Palacio Lapido

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Palacio Lapido
2016 Av 28 de Julio Montevideo Palacio de La Tribuna Popular.jpg
Palacio Lapido en 2016.
Nombre(s) anterior(es) Palacio de la Tribuna Popular.
Información general
Uso(s) Destino, original: comercios, periódico y vivienda de apartamentos; actual: comercios, oficinas y vivienda de apartamentos
Estilo Arquitectura moderna, ortodoxa[1]
Catalogación (MHN), desde 1989.[2]
Dirección Avda. 18 de Julio 948/950 (esq. W. Ferreira Aldunate, ex Río Branco, lado sur de 18 de Julio)
Localización Montevideo Department Coa.png Montevideo
Bandera de Uruguay Uruguay
Coordenadas 34°54′23″S 56°11′46″O / -34.90638889, -56.19611111Coordenadas: 34°54′23″S 56°11′46″O / -34.90638889, -56.19611111
Inicio 1929
Año de construcción 1930-1933
Diseño y construcción
Arquitecto(s) Juan María Aubriot y Ricardo Valabrega
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Palacio Lapido o Palacio de la Tribuna Popular es un edficio ubicado en el barrio Centro de la ciudad de Montevideo, en el número 948/950 de la Avenida 18 de Julio, en la esquina de la calle W. Ferreira Aldunate. Desde 1989 está catalogado como Monumento Histórico Nacional.[2] Debe su nombre a que fue la sede del diario vespertino La Tribuna Popular.

Características[editar]

El edificio Lapido es una de las primeras obras importantes de arquitectura moderna en el Uruguay. El proyecto es de 1929; en 1930 comenzaron los trabajos que terminaron en 1933.

Fue "uno de los primeros edificios austeros de formas, puros y de una encomiable modernidad que tuvo Montevideo hacia 1930. En su tiempo debe haber causado asombro esa masa blanca, entera, con una repetición de balcones macizos, iguales y superpuestos, como motivo plástico esencial. El edificio Lapido tiene algo más de una docena de pisos y es muy regular hasta las partes más altas, en que se producen retiros y modificaciones que dan lugar a un juego de volúmenes más pequeños, culminación animada cuya finalidad fue, seguramente, evitar un recorte neto de las formas contra el cielo. El tipo de terminación categórica es ahora normal, pero entonces no".
"El ritmo de los balcones macizos e iguales del edificio Lapido produce una repetición poderosa y serena hacia la altura. Aubriot, según sus declaraciones, vaciló frente a la cantidad de sistemas de formas que ya llegaban de Europa en las revistas y resolvió, ante el desconcierto, inclinarse hacia soluciones de filiación holandesa, que le parecían más amables y refinadas." (p. 19)[3]

El arquitecto Juan Aubriot adopta, a partir de un detallado estudio del contexto, el tipo extrovertido en altura, en esquina.
Organiza el edificio en distintos volúmenes, escalona las alturas, maneja un cuidadoso equilibrio de horizontales y verticales y lo corona con diferentes dispositivos formales.
El Edificio Lapido constituye una renovación arquitectónica pero, simultáneamente, es un claro ejemplo de asimilación conceptual, que atiende y enriquece las calidades espaciales de la ciudad existente.[4]

Este edificio presenta una inserción urbana que resuelve tanto su carácter de esquina elevada (ciertamente más notable en la época de su construcción), como su transición hacia las edificaciones de menos altura sobre la calle Río Branco, fraccionando su masa en cuerpos menores que alcanzan la escala de las construcciones linderas. El programa a resolver era complejo: sede de un periódico, auditorio, conjunto de apartamentos y galería comercial para dar significación a los accesos a estas variadas actividades.

Los autores manifestaron un gran ingenio organizativo para articular necesidades diferenciadas obteniendo de las mismas el máximo de sus posibilidades de relación con la ciudad y entre sí.

En lo técnico apreciamos un uso desenvuelto del hormigón armado, una 'planta técnica' que resuelve la transición entre las plantas inferiores y las residenciales repetitivas.

El interior del edificio demuestra un cuidadoso y coherente estudio de todos los detalles, desarrollados con originalidad e impecable realización artesanal.

En cuanto a su forma de trabajo, el Arq. J. Aubriot decía: «Mis proyectos surgían por un lado como una lucha personal y por otro como una manifestación de una comunidad de estudiantes y arquitectos que sin ningún tipo de imposición, teníamos conciencia que se estaba dando un cambio grande en arquitectura y que los planteos académicos no funcionaban más». Agregando luego: «...el trabajo en equipo es fundamental, uno no sabe lo que lleva adentro cuando se encierra en si mismo. Pero cuando se trabaja en equipo, se abren las puertas y surgen una montaña de cosas que no se sabía que estaban allí. Se produce mucho mejor y uno se desarrolla mejor. Solamente Dios, lo digo aunque no soy creyente, puede resolver todo por sí mismo. Pero nosotros no somos Dios, somos de la tierra y tenemos que sudar todos juntos».[5]

Referencias[editar]

  1. IMM (2011). «Guía Arquitectónica y Urbanística de Montevideo» (pdf). Archivado desde el original el 19 de noviembre de 2015. Consultado el 7 de noviembre de 2011. 
  2. a b MEC. «Patrimonio Uruguay, Monumentos Históricos Nacionales». Archivado desde el original el 19 de noviembre de 2015. Consultado el 31 de octubre de 2011. 
  3. Artucio, Leopoldo C.. «Montevideo y la arquitectura moderna, N° 5, Nuestra Tierra, Montevideo, 1971» (pdf). Consultado el 22 de noviembre de 2011. 
  4. IMM. «Arquitectura, Edificios y espacios calificados, edificio Lapido». Archivado desde el original el 19 de noviembre de 2015. Consultado el 7 de noviembre de 2011. 
  5. Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU). Sitio oficial. «Información práctica, Grandes obras nacionales». Consultado el 22 de noviembre de 2011. 

Enlaces externos[editar]