José Luis Ugarte

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José Luis Ugarte (Las Arenas, Guecho; 6 de noviembre de 1928 - 27 de julio de 2008) fue un regatista español.

Experto en regatas oceánicas en solitario, fue un habitual en estas competiciones desde 1979. Fue el primer español en participar en la BOC Challenge, la regata más importante a nivel internacional para navegantes solitarios. En 1992 y 1993 culmina la Vendée Globe. En 1996 el rey Juan Carlos I le impone la Medalla al Mérito por su vuelta al mundo.

Nacido en un pueblo marinero de Guecho, hace la mili en la fragata Martín Alonso Pinzón. Posteriormente después de estudiar Náutica, navega en la marina mercanta española e inglesa. Después de un tiempo desembarca en Liverpool, donde se casa y se establece. Allí monta un negocio como provisionista de barcos.

Compra un viejo pesquero averiado de vela, el Orion. Se lo lleva a Bilbao, realizando su primera travesía en solitario. En esta travesía descubre su amor por la navegación en solitario, descubriendo los obstáculos que esta presenta.

A lo largo de los veinte años siguientes, sus aventuras van siendo cada vez mayores. Su primera competición fue la regata Falmouth-Azores-Falmouth, conocida como AZAB (Azores and Back Race) en 1979. Recorrió 2400 millas, acabando en segundo lugar, lo que le vale para participar el siguiente año en la "OSTAR" (Observer Single-Handed Trans-Atlantic Race) de 1980. Consistía en recorrer 3.000 millas de Atlántico Norte en ceñida, desde Plymouth hasta Newport, en Estados Unidos. La desgracia quiso que se le partiera el estay de proa a su Northwind cuando iba en primera posición, lo que le obligó a desviarse a las Azores para reparar la avería. En 1984 regresó a esta regata, quedando tercero, y en la "CSTAR" (Carlsberg Single-handed Trans-Atlantic Race ) de 1988 obtuvo un meritorio tercer puesto en monocascos. En 1987 había ganado la AZAB.

En el horizonte apuntaba ya la BOC Challenge 1990/91, una vuelta al mundo en solitario dividida en cuatro etapas, en la que consiguió lo más importante: terminar. El puesto, noveno, era lo de menos. Atrás, después demás de 140 días, quedaban experiencias inolvidables, como esa visión que tuvo, cerca del Polo Sur, de una impresionante aurora polar, y otras sorpresas, como un choque con una ballena, camino de Sydney, que estuvo a punto de destrozar su barco.

La verdadera aventura, no obstante, estaba por llegar, y fue la que puso en boca de todos el nombre de este hombre: la Vendée Globe de 1993, una nueva vuelta al mundo en solitario, pero en esta ocasión sin escalas y sin ayudas externas, una prueba calificada por muchos como suicida, un auténtico descenso a los infiernos, la regata más arriesgada de todos los tiempos. Y allí, con 64 años, camino de los 65, decidió José Luis que estaba su lugar. Cuando 135 días más tarde de su salida, regresaba al puerto francés de Les Sables-d'Olonne con su destartalado "Euskadi Europa 93", ni siquiera el apoteósico recibimiento, que le brindó una multitud que aguantó estoicamente el mal tiempo para agasajarle, libró de su cabeza los terribles momentos vividos, que se fueron conociendo con cuentagotas. Dos compañeros de regata muertos, una vía de agua en su barco que le hizo pensar seria y fríamente en la muerte, escasez de víveres y la ausencia total de viento que le retuvo siete días en el Ecuador y que estuvo a punto de acabar con él psicológicamente, llevaron a Ugarte a expresarse con meridiana claridad, en medio del gentío, tras el abrazo con su mujer Edith: «No era tan fuerte como creía», dijo de sí mismo. «Es una prueba inhumana. Nunca más; es algo que sólo se puede hacer una vez en la vida»..., si se tiene suerte de poder contarlo. Y José Luis pudo, recogiéndolo todo en su libro el "El Último Desafío".

Once años después, Ugarte, José Luis, vuelve a las andadas náuticas. Mirando de reojo el Euskadi Europa 93, varado en el dique seco del Museo Marítimo Ría de Bilbao como testigo de su hazaña, siente de nuevo la llamada de esa mar que nunca ha abandonado y en la que ha vivido incluso el nacimiento de su nieto.

Embarcado desde el 22 de octubre, vuelve a sentirse el curtido y veterano lobo de mar que figura en el imaginario popular. La apuesta vuelve a ser dar la vuelta al mundo (y van cuatro); esta vez, siguiendo la huella del más importante marino vasco, de su tierra, Juan Sebastián Elcano. A bordo de una réplica modernizada y con motor de auxilio, de la histórica nao Victoria. Eso sí, nada de soledad. Para la ocasión, se ha rodeado de un grupo de 20 personas, entre expertos marineros y científicos, que harán más llevadera la monotonía alrededor del orbe por el gran azul. Esta réplica se construyó para la Exposición Universal de Sevilla (1992), por la Fundación Nao Victoria.

Aún tiene tiempo para tener un ojo en Valencia y el desarrollo de la Copa América («va a influir muy positivamente en el nivel del deporte de la vela en España»),y navegar, más tranquilamente y sin peligros, por la Red de redes.

Sigue navegando hasta que cae en una larga enfermedad que se lo lleva la madrugada de domingo 27 de julio.

La escuela de vela del Real Club Marítimo del Abra y Real Sporting Club en Guecho lleva su nombre.

Referencias[editar]