Juegos Florales

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Flora con cupidos portando coronas de flores, óleo de Adriaen van der Werff (1688).

Los juegos florales o floralia (latín: Ludi Floreales) fueron instaurados en la antigua Roma, y se celebran del 28 de abril al 3 de mayo. Están dedicados a la diosa Flora. Su celebración es anual desde 173 a. C. Estos juegos, como otros juegos romanos, tenían un origen religioso.

Juegos florales en Roma[editar]

En el culto religioso romano, la Floralia era una festividad en honor a la diosa Flora, y tenían lugar durante la era republicana el tercer día de las calendas de mayo, esto es, el 28 de abril y un día más tarde con en el calendario juliano. En latín se conocía como Ludi Florae, Los juegos (ludi) de Flora. Bajo el Imperio romano los juegos duraban seis días.[1]

El festival tenía connotaciones licenciosas y sensuales. En contraste con otras celebraciones basadas en la religión arcaica de los patricios, los Juegos florales tenían un caracter plebeyo. [2]

El templo de Flora se erigió tras consultar los libros de las Sibilas, después de una sequía que tuvo lugar entre 241-238 a.C. Estaba emplazado en los aledaños del Circo Máximo, en las faldas del Monte Aventino, asociado con los plebeyos de Roma. Los juegos fueron instituidos el día de la fundación del templo, y se repitieron ocasionalmente hasta que continuadas malas cosechas llevaron a celebrarlos anualmente a partir del 173.[3] Las prostitutas participaban en la Floralia al igual que en la Vinalia. Según el satírico Juvenal,[4] las prostitutas bailaban desnudas y luchaban en combates simulados de gladiadores.[5]

Estando Catón de Utique un día presente en esta celebridad, no se atrevió el pueblo a pedir que apareciesen las mujeres definidas. Advertido pues Catón por Favonio su amigo que estaba sentado a su lado, de que era su presencia la que contenía al pueblo, salió del teatro por dejarle la libertad de que viese aquellas danzas, según su costumbre, como así mismo por no manchar su vista con espectáculo tan infame. El pueblo, manifestadas grandes expresiones de aplauso, cuando vio que salía Catón, hizo que compareciesen las cortesanas, reconociendo entonces por semejante operación que tenían más miramiento respetuoso a un solo hombre que a toda aquella gran asamblea. Este suceso lo refieren Valerio Máximo y Séneca. Se mofa Marcial en uno de sus epigramas de la conducta de Catón:

Si conocías el dulce rito de la divertida Flora,
los festivos juegos y la licencia del vulgo,
¿por qué, severo Catón, viniste al teatro?
¿Acaso habías venido solo para marcharte?[6]

Y Juvenal da una idea terrible del derreglamento de los juegos florales.[7]

En la actualidad, los juegos florales se celebran en muchos lugares, son certámenes literarios promotores y difusores de una lengua, en los que se premian obras literarias en prosa y en verso.

Juegos florales de Toulouse[editar]

El origen de los juegos florales en Cataluña y Valencia se encuentra en los que celebraba la Académie des Jeux floraux en Toulouse (Francia), instaurados en año 1323 por la Sobregaya Companhia de los Siete Trovadores y se celebraron hasta el año 1484. También se denominaban Juegos de la Gaya Ciencia ('Alegre' Ciencia era el nombre dado a la poesía). A estas fiestas también concurrían trovadores y poetas de la Corona de Aragón. Tras varias tentativas, en 1393, por deseo del rey Juan I de Aragón, el Consistorio de la Gaya Ciencia se instauró en Barcelona y se mantuvo hasta finales del siglo XV bajo el auspicio de los monarcas aragoneses.

Juegos florales de Barcelona[editar]

Los juegos florales de Barcelona volvieron a instaurarse el primer domingo de mayo de 1859 gracias a las iniciativas de Antoni de Bofarull y de Víctor Balaguer, con el lema «Patria, Fides, Amor», en alusión a los tres premios ordinarios: la Flor Natural o premio de honor, que se otorgaba a la mejor poesía amorosa, la Englantina de oro a la mejor poesía patriótica y la Viola d'or i argent al mejor poema religioso. Había también otros premios ordinarios. El ganador de tres premios ordinarios era investido con el título de Mestre en Gai Saber.

Un gran sector de los intelectuales y de los políticos catalanes dio apoyo a los juegos florales, y esto contribuyó al prestigio de la literatura catalana culta. En este marco se manifiestan posiciones diferenciadas respecto al modelo de lengua. Marià Aguiló defiende una primera vía que tome como modelos los diversos autores de todas las formas dialectales; Antoni Bofarull defiende modelos del siglo XVI y XVII y el dialecto empleado en Barcelona y finalmente, hay una tercera vía que no dispone de un defensor visible dentro la estructura de los juegos que defiende un catalán barcelonés del siglo XIX. Entre las dos últimas tendencias había movimientos aproximativos. Hay críticos como Frederic Soler y su entorno que en la mayoría de los casos acabarán participando. Los juegos aglutinan participantes de ideologías contrapuestas, republicanos, conservadores y generaciones más jóvenes que se van apuntando. Toda la diversidad ideológica se hace patente a los discursos realizados en los juegos.

Estos se han convertido en un referente para el estudio del debate interno y de la evolución ideológica de sus participantes.

Juegos florales de la Ciudad y Reino de Valencia[editar]

Los juegos florales también se instauraron en Valencia en el 1879, organizados tradicionalmente por Lo Rat Penat, que aún es la institución que los organiza todos los años, en valenciano, con menor repercusión que a finales del siglo XIX y principios del XX, por la numerosa participación de poetas en la justa literaria y la cuantía de sus premios, que son 17 en total.

A parte de los Ordinarios que incluyen la Flor Natural, la Viola d'Or, la Englantina d'Or, poesía festiva, teatro y narrativa, están los Extraordinarios patrocinados por instituciones y empresas de toda la geografía valenciana, como el ayuntamiento de Valencia, la Diputación de Valencia, la Diputación de Castellón, la Diputación de Alicante, la Generalidad de Valencia, el arzobispado de Valencia, etc.

"Els Jocs Florals de la Ciutat i Regne de València" cuentan con 35 "Mestres d'en Gay Saber", y dos mujeres han ganado la Flor Natural. También cuenta con bastantes "Honorables Escritors" que han obtenido un mínimo de 3 premios ordinarios. Mantenedores ha tenido laureados como Blasco Ibáñez o Niceto Alcalá-Zamora y en 1914 y 1999 las mantenedoras fueron señoras. La Regina ocupa la Cadira d'Or y es elegida alternando las tres provincias valencianas y por comarcas. El acto solemne se realiza en el Teatro Principal con la asistencia de las máximas autoridades de la Comunidad Valenciana, habiéndose celebrado en 2008 la CXXV edición, siendo Mª Luz Lladró Sala la Regina y actuando como mantenedor Antonio Gala. Es el único certamen combina dos lenguas, el castellano y el valenciano desde su inicio[cita requerida].

Juegos florales en La Habana y Buenos Aires[editar]

A finales de 1939 los países americanos van a organizar otras fiestas literarias, denominadas juegos florales de la lengua catalana. El Centre Català de L´Havana publicó los trabajos Jochs [sic] Florals de Buenos Aires (juegos florales de Buenos Aires) en 1908 y Memorial dels Jochs [sic] Florals catalans a Cuba (Memorial de los juegos florales catalanes en Cuba) en 1923.

Juegos florales de la Ciudad de San Miguel de Tucumán[editar]

Desde fines del siglo XIX hasta las primeras décadas del XX, también se realizaba en Tucumán este famoso certamen poético. Las composiciones particiban bajo seudónimo, y el jurado debía ser muy conocedor para no dejar pasar obras conocidas como inéditas. Cuentan los memoriosos que una vez alguien envió una oda de Garcilaso como propia.

Juegos florales internacionales[editar]

Los juegos florales de Barcelona y Valencia inspiraron la celebración, a partir de 1909, de los Juegos florales internacionales, el concurso literario en esperanto de más prestigio antes de la Segunda Guerra Mundial.

Juegos florales de Chile[editar]

Los juegos florales de Chile eran una antigua celebración primaveral organizada por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile en la ciudad de Santiago de Chile.

Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango[editar]

Los Juegos Florales Hispanoamericanos son un certamen literario anual de poesía, novela y ensayo, organizado por la Comisión Permanente de Juegos Florales Hispanoamericanos y la Municipalidad de Quetzaltenango, Guatemala. La premiación se realiza cada mes de septiembre en el Teatro Municipal de la ciudad. El año 1916 fueron organizados los Juegos Florales Nacionales por iniciativa del alcalde Manuel Sáenz Mérida, quien era acompañado del Dr. Ezequiel de León, los poetas Pío M. Ripiele, Osmundo Arriola y los escritores Lic. Filadelfo Fuentes, Jaime Sabartes, Br. Gregorio Aguilar y el Br. Ignacio Sáenz Ocaña. El nombre recibió la influencia de los Juegos Florales que tenían lugar en Europa.

Bibliografía[editar]

Joan Manuel Prado (1989), Història de la Literatura Catalana, Vol. I, Fascicles de l'Avui: Edicions 62. ISBN 84-8332-596-9

Real Academia Española y ASALE, Diccionario de lengua española (en línea), «juegos florales», 22.a edición, 2001.

Referencias[editar]

  1. H.H. Scullard, Festivals and Ceremonies of the Roman Republic (Cornell University Press, 1981), p. 110.
  2. William Warde Fowler, The Roman Festivals of the Period of the Republic (London, 1908), p. 92.
  3. Scullard, Festivals and Ceremonies of the Roman Republic, p. 110.
  4. Juvenal, 6.249f.
  5. Scullard, Festivals and Ceremonies of the Roman Republic, p. 110.
  6. Marcial, Epigramas, volumen I, trad. Rosario Moreno Soldevilla, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, p. 167, 2004.
  7. El gran diccionario histórico, Louis Moreri, 1753