Presión intraocular

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La presión intraocular es la presión que ejercen los líquidos oculares contra la pared del ojo, la cual es necesaria para que este órgano se mantenga distendido.[cita requerida] Su valor medio es 16 mmHg y puede medirse fácilmente con ayuda de un dispositivo que se llama tonómetro. El equilibrio entre producción y reabsorción del humor acuoso es el principal factor que determina el nivel de presión intraocular. Por otra parte la elevación de la presión intraocular o hipertensión ocular es el principal factor de riesgo para que se desarrolle una enfermedad del ojo conocida como glaucoma.

Líquidos intraoculares[editar]

El ojo es en realidad una esfera hueca llena de líquido, el cual ejerce una presión sobre sus paredes gracias a la cual se mantiene distendido. El líquido del interior del ojo se divide en dos partes de composiciones y texturas diferentes.

En la parte de atrás del órgano, entre la superficie posterior del cristalino y la retina se encuentra el humor vítreo, que es una sustancia gelatinosa en la que sus componentes se difunden lentamente. Ocupa el 80 % del interior del ojo; su renovación es escasa y muy lenta.

Por el contrario en la parte anterior del ojo, entre el cristalino y la córnea, se encuentra otro líquido que se llama humor acuoso. El humor acuoso ocupa el 3 % del interior del ojo, se renueva constantemente, la producción y reabsorción son continuas y se mantienen equilibradas en circunstancias normales. Si se produce un desequilibrio por exceso de producción o bloqueo en la reabsorción, la presión intraocular se eleva por encima de las cifras adecuadas para el correcto funcionamiento del ojo.[1]

Hipertensión ocular[editar]

Se considera que existe hipertensión ocular cuando la presión intraocular es superior a 21 mmHg en dos mediciones consecutivas; se consideran cifras normales las comprendidas entre 11 y 21 mmHg. La presión intraocular elevada se presenta principalmente en la población mayor de 40 años, en un porcentaje que oscila entre el 4 y el 7% según los estudios, y es el principal factor de riesgo para contraer glaucoma, lo cual puede causar un deterioro importante de la capacidad visual.

Sin embargo solamente el 1% de las personas que presentan hipertensión ocular desarrollan glaucoma a lo largo de un año. Uno de los mayores riesgos es mayor con las cifras más altas, pero no es posible predecir qué individuos desarrollarán la enfermedad y cuáles no.[2] Por otra parte no existen unas cifras seguras por debajo de las cuales no exista el peligro de que aparezca un glaucoma.

Referencias[editar]

  1. Arthur C. Guyton,John E. Hall: Fisiología médica, 2001, (ISBN 978-88-7959-210-9). Consultado el 20-1-2010
  2. Jack J. Kanski: Oftalmología clínica, 5ª edición, 2004, ISBN 978-84-8174-758-4. Consultado el 20-1-2010