Parque Asturias

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Parque Asturias
Localización Colonia Asturias, Ciudad de México, Mexico
Propietario Asturias F.C.
Operador Asturias F.C.
Detalles técnicos
Superficie Césped
Capacidad 18 000 espectadores
Construcción
Inicio 1936
Término 1939
Demolición 1939

El Parque Asturias fue un estadio ubicado en la Colonia Asturias de la Ciudad de México. Fue construido por el Club de Fútbol Asturias en 1936 y desapareció en 1939. Fue utilizado inicialmente como estadio de fútbol sede del Club de Fútbol Asturias y Club de Fútbol Atlante equipos más importantes en el Distrito Federal durante los años 30. Fue reemplazado por otros espacios como el estadio de la Ciudad de los Deportes en 1944 y el Estadio Azteca en 1966. La capacidad del estadio es de 25 011 espectadores parados y 18 000 sentados. Construido de madera fue víctima de un incendio que acabó con gran parte de el 29 de marzo de 1939. [1]

Historia[editar]

Equipo Asturias que jugó contra Colo-Colo de Chile en 1927.

El 1 de marzo de 1936, siendo presidente José Díaz Bernardo, se inaugura el Campo Asturias. Con un partido entre el Asturias y el Botafogo de Brasil. Este estadio, con capacidad para 25,011 espectadores, marcó toda una época en el deporte en México. Fue construido en la hoy llamada Calzada de Chabacano. El Parque Asturias era un complejo deportivo que contaba con tres campos de fútbol, seis canchas de voleibol, tres con duela de madera y tres con tarmac, alberca olímpica y fosa de clavados, cuatro boleras, doce mesas de tenis (10 de arcilla y 2 sintéticas), seis frontones, cuatro canchas de squash, tres gimnasios, tres canchas de basquetbol, tres restaurantes, mesas de boliche, salas tipo cine y extensas áreas verdes. Celebraba varias fiestas al año, entre ellas las conocidas como Romerías, de Covadonga, en septiembre, del Socio (la más grande), en octubre y la Jira Asturiana en abril. El 29 de marzo de 1939, en un encuentro muy importante entre el Necaxa y el local Asturias, las gradas de madera del inmueble fueron incendiadas por aficionados necaxistas debido a que ellos alegaban un error arbitral en contra de los rojiblancos; las llamas se propagaron, dejando al estadio reducido a cenizas. En la actualidad se encuentra la tienda Mega Soriana Asturias, entre la Calz. Chabacano y la calle José Antonio Torres, en la Col. Asturias de la Alcaldía de Cuauhtémoc.

El Incendio del Parque Asturias[editar]

El 26 de marzo de 1939, ocurriría una tragedia que sería el principio del fin de los estadios de madera. Jugaban el Asturias y el Necaxa disputándose el primer lugar que los llevaría a consagrarse campeones. El Necaxa necesitaba ganar para empatar al Asturias, o quedaba sin aspiraciones al título. El árbitro en ese partido fue Fernando Marcos.

El partido se esperó con gran expectación, antes del encuentro los aficionados de ambos equipos se enfrascaron en pleitos e insultos. El estadio estaba completamente lleno, en el cuadro del Necaxa jugaba el ídolo de la afición mexicana Horacio Casarín.

Era un partido decisivo, se convirtió en un partido muy duro con muchas entradas fuertes, al comienzo del encuentro Carlos Laviada cometió una falta golpeando la rodilla de Horacio Casarín el jugador más peligroso de los necaxistas, Casarín fue marcado severamente con la consigna de detenerlo a como diera lugar, pero esto no impidió que Casarín anotara el primer gol a favor del Necaxa, minutos más tarde, León II le pegó nuevamente a Casarín, y al minuto 20 el defensa Jose Soto dio una patada artera a la rodilla de Casarín, imposibilitándolo a seguir en el encuentro. Esto enfureció a los aficionados que empezaban a encender fogatas en la tribuna de sol.

El Asturias consigue empatar pero poco tiempo después el Necaxa vuelve a anotar, en los últimos minutos el árbitro Fernando Marcos otorga un penal a favor del Asturias, empatando el partido a dos goles, el penal fue justo pero los aficionados enfurecidos comenzaron a prender luminarias en las tribunas de madera. El fuego rápidamente se propago alcanzando el reloj y el marcador que fue devorado por las llamas y en donde se leía el empate a dos goles que dejaba fuera del título al Necaxa. Las tribunas de sol fueron consumidas en su totalidad casi en forma instantánea.

La llegada de los bomberos fue inútil no había agua en las bombas y se concretaron a aislar las tribunas de sombra para que el Parque no se incendiase completamente. Una hora después, el local quedaba convertido en escombros, maderas y vigas humeantes, cenizas por doquier, una que otra llama anunciaba su triunfo ante el que fuera el mayor parque de Fútbol de México.

Ahí queda para el recuerdo, aquel 26 de marzo de 1939, como el día que dio principio al fin de los estadios de madera, este incendió fue la excusa perfecta para que en la capital mexicana se decidiera eliminar los estadios de madera.

Referencias[editar]