Hidrodemolición

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La hidrodemolición es una técnica de demolición y extracción del hormigón que consiste en el uso de agua a alta presión. Esto es posible gracias a la porosidad que presenta el hormigón, pues el agua penetra por los poros consiguiendo romperlo. Tras el uso de esta técnica, la superficie resultante es rugosa, lo que supone una ventaja de cara a la necesaria adherencia del revestimiento que se le aplique tras la hidrodemolición.

Las máquinas empleadas en hidrodemolición cuentan con motores diésel de unos 500 caballo de vapor. Dichos motores proporcionan al agua una presión de unos 1.500 bares, a un caudal de unos 200 litros por minuto. Variando el tiempo que el hormigón esté expuesto al chorro de agua se conseguirá una mayor o menor profundidad de demolición.

El rendimiento de esta técnica alcanza un valor promedio de un metro cúbico por hora, variable en función del tipo de máquina empleada. En comparación con otros métodos tradicionales de demolición del hormigón, como el uso de martillos, supone un rendimiento unas veinte veces mayor. Es además la técnica menos agresiva con el medio ambiente, aunque el residuo que genera es una suspensión agua-hormigón.

Véase también[editar]