Paradoja del ahorro

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La paradoja del ahorro o paradoja de la frugalidad o paradoja de la austeridad sugiere, según la vertiente económica keynesiana, que si en una recesión todos los habitantes tratan de ahorrar más, es decir dedicar al ahorro un porcentaje mayor de sus ingresos, la demanda agregada caerá, la producción caerá y el ahorro total de la población será igual o más bajo.

Explicación de la paradoja[editar]

La explicación de la paradoja se debe a que el ingreso total de la población es igual a la suma de los ingresos de sus individuos. Dado que el ingreso personal puede ser destinado al consumo o al ahorro, y que el consumo forma una parte esencial de la demanda agregada —que financia el ingreso global a través de rentas y salarios— si aumenta el porcentaje de ahorro, lógicamente el consumo disminuirá, por lo que disminuirá aún más la demanda agregada y, consecuentemente, el ingreso global, lo cual hará que caiga el ingreso personal. Al caer el ingreso personal cada individuo habrá de dedicar un mayor porcentaje de su renta a ahorrar para poder seguir ahorrando lo mismo en términos absolutos. Ello reducirá aún más su consumo (ya de por sí reducido por la caída de la renta) por lo que los ingresos serán aún más reducidos y así sucesivamente al punto que algunos o muchos deberán utilizar sus ahorros a fin de solventar la disminución en ingresos. Partimos de:

  • Renta total de todos los entes económicos (Y) = Consumo (C) + Inversión (I) + Gasto público (G) + Exportaciones (X) - Importaciones (IM)
  • Renta de las familias = Consumo (C) + Ahorro (S)
  • La renta de las familias depende positivamente de la renta total de todos los entes económicos.

Debemos recordar que la renta de los individuos se dedica a dos finalidades, el consumo y el ahorro. Si aumenta el ahorro, debe disminuir necesariamente el consumo. Al ser menor el consumo, el ingreso agregado (Y) también se reduce, lo que implica que el de los individuos y/o las familias es menor. Pero, para que el nivel de ahorro (S) sea constante, el consumo (C) ha de ser aún más pequeño. y así sucesivamente, lo que eventualmente lleva a una contracción de la producción y una reducción concomitante del empleo, lo que a su vez forzará a un sector creciente de la población a depender de sus ahorros para el consumo básico. Así pues, una actitud generalmente vista como positiva — un mayor deseo por ahorrar— puede llevar a un menor consumo al punto que, paradójicamente, se transforme, en términos absolutos, en un menor ahorro.

Efectos a largo plazo[editar]

Cuando se examina un modelo más realista se ponen en juego otros mecanismos que probablemente provoquen que un aumento de la tasa de ahorro de lugar a largo plazo a un aumento de la renta y del ahorro. Las medidas que fomentan el ahorro pueden provocar a corto plazo una recesión aunque a largo puedan llegar a cumplir su objetivo.

Referencias[editar]

Blanchard, Olivier. Macroeconomía. Prentice-Hall. ISBN 9788483222898.