ver, oír, tocar u oler el árbol, ¿cómo podría decirse que existe? ¿Cómo se puede afirmar que existe cuándo tal existencia es desconocida? Naturalmente, desde un punto de vista científico, existe.[5] Son los seres humanos que son capaces de percibirlo.[5] George Berkeley en el siglo XVIII desarrolló el idealismo subjetivo, una teoría metafísica para responder a estas cuestiones, acuñada popularmente como "existir es ser percibido". Hoy los metafísicos están divididos. Según la teoría de la sustancia, una sustancia es distinta de sus propiedades, mientras que según la teoría de fardo, un objeto es meramente su dato de sentido. La definición de sonido, simplificada, es un ruido audible. El árbol hará un sonido, incluso si nadie lo oyó. La definición declara que el sonido es un ruido audible. Así que el árbol podría haber sido oído, aunque nadie estuviera alrededor para hacerlo.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. A Treatise Concerning the Principles of Human Knowledge, 1734. section 23.
  2. A Treatise Concerning the Principles of Human Knowledge, 1734. section 45.
  3. The Chautauquan, June 1883, Volume 3, Issue 9, p. 543
  4. Scientific American, April 5, 1884, pg 218.
  5. a b "What is Philosophy?