Cerámica de cuerda seca

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Jarra en el Museo de la Alcazaba de Málaga.
Jarro de la palmera (siglo IX) procedente de Susa, en el Louvre.

La cuerda seca es una de las técnicas características de la cerámica andalusí,[1] aunque desarrollada en toda su plenitud en la época de los Reyes Católicos, mezclando el influjo musulmán con el gótico-renacentista.[Nota 1] Previamente, la cuerda seca convivió con otras dos técnicas aplicadas a la cerámica no vidriada: el esgrafiado y el estampillado, que se generalizaron durante el periodo almohade. Más tarde acabaría siendo sustituida por otro recurso de decoración en relieve, la técnica de cuenca o arista.

Técnicas y variedades[editar]

La cuerda seca, "parcial" o "total",[Nota 2] dependiendo de que la decoración cubra toda la superficie o parte de ella, es una técnica conocida desde época omeya, y plenamente desarrollada en Al-Andalus en el siglo X.[2] Evita que haya mezcla de colores durante la cochura. Dicha separación cromática de los motivos decorativos se consigue abriendo surcos en la pieza que se rellenan con una mezcla de manganeso con un medio graso como el aceite de linaza, aceite refrito o simplemente grasa.[Nota 3] Posteriormente, con los colores predeterminados se llenan los espacios que quedan entre las líneas.

En el Norte de África, el mejor ejemplo de decoración usando la cuerda seca como elemento en la arquitectura, es la Zawiya de Sidi Qasim Jelizi, en Túnez.[3]

Cuerda seca y cuenca o arista[editar]

Azulejo iraní del siglo XVII realizado con la técnica de cuerda seca. Museo del Louvre.

En la cerámica tradicional hispano-morisca la decoración en relieve se hacía empleando dos técnicas: la cuerda seca y más tarde, la de cuenca o arista.[4]

En la técnica de cuenca o arista se utilizaba un molde para hacer huecos en la arcilla cuando todavía estaba blanda; esos huecos se rellenaban luego con esmalte de color.[5] Su uso era idóneo para los esmaltados decorativos sobre baldosas o azulejos. El molde aseguraba la repetición fiel del motivo.[6]

Referencias[editar]

  1. Puertas Tricas (1989). «La cerámica islámica de cuerda seca en la Alcazaba de Málaga». Ayuntamiento de Málaga. p. 93. 
  2. Jarra con decoración de cuerda seca. En el sitio "Qantara".
  3. Zawiyya (ermita mausoleo) de Sidi Qasim Jelizi.
  4. Guillermo Fatás y Gonzalo M. Borrás. (1988). Diccionario de términos de arte. p. 97. Referido a "Azulejo de cuenca y arista".
  5. Azulejería. Gran enciclopedia Aragonesa. Consultado el 6 de junio de 2012.
  6. Azulejos de cuenca o arista del siglo XVI en el Monasterio del Santo Sepulcro, Zaragoza. Consultado el 6 de junio de 2012.

Notas[editar]

  1. La colección más importante de cuerda seca se encuentra en el museo del Instituto Valencia de Don Juan de Madrid, creado en 1926 por Guillermo Joaquín de Osma a partir de las colecciones reunidas por él.
  2. Una clasificación más detallada: a) Cuerda seca parcial o de verdugones. b) Cuerda seca total, cuando el esmalte cubre toda la pieza. c) Manganeso sobre bizcocho, cuando se usa la cuerda sin "vedríos"; algunos especialistas la consideran el punto de partida de esta técnica.
  3. La razón de que sea hecha con grasa es que los esmaltes son con base de agua y la cuerda seca, por el efecto de la grasa, detiene el esmalte.

Bibliografía[editar]

  • Caro Bellido, Antonio (2008). Diccionario de términos cerámicos y de alfarería. Cádiz: Agrija Ediciones. ISBN 84-96191-07-9. 
  • Pleguezuelo y Lafuente, Guillermo (1995). Cerámicas de Andalucía Occidental (1200-1600). Bouletin Arqueologique International Series nº 610. 
  • Momplet Miguez, Antonio E. El arte hispanomusulmán. Ediciones Encuentro. ISBN 84-7490-715-2. 

Enlaces externos[editar]