Mosuo

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Mujer cerca del lago Lugu.
Tejedora en la ciudad vieja de Lijiang.
Tabla del signario mosuo antiguo con la correspondencia en idioma chino. Museo Cultural Mosuo (Lago Lugu).

Los mosuo (en chino: 摩梭, pinyin: Mósuō), también , moso, mosso o musuo y denominados por ellos mismos como na, son una etnia china que habita en las provincias de Yunnan y Sichuan (cerca de la frontera con el Tíbet). Cuenta con unas 40 000 personas y la mayoría habita en la región de Yongning y el lago Lugu (27°42′35.30″N 100°47′4.04″E / 27.7098056, 100.7844556).

Aunque ellos se diferencian de los naxi, el gobierno chino los considera como miembros de tal etnia. La característica más conocida son las relaciones poliandríacas, es decir, que una mujer puede estar con varios hombres sin formar una familia de tipo occidental. Los hijos pertenecen únicamente a la madre y llevan su apellido: son un matriarcado y una sociedad matrilineal.

Nueve mil años de matriarcado[editar]

Los mosuo viven una región que estaba aislada del resto del mundo hasta los años setenta. El aislamiento de la región del lago Lugu (situada en las provincias de Yunnan y Sichuan, en la parte oriental de Tíbet) ha permitido que el sistema de línea materna floreciera y perdurara.

Su región fue conquistada por los ejércitos de los emperadores de China y se convirtió en parte del imperio chino. Pero los mosuo no han adoptado los patrones patriarcales chinos y no fueron forzados a hacerlo debido al lugar remoto en el que viven (hoy dia para llegar hacen falta 9 horas en jeep).

Se trata de una tradición nacida hace miles de años, cuando era normal el matriarcado en la China rural, según dicen los sociólogos.

Ellas son las únicas propietarias. La herencia se transmite de madre a hija, lo que implica que en la región no existen hombres con casa propia, ya que viven en la casa de su madre. El apellido de la mujer identifica los lazos de sangre. En cada una de las familias hay una matriarca y es la figura de más alto nivel en el clan.

Los miembros del clan eligen a una mujer de un grupo de hermanas para ser la matriarca, que normalmente es la hermana mayor. Con la ayuda de sus hermanas, ella cuida de los asuntos económicos y sociales de la clan-casa; es la administradora de todas las posesiones del clan: la casa, los campos, los animales domésticos y el alimento, así como los caballos, que son utilizados sobre todo por los hombres del clan, de sus hermanos y de los hijos.

Los hombres carecen de responsabilidades, trabajan mucho menos que las mujeres y pasan la mayor parte del tiempo reunidos con sus amigos o realizando las tareas que le son asignadas por la matriarca. No tienen presiones de posesiones materiales para "conquistar" a una mujer.

Pero si necesitan dinero para lo que fuere, y tengan la edad que tengan, deben pedírselo a sus madres o, en su defecto, a sus hermanas.

Cuando se les pregunta cuál es la razón para que sean ellas las que manejen la economía responden con naturalidad: "Son mucho más capaces y no gastan en cualquier cosa".

No es una ginecocracia porque las mujeres no ostentan la autoridad política, sólo la familiar. A nivel político, sorprendentemente delegan tal responsabilidad en un hombre, a quienes ellas eligen anualmente para mantener el orden y actuar de portavoz de la comunidad. Es curioso ver cómo las propietarias de la autoridad familiar depositan a su vez la autoridad política en un hombre. En esta reciprocidad está el equilibrio. El hombre sirve a la comunidad porque se siente parte de ella. Hay que destacar que no necesitan de policía ni tienen prisiones, viven desde nueve mil años en paz, sin guerras.

Sin maridos, solo madres

No existe el matrimonio tal como estamos acostumbrados a entenderlo. El grupo familiar está formado por una mujer, sus hijos, su madre, sus hermanos, sus hermanas y los hijos de esas mismas hermanas. No existen los matrimonios y en consecuencia maridos.

El padre no es una figura relevante en la vida de los hijos, aunque cuando llegan a la edad de 14 años, el padre entrega un regalo, normalmente dinero, a su hija y se celebra una fiesta, ya que las chicas a esta edad reciben su propia "casita" que es parte de la casa de su clan. A partir de esta edad pueden recibir a quien quieran ellas e expresamente invitan para pasar la noche con ellas. La única figura masculina en la familia que ocupa algún lugar relevante es el hermano de la madre, que es la figura "paternal".

Casi sin excepción, los hombres siguen viviendo, incluso después de ser padres, en casa de su madre, y ayudan a criar a los hijos de sus hermanas.

Los hombres y las mujeres nunca viven juntos; el hombre se va a visitar por la noche a la mujer que lo invitó expresamente, a diario. Si ella no lo invita pasa la noche en un "dormitorio común" con los otros hombres del clan de su familia. A los hombres y mujeres que hacen el amor juntos no les unen el dinero ni los hijos -que siempre se crían en casa de la madre-, ni siquiera el sentirse parte de la misma familia. Se mantienen enlazados sólo por el afecto, así que cuando éste desaparece nada los liga y simplemente no pasan más noches juntos. El horario de compartir cama normalmente es entre las 22:00 y las 06:00, así que por la mañana todos los hombres vuelven a casa de su clan. Lo que conlleva que los hijos, frutos de sus relaciones no experimentan cambios estructurales, no hay peleas ni celos ni cambios de habitad.

Los hombres están a cargo de la ganadería y la pesca; aprenden estos oficios, de sus tíos y más hombres de la familia tan pronto como tengan la edad suficiente. Afirman que no entienden como los hombres que no viven como ellos pueden disfrutar de la vida, llena de estrés, mientras ellos se pasan sus días disfrutando con las cosas que más les gustan a los hombres, pasar el rato juntos y jugar juegos.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]