Port-a-Cath

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Port-a-Cath® es un catéter que se introduce bajo la piel en el tórax del paciente con un tubo que va a una vena central. Se implanta habitualmente en la vena subclavia, aunque existen algunos artículos publicados de catéteres en vena femoral. Su función es doble. En primer lugar se usa para la administración de medicamentos (principalmente quimioterapia oncológica) y además para facilitar la extracción de muestras de sangre.

Se compone de un tubito (el catéter en si) y de un reservorio de titanio con silicona, que se palpa bajo la piel y que es lo que se pincha con unas agujas especiales, acodadas llamadas Hubber.

Para el mantenimiento del reservorio, se debe acudir al médico, una vez cada 28-30 días, para introducir una heparina de "sellado" que evite trombos.

Riesgos[editar]

  • Infección, una severa infección bacteriana puede comprometer al paciente y al aparato, se requerirá retirarlo mediante una cirugía, la infección pondrá la salud del paciente en juego y lo debilitará, en algunos casos se produce una bacteriemia o hasta una septicemia.
  • Trombosis, la formación de un coágulo de sangre en el catéter puede bloquear el dispositivo de forma irreversible. Para prevenir estos coágulos es necesaria la aplicación de suero salino o heparina, bajo supervisión médica o profesional de enfermería, al menos una vez cada cuatro semanas. En caso de que se esté administrando medicamentos por este dispositivo se recomienda que se aplique la heparina cada quince o veinte días.
  • Fallo mecánico, raro es el caso. Es posible que parte del sistema pueda romperse y quede alojado en el sistema circulatorio. En tal caso esto es poco probable que cause un daño serio.
  • Infantes, si el aparato es introducido en un niño habrá que retirarlo o reemplazarlo conforme va creciendo el niño ya que puede quedar corto y podría moverse de la parte inferior a la parte superior de la vena cava.