Máster digital de vídeo

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El máster digital de vídeo es un archivo informático, en muchas ocasiones apoyado por otros, pero ante todo un archivo informático.

El máster digital de vídeo o MDV es un archivo informático que guarda todas la instrucciones para crear archivos de vídeo en los formatos que se deseen. Los MDV suelen ser archivos muy ligeros, con muy pocos kibibytes de peso, porque no incorporan las tomas, ni los sonidos y en ocasiones tampoco las imágenes, simplemente las rutas para localizarlas y las instrucciones de como presentarlas en pantalla.[1]

Características[editar]

Una MDV es un archivo informático creado por un determinado programa para edición de vídeo. Como archivo informático que es puede duplicarse infinidad de veces sin perder calidad. Contiene todas las instrucciones para realizar un archivo terminado, con absolutamente todas las imágenes que debe incluir, efectos digitales que debe procesar, titulaciones que debe crear, efectos de sonido y cualquier otro material que se haya deseado incluir en la versión final, lo que autores como Ohanian (1996) denominan el "histórico".

Archivos informáticos parecidos ya existían con anterioridad, en especial la lista de decisiones de edición, donde se registraba por orden cronológico la toma que debía ser editada con su minuto, segundo y cuadro, tanto de comienzo como de fin. Pero la EDL contiene únicamente eso, puntos de entrada y salida para el vídeo o para el vídeo y el audio, pero un máster digital de vídeo añade la transición entre una toma u otra, el tiempo que dura la transición, si la transición será progresiva o no, las titulaciones, los efectos de imagen y sonido, las animaciones y cualquier otro material necesario para obtener una obra terminada, por esa razón se le llama "máster".[1]

En la mayoría de los casos, el MDV no incorpora las imágenes ni las pistas de sonido que debe mezclar, subtitular, fundir..., únicamente graba digitalmente la ruta para localizarlas y todos los detalles que necesitan para su proceso. Esto posee la ventaja de crear archivos pequeños, fácilmente duplicables, pero al mismo tiempo dependientes de los archivos fuente donde debe recoger la mayor parte de su información, de tal forma que un máster de vídeo fuera de la máquina que lo creó probablemente sería capaz de reproducir muy pocos elementos, a menos que también se hubiesen llevado a esa otra máquina todos los archivos fuentes, los conocidos como brutos de cámara, y guardados en carpetas con los mismo nombres y en las mismas rutas que los originales.

Los MDV son muy heterogéneos y generalmente incompatibles. En el cine una película de 35 mm se puede reproducir en cualquier proyector de ese tamaño porque hace décadas que concluyó la guerra de formatos, en la televisión es más complicado por cuestiones técnicas y también políticas, pero aun así solo existen dos formatos tras la entrada de la TDT. Sin embargo, en el vídeo digital no es que dependa de cada máquina o plataforma, es que varía con el programa que se utilice. La variedad es inmensa. Pero no solo de archivos informáticos, también de tipos de formatos porque las computadoras pueden cambiar los anchos, altos, ratios, velocidades, interpolar fotogramas...[2]

Historia[editar]

Captura de pantalla de una edición con línea de tiempo.

El vídeo comenzó editándose como se hacía en el cine, es decir cortando físicamente la cinta para quitar el trozo no deseado, pero rápidamente se comprobó que resultaba más práctico utilizar varios reproductores y un grabador que hiciese una copia con las tonas que le suministraban los otros magnetoscopios. A esta cinta, de una calidad inferior por ser copia de los originales, se la denominaba "máster" y de ella saldrían las distintas copias para su venta, difusión, conservación... (Ohanian, 1996).

Según Muñoz Pantiga (1997) a mediados de los años 1970 directores visionarios como George Lucas comenzaron a ver las enormes ventajas que tendría el poder meter las imágenes en una computadora y procesarlas. Directores como aquel comenzaron a estudiar algún tipo de sistema para trabajar con las fuentes sin necesidad de cortarlas, pegarlas o grabarlas en otro soporte. Así nació el Editdroid, el primer editor de vídeo que incluía una línea de tiempo en la cual introducir las distintas tomas y pistas de sonido.[3]​ La línea de tiempo como todas las pistas eran un configuración en pantalla creada por un ordenador y, por este motivo, se podía manipular con un lápiz óptico las veces que se quisiera.

Referencias[editar]

Bibliografía utilizada[editar]

  1. Carrasco, Jorge (2010). Cine y televisión digital. Manual técnico. Barcelona: Ediciones de la Universidad de Barcelona. ISBN 978-84-475-3457-9. 
  2. Muñoz Pantiga, David (1997). Las galaxias de George Lucas. Biblioteca del Dr. Vértigo. Barcelona: Ediciones Clenat. ISBN 9788488574350. 
  3. Ohanian, Thomas A. (1996). Edición digital no lineal. Madrid: Instituto Oficial de Radio Televisión Española. ISBN 9788488788177.