Palacio Tajes
| Palacio Tajes | ||
|---|---|---|
|
| ||
| Datos generales | ||
| Tipo | Palacio | |
| Estilo | Arquitectura italiana | |
| Catalogación | Monumento Histórico desde 2008 | |
| Calle | Ruta 47 s/n | |
| Localización | Parador Tajes, Los Cerrillos (Uruguay) | |
| Coordenadas | 34°36′26″S 56°28′14″O / -34.607305555556, -56.470611111111 | |
El Palacio Tajes es un histórico palacio que fuera residencia del general Máximo Tajes. La misma se encuentra ubicada en el Parador Tajes, en la localidad de Los Cerrillos, del departamento de Canelones.
Historia
[editar]Tiene su origen en el período colonial, cuando las tierras que la conforman integraban una Merced Real, figura jurídica mediante la cual la Corona española otorgaba tierras en América. Dicha merced fue concedida a Antonio Figueroa por el gobernador de Montevideo, brigadier de los Reales Ejércitos Joaquín del Pino, entre los años 1713 y 1774.
Con posterioridad, una fracción de estas tierras fue enajenada a Pedro Montes de Oca el 7 de julio de 1773. Tras su fallecimiento, sus herederos transfirieron la propiedad a Cristóbal Álamo, quien registró el bien como “una suerte de estancia” ante el Alcalde Ordinario de primer voto, Antonio Guzmán, consolidando así su carácter productivo y residencial.
A comienzos del siglo XIX, la estancia pasó a manos de Josefa Álamo, única hija de Cristóbal Álamo y Micaela González, quien contrajo matrimonio con Joaquín Suárez en mayo de 1806. El matrimonio incorporó la totalidad de la estancia, incluyendo tierras en la zona de Los Cerrillos, permaneciendo la propiedad dentro del linaje familiar durante varias décadas.
Posteriormente, la sucesión recayó en su hijo Bernardo Suárez Álamo, y tras el fallecimiento de José Suárez, la propiedad fue heredada por uno de sus descendientes, quien la transfirió a su hermano Joaquín Suárez.
Hacia fines del siglo XIX, el predio fue adquirido por el teniente general Máximo Tajes, figura destacada de la vida política y militar del Uruguay y presidente de la República entre 1886 y 1890. Tajes impulsó una profunda transformación del establecimiento, ampliando la superficie del predio y ordenando la demolición del antiguo casco de estancia colonial, de planta en herradura, perteneciente a la familia Suárez–Álamo. En su lugar, promovió la construcción de un nuevo casco, concebido como residencia principal, de marcada influencia italiana.
La edificación fue concluida en 1886, coincidiendo con el inicio del mandato presidencial de Tajes. Para su construcción se emplearon materiales importados desde Italia y Gran Bretaña, complementados con obras artísticas realizadas por talleres locales. El edificio, de estilo italiano, cuenta con más de 2.500 m² edificados en dos niveles y un mirador de 16 metros de altura, que originalmente culminaba en una cúpula transparente. El conjunto arquitectónico se inserta en un parque forestado de aproximadamente 62 hectáreas, ubicado a orillas del río Santa Lucía.
En 1909, Máximo Tajes enajenó la propiedad a Arturo Heber Jackson. Durante la década de 1950, el edificio fue adaptado para usos recreativos, funcionando como bar, restaurante y salón de baile, lo que consolidó al lugar como un relevante punto de atracción turística. En este contexto, el conjunto comenzó a ser conocido bajo la denominación de Parador Tajes.
Posteriormente, en los años 1970, el predio fue destinado a funciones militares, incorporando nuevos usos a lo largo de su trayectoria histórica.
Construcción
[editar]El Palacio fue concebido bajo una marcada influencia europea, particularmente inspirada en el modelo de las villas italianas, corriente arquitectónica ampliamente difundida en el Río de la Plata durante la segunda mitad del siglo XIX.
En este sentido, Arredondo señala que “la euforia nacional olvidó por completo su ambiente y su origen hispánico. Se vieron construcciones neogóticas, del Renacimiento francés e italiano, villas romanas, estilos ingleses y franceses, e incluso ponpeyanos; sin embargo, a mi juicio, predominó lo que entonces se denominaba ‘cajón de sastre’, con una clara preferencia por las villas italianas, nobles, amplias y señoriales. Desde el punto de vista arquitectónico, el edificio se organiza a partir de un núcleo central que articula una distribución espacial simétrica, rasgo característico de la tradición clásica. El conjunto se encuentra delimitado por una verja de hierro asentada sobre un muro de sillares de piedra, extraída de los cerros de las inmediaciones y unida mediante el uso de tierra romana.
Tanto la verja perimetral como el conjunto de la herrería de la casona fueron realizados en Uruguay por el maestro herrero Valentín Gianone, responsable además de destacadas obras de herrería artística en el país
El acceso al predio se realiza a través de tres entradas, ubicadas en los lados oeste, este y norte. Esta última se distingue por estar flanqueada por dos esculturas de lobos en actitud de vigilancia, dispuestas sobre robustos pilares, que refuerzan el carácter simbólico y monumental del conjunto.
Desde el año 2008 la quinta y todo el parque circundante, fueron catalogados como Monumento Histórico Nacional, no solo por el alto valor arquitectónico del mismo, sino también por haber sido testigo de muy ilustres propietarios, entre ellos el presidente Joaquín Suárez, María Josefa Álamo de Suárez y el teniente general Máximo Tajes, entre otros.[1]
Referencias
[editar]- ↑ «Resolución MHN» (en español). Consultado el 1 de noviembre de 2018.
Bibliografía
[editar]Arredondo Horacio .1951. "Civilización del Uruguay". Aspectos arqueológicos y sociológicos 1600-1900. INSTITUTO histórico y Geográfico .
Losteau César. 1995. "Influencia de Italia en la Arquitectura Italiana del Uruguay." Instituto Italiano.
Stocco Veronica, Juan Fernández. 2010. "Estudio Histórico y Artístico de la Casona del Tte. Gral Máximo Tajes.
