Masacre de Hama

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Masacre de Hama
Lugar Hama, Siria
Blanco(s) Población civil de la ciudad[1]
Fecha 2 de febrero-5 de marzo de 1982[2]
Muertos Probablemente 5.000 a 10.000[3]
Heridos Varios miles[1]
Perpetrador(es) Fuerzas Armadas de Siria bajo órdenes del gobierno baatista.[4]
Motivo Rebelión antigubernamental de los residentes.[5]
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La masacre de Hama (en árabe: مجزرة حماة) ocurrió entre el 2 de febrero y el 5 de marzo de 1982[2] cuando el ejército sirio, bajo las órdenes del presidente de Siria Hafez al-Asad llevó a cabo una política de tierra quemada contra la ciudad de Hama, a fin de sofocar una revuelta de la comunidad suní contra el régimen de al-Asad.[6] La masacre fue conducida personalmente por el hermano menor del presidente, Rifaat al-Asad, significando el fin al conflicto iniciado en 1979 con los Hermanos Musulmanes principalmente -caracterizado por el alzamiento esporádico de una serie de núcleos rebeldes que fueron sometidos uno por uno por el régimen-.[7] Las cifras usualmente varían entre 10.000 a 40.000 personas muertas.[8]

Antecedentes[editar]

Hama, cuarta ciudad del país, era el núcleo rebelde más importante junto con Alepo, con una larga tradición de oposición a los gobiernos centrales, fueran colonialistas franceses o sirios;[9] aunque muy debilitado por la masacre anterior en abril del año anterior, tras la cual 100 estudiantes universitarios, 1.000 profesores primarios y secundarios, 300 abogados, ingenieros y médicos y numerosos candidatos opositores al baatismo habían sido arrestados junto a oficiales de servicio civil y policías purgados. Muchos acabaron desaparecidos, además de escritores, cinematógrafos y políticos que debieron exiliarse.[2] Al producirse esta última revuelta había más de 20.000 personas encarceladas por razones políticas, más de la mitad islamistas, en centros de detención y cárceles.[10]

Su rebeldía contra el régimen la había pagado dos veces con respuestas militares. Los baasistas se habían ganado el odio de todos los habitantes con sus políticas, desde los terratenientes sunitas de los fértiles campos cercanos, sus trabajadores campesinos –los más explotados de Siria– agrupados en el movimiento secular, socialista y revolucionario Akram Hawrani, los palestinos de un campamento de refugiados cercanos y una variopinta mezcla de grupos francmasones, islamistas, comerciantes, trabajadores urbanos y campesinos conservadores.[9]

La revuelta[editar]

Masacre de Hama
Rebelión islamista de Siria (1979-1982)
Mapa de Siria.PNG
Mapa de Siria
Fecha 2 de febrero-5 de marzo de 1982[2]
Lugar Hama, Siria
Resultado Victoria decisiva del gobierno sirio
Consecuencias Fin de la rebelión islamista a gran escala
Beligerantes
Flag of Syria.svg Siria Flag of the Muslim Brotherhood.gif Hermanos Musulmanes
Figuras políticas
Flag of Syria.svg Hafez al-Asad Desconocido
Comandantes
Flag of Syria.svg Rifaat al-Asad
Flag of Syria.svg Shafiq Fayadh
Flag of Syria.svg Hikmat al-Shihabi
Flag of Syria.svg Ali Haydar
Flag of Syria.svg Ali Duba
Flag of Syria.svg Mohammed al-Khouli
Flag of the Muslim Brotherhood.gif `Adnan `Uqla
Fuerzas en combate
Flag of Syria.svg 30.000 soldados (5 de febrero)[1]
Flag of Syria.svg 500 tanques, cohetes, helicópteros y piezas de artillería[11]
Flag of the Muslim Brotherhood.gif 400 milicianos y 2.000 vecinos armados (2 de febrero)[12]
Flag of the Muslim Brotherhood.gif Menos de 1.000 (5 de febrero)[1]
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A finales de enero de 1982 el gobierno de Damasco estaba decidido a poner fin a la amenaza que representaban. Comandos de las Brigadas de Defensa y de fuerzas especiales entraron el 2 de febrero a desarmar a los habitantes, pero los islamistas les emboscaron en la ciudad vieja cerca de su base en el cuartel de al-Hader. Con este éxito estalló una insurrección abierta.[9]

Esa noche y la mañana siguiente milicianos islamistas se apoderaron sorpresivamente de la ciudad, ejecutando a 70 líderes baasistas.[13] Cuatrocientos milicianos de la Vanguardia Combativa, grupo relacionado a los Hermanos Musulmanes, liderado por `Adnan `Uqla se infiltraron en Hama.[12] Los combates comenzaron con un atentado explosivo que había matado 90 soldados durante esa noche.[14] Los islamistas habían recurrido sobre todo a los coches bombas, un atentado en Damasco provocó 200 muertos cerca de una escuela por citar un ejemplo (noviembre de 1981).[15] Los rebeldes atacaron con uniformes militares objetivos preseleccionados, no sólo en Hama sino que también en toda la provincia, destacando su asalto a la oficina del registro civil local.[16] Se siguieron jornadas de intensos combates en que las sedes del partido y bases del ejército fueron destruidas, los baasistas debieron retirarse.[8] Desde los alminares llamaron a los habitantes a rebelarse, derrocar y expulsar al poder gubernamental de la ciudad.[9] Dominaron la ciudad por unos pocos días, durante los cuales más de 2.000 vecinos se les sumaron voluntariamente a sus filas.[12] El gobierno rápidamente reaccionó acusando a los Hermanos Musulmanes de Siria de estar involucrados.[17]

Sabiendo que los rebeldes se habían apoderado de gran cantidad de armamentos del arsenal de la ciudad,[17] especialmente de la policía,[9] el gobierno sirio decidió acabar con el problema antes que la insurrección se expandiera por otras comarcas como proclamaban que harían los rebeldes.[18] Los combates ya se producían en gran número y con ferocidad en Alepo, y ahora los rebeldes llevaban el conflicto a una nueva ciudad.[19] Los eventos de Hama se desataron en el marco de la rebelión de los elementos islámicos más radicales y el gobierno del dictador al-Asad, iniciada en 1976 tras el arresto de numerosos líderes de la hermandad.[13] Los islamistas estaban armados por suministros jordanos, saudíes e iraquíes.[20]

Combates y masacre[editar]

Unas 12.000 tropas[21] –principalmente alauitas de élite, de incuestionable lealtad al régimen–[8] comenzaron el asedio de la ciudad. Esta cifra es de Amnistía Internacional, pero un vecino de la urbe llamado «Fares» por Miller habla de 100.000 y los Hermanos Musulmanes de 50.000 gubernamentales.[14] Estaban apoyados por 500 tanques, helicópteros y artillería.[14] Eran unidades de las Brigadas de Defensa -involucradas en las matanzas de la prisión de Palmira- y la 3ª División Blindada del general Shafiq Fayadh -destacada por la dura represión de marzo de 1980 en Alepo-.[8] Estas unidades, junto a la 47ª División Blindada, se presentaron al tercer día de combate,[9] sumando más de 30.000 hombres en total.[1]

Según el testimonio de «Fares», los combates más encarnizados se libraron al estilo de guerrillas urbanas, especialmente en los bloques de apartamentos recién construidos por el propio gobierno, que resultaron ser verdaderas trampas mortales para los soldados.[22] Los edificios antiguos, mezquitas e iglesias, algunos realmente bellos y con siglos de antigüedad, fueron destruidos por ser los principales refugios de los insurgentes.[22] La zona antigua se consideraba uno de los lugares más bellos de Medio Oriente. Grandes jardines a orillas del Orontes, la Gran Mezquita local, enormes norias de agua, vecindarios centenarios y un antiquísimo mercado.[9] Los rebeldes habían escondido inicialmente en las mezquitas sus arsenales,[14] especialmente en sus alminares.[19] Al norte del Orontes, la ciudad antigua, quedó completamente destruida.[23] Había sido uno de los principales centros de resistencia, donde los dos primeros días los intentos de conquista fueron sistemáticamente rechazados.[9] Los viejos cuarteles del sur acabaron incendiados.[24] El antiguo edificio del Partido Baaz se convirtió en el cuartel general de los alzados. Fue destruido en la segunda semana de combates cuando lo tomaron los soldados.[22]

Casa por casa, distrito por distrito, las unidades militares limpiaron la ciudad de insurgentes, encontrando especial resistencia en los cuarteles,[9] expulsándolos lentamente durante tres semanas.[8] Lo cierto es que para el 5 de febrero el ejército había tomado posiciones estratégicas en la ciudad, quedaban menos de un millar de defensores y la resistencia se restringía a unos pocos cuarteles, en especial al-Hader. Hacia el día 12 los combates habían prácticamente acabado, pero la represión continuó.[1]

Represión[editar]

Se sucedieron tres días de ejecuciones masivas de centenares de personas en el estadio y otros sitios, especialmente de las personas en cuyos hogares se encontraron armas, prueba suficiente de su "culpabilidad".[24] Edificios que presentaron resistencia fueron derribados y otros fueron gaseados con gas cianhídrico, lo realizaron comandos veteranos de El Líbano que utilizaron artillería, cohetes, helicópteros y fuego de tanques para sus operaciones.[24] Barrios enteros fueron echados abajo.[9] Camiones buldócer fueron enviados a enterrar las ruinas.[1]

En las televisiones y periódicos oficiales se mostraban restos humanos acusando a los islamistas de haberlos cometido estos crímenes para causar rechazo entre la población, pero lo cierto es que tras un fallido golpe de Estado en enero de ese año por oficiales de la fuerza aérea, la posición del gobierno era endeble.[15] Se quiso hacer de Hama un ejemplo; Alepo, segunda ciudad del país, también estaba infectada de rebeldes pero Hama era mucho más pequeña y fácil de rodear, iniciándose su destrucción sistemática y aniquilamiento de los que estaban dentro a medida que iban conquistándola.[25] La urbe tenía apenas 200.000 habitantes,[26] 10% cristianos[22] con importantes iglesias en la localicad, aunque la mayoría eran sunitas muy devotos, como demuestra la existencia de más de 80 mezquitas.[9] Miller lo compara con lo sucedido a la Palmira de la reina Zenobia en la Antigüedad.[25] El gobierno informaría que más de 15.000 armas se encontraron en la ciudad, declarando que iban a ser usadas para armar a más rebeldes.[27]

Las fuerzas de seguridad del Estado destruyeron sistemáticamente Hama. Derribaron o gasearon edificaciones con sus habitantes dentro y saquearon tiendas y casas en busca de armas para luego incendiarlas. En total 88 mezquitas (incluida la principal), 5 iglesias (incluida la principal), 21 mercados, 7 cementerios, 7 baños públicos y 13 barrios residenciales resultaron arrasados. Salvaron solo el palacio ʿAzm y el museo municipal al sur del río.[1] Era un «castigo colectivo» en el que «todos los habitantes eran responsables por la insurrección».[1]

Consecuencias[editar]

Los primeros informes diplomáticos de los países occidentales afirmaron que sólo 1.000 personas habían sido asesinadas.[28] [29] Estimaciones posteriores elevan el número de ciudadanos sirios asesinados a unos 10.000,[30] aunque la mayoría hablan de 20.000 (según Robert Fisk)[6] a 40.000 (acorde al Comité de Derechos Humanos de Siria).[31] [32] La cifra más probable es de 5.000 a 10.000 muertos,[33] incluidos 1.000 soldados en los combates iniciales.[15] [34] Muchos miles más fueron heridos y sesenta a setenta mil perdieron sus hogares (un tercio de Hama estaba en ruinas y muchos de los hogares conservados fueron abandonados por sus aterrados habitantes).[1] Junto a eventos como la masacre del Septiembre Negro en Jordania, el ataque ha sido descrito como uno de «los actos individuales más mortíferos por un gobierno árabe contra su propio pueblo en el moderno Oriente Medio».[35] La mayoría de las víctimas fueron civiles.[36] Los sobrevivientes, decenas de miles, fueron forzados a huir con sus hogares destruidos y otros miles fueron arrestados,[8] capturados cuando intentaban evadir en cerco de seguridad alrededor de la urbe. Todos traumatizados y con sus hogares destruidos.[1]

La masacre consiguió su objetivo. La mayoría sunita del país no volvió a representar signos de insubordinación hasta las protestas de 2011, sometiéndose a un régimen apoyado por la minoría alauita.[25] Otras medidas importantes fueron el declarar como ofensa capital la membresía en la hermandad, haciendo caer el número de sus miembros de 200.000 a 50.000 en julio de 1980.[37]

Referencia[editar]

  1. a b c d e f g h i j k Paul, 1990: 23
  2. a b c d Paul, 1990: 21
  3. Hiro, 2013: 102; Paul, 1990: 23
  4. Fisk, 2010
  5. Fisk, 2010; Paul, 1990: 22
  6. a b Fisk, 2010
  7. Moubayed, 2006: 157
  8. a b c d e f Lefèvre, 2013: 128
  9. a b c d e f g h i j k Paul, 1990: 22
  10. Paul, 1990: 21-22
  11. Lefèvre, 2013: 128; Miller, 2011: 295; Paul, 1990: 23
  12. a b c Lefèvre, 2013: 127; Paul, 1990: 22
  13. a b Szajkowski, 2004: 469
  14. a b c d Miller, 2011: 295
  15. a b c Hiro, 2013: 102
  16. Lefèvre, 2013: 127-128
  17. a b Szajkowski, 2004: 470
  18. Hiro, 2013: 102; Miller, 2011: 295
  19. a b Lefevre, 2013: 127
  20. Lefèvre, 2013: 129; Miller, 2011: 295
  21. Hiro, 2013: 102; Miller, 2011: 295
  22. a b c d Miller, 2011: 296
  23. Fisk, 2010; Lefèvre, 2013: 128; Paul, 1990: 23
  24. a b c Lefèvre, 2013: 128; Paul, 1990: 23
  25. a b c Miller, 2011: 297
  26. Hiro, 2013: 102; Paul, 1990: 22
  27. Lefèvre, 2013: 129
  28. Syria: Bloody Challenge to Assad - TIME 8 de marzo de 1982. Consultado el 2 de julio de 2011.
  29. Syrian troops are said to battle rebels encircled in central city - NYTimes.com 12 de febrero de 1982. Consultado el 2 de julio de 2011.
  30. New York Times, 11 de marzo de 2011.
  31. Comité de Derechos Humanos de Siria, informe de 2005.
  32. MEMRI, 2002.
  33. Hiro, 2013: 102; Paul, 1990: 23
  34. Global Security - Hamah (Hama), Syria, 1982
  35. Wright, 2008: 243-244.
  36. Fisk, 1990.
  37. Hiro, 2011: 102-103

Bibliografía[editar]