Servicio penitenciario federal

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Servicio Penitenciario Federal SPF
Self-Torreon.png
Torreón de color gris acero que en su centro sostiene el Escudo Nacional e identifica al personal penitenciario federal de la República Argentina
Fundado 1877
País Bandera de Argentina República Argentina
Función Custodia a las personas privadas de su libertad procesadas y condenadas por la justicia argentina
Cultura e historia
Lema Justicia y Fe para cumplir la misión
Aniversarios

16 de Julio (Día del Agente Penitanciario y Día de Nuestra Señora del Carmen)

9 de octubre (es creada en 1933 por la ley n° 11.833)
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El Servicio Penitenciario Federal (SPF) es la institución del Estado argentino que tiene a su cargo el gerenciamiento y la administración de los establecimientos penitenciarios federales, y la ejecución de los programas criminológicos destinados a disminuir la reincidencia, a desalentar la criminalidad y a contribuir a la seguridad pública.

La finalidad de los programas de tratamiento es lograr que las personas privadas de la libertad adquieran pautas de conducta y herramientas para su reinserción en la sociedad.

La administración de los recursos humanos se encuentra abocada a que el personal penitenciario integre una institución humanista, científica y eficiente, que lidere la investigación en materia de ejecución penal y colabore con otras instituciones académicas vinculadas al estudio de la teoría de la pena.

El SPF depende de la Subsecretaría de Relaciones con el Poder Judicial y Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, y su creación orgánica data de 1933 a través de la Ley Nº 11833 “De Organización Carcelaria y Régimen de la Pena”.

Actualmente, su funcionamiento se rige por las previsiones de la Ley Orgánica respectiva Nº 20.416, la Ley de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad Nº 24.660 y reglamentos complementarios.

Historia[editar]

Recordar que el Cabildo de Buenos Aires ya fue utilizado como lugar de detención de quienes habían quebrantado las normas en la época de la Revolución de 1810 es, además de sorprender a muchos, señalar que la cárcel acompañó desde los albores de la nacionalidad el desarrollo del país cumpliendo la función que la sociedad le encomendó a través de los tiempos.

Mientras la Argentina creció hasta lo que es su actualidad, las cárceles nacionales o federales crecieron en el cumplimiento de su función con un sesgo institucional nítido: la humanización de la pena.

Muy atrás han quedado los barracones infames de alojamiento de presos en las cárceles del sur, como los calificó quien mejor las conoció a partir de la segunda década del siglo anterior, el ilustre penitenciarista argentino Juan José O´Connor, y más de seis décadas han transcurrido desde que, por iniciativa del entonces director general de Institutos Penales, Roberto Pettinato, se eliminaron los grilletes de sujeción y el traje a rayas que uniformó a los internos hasta ese momento.

Ya desprendidas de estos y otros emblemas de castigo, las cárceles federales avanzaron a un ritmo que las convirtió en pioneras de América del Sur y Central en abandonar el sistema de la reclusión por la reclusión misma, tan inútil para el preso como para la sociedad a la que más tarde o más temprano retornaría, para incorporar las premisas resocializadoras.

Este nuevo sentido de la pena, edificante, superador, creció acompañando la madurez institucional de la Argentina y las nuevas demandas hacia el sistema penitenciario que a esta altura fórmula una dinámica de maduración social impulsada por la revolución que han planteado las comunicaciones en tiempo real.

Esa demanda social de disminuir el castigo en lo posible, para atender el esfuerzo recuperador, resocializador, del hombre y la mujer encarcelados, sigue creciendo cada día a través de las modalidades de oferta educativa, de atención médica, de asistencia social y laboral que se pone al alcance de condenados y procesados alojados en las unidades del Servicio Penitenciario Federal.

Heredero de la Dirección General de Institutos Penales creada por la ley Nº 11.833 “De Organización Carcelaria y Régimen de la Pena”, del año 1933, el Servicio Penitenciario Federal hoy encuadrado por el articulado de la ley de Ejecución de la Pena Privativa de la Libertad Nº 24.660, reafirma la premisa resocializadora del tratamiento de los internos que impregna su historia.

Es decir, reafirma la premisa con las que las cárceles federales acompañaron la historia argentina como se destacó anteriormente: la de la humanización de la pena.

Jerarquía[editar]

Oficiales[editar]

  • Inspector General
  • Prefecto
  • Subprefecto
  • Alcaide Mayor
  • Alcaide
  • Subalcaide
  • Adjutor Principal
  • Adjutor
  • Subadjutor

Suboficiales[editar]

  • Ayudante Mayor
  • Ayudante Principal
  • Ayudante de 1ª
  • Ayudante de 2ª
  • Ayudante de 3ª
  • Ayudante de 4ª
  • Ayudante de 5ª
  • Subayudante

Cadetes[editar]

  • Cadete de 3° año.
  • Cadete de 2° año.
  • Cadete de 1° año.

Institutos de formación[editar]

Escuela de Oficiales: Escuela Penitenciaria de la Nación Dr. Juan José O'Connor[editar]

  • Ubicación: Ruta Jorge Newbery Km. 4,5 (1804) - Ezeiza – Provincia de Buenos Aires.

Escuela de Suboficiales Subdirector Nacional Juan Carlos Garcia Basalo[editar]

  • Ubicación: Ruta Jorge Newbery Km. 4,5 (1804) - Ezeiza – Provincia de Buenos Aires.

Enlaces[editar]

http://www.spf.gob.ar/

https://www.facebook.com/ServPenitenciarioFederal