Gabriel Casaccia

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Gabriel Casaccia
Stamps of Paraguay, 2005-11.jpg
Nombre completo Benigno Gabriel Casaccia Bibolini
Nacimiento 20 de abril de 1907
Asunción, Paraguay
Fallecimiento 24 de noviembre de 1980
Buenos Aires, Argentina
Nacionalidad Paraguaya
Área Literatura

Gabriel Casaccia (Asunción, Paraguay, 20 de abril de 1907 - Buenos Aires, Argentina, 24 de noviembre de 1980) fue un escritor paraguayo.

Infancia y juventud[editar]

Hijo de Benigno Casaccia y de Margarita Bibolini, ambos de nacionalidad italiana. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de la Capital. Egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción, se inició en el periodismo -escribiendo en “El Liberal” y en “El Diario” y en varias revistas asuncenas- para luego volcarse enteramente a la narrativa. Durante los primeros diecisiete años de producción literaria firmó sus libros con su primer nombre y sus dos apellidos: Benigno Casaccia Bibolini.

Posteriormente adoptó el de Gabriel Casaccia, que será el definitivo, y con el cual fue conocido por sus principales novelas y colecciones de cuentos. Desarrolló, en su juventud, una breve actuación política para luego trasladarse a la Argentina, viviendo primero en Posadas, Provincia de Misiones y luego, definitivamente, en Buenos Aires.

Su trayectoria[editar]

Está considerado por la crítica, unánimemente, como el fundador de la moderna narrativa paraguaya. Augusto Roa Bastos, el máximo novelista del Paraguay, ganador del Premio Cervantes de Literatura expresa que “Gabriel Casaccia es el iniciador de la narrativa paraguaya contemporánea, lo que en buena medida da a su obra un carácter fundacional, y a su autor, el mérito insólito de haber echado a andar el género en un país novelísticamente inédito”.

Roque Vallejos, poeta e investigador, por su parte señala: “Desde Barret nadie en la narrativa paraguaya había apuntalado tan crudamente la “realidad nacional”. Nos referimos a esa experiencia humana que viene aconteciendo en el Paraguay hace más de cuatro siglos, a la que muchas veces la sociología se ha visto tentada a llamar “ficción”, pero cuya patencia en la vida de un pueblo no se puede desvirtuar. “No creo que la realidad nacional sea ni un interrogante, ni un misterio”, dice Casaccia en una carta al autor de este ensayo, enumerando luego varios hechos cuya negatividad no excluye la existencia de la misma: “sentimiento compensatorio del pasado”; “insatisfacción del presente”; “falseamiento de la historia”; “narcisismo adormecedor”; “falta de héroes civiles”; “desconocimiento de la libertad”. “Todo eso y mucho más -dice Casaccia- es nuestra realidad”... Se ha dicho que es el mejor representante de la literatura existencialista en nuestro país... La literatura posterior a Casaccia se ha inspirado en su obra transformándose en “fenómeno problematizador” por excelencia. Este tipo de antiliteratura que hace Casaccia se presenta como el medio menos retórico y más efectivo para desnudar la realidad...”

Hugo Rodríguez-Alcalá, en su “Historia de la Literatura Paraguaya” (1971) escribe acerca de Casaccia y de “La babosa”: “es un artista de sensibilidad exquisita, obseso por el recuerdo de su niñez y adolescencia. Niño y adolescente, pasó largas temporadas en un pueblecito situado a 30 km de Asunción. Este es un lugar apacible, a orillas de un lago hermoso, el Lago Ypacaraí. Las casas, de amplias galerías, con patios y jardines poblados de árboles frondosos se yerguen en el silencio como invitando a una vida sosegada y sedante. ¿Cómo va a evocar a este pueblo -Areguá- el autor expatriado de “La babosa”? ¿Será un lugar idílico al que la nostalgia le preste un agregado encanto, una mayor hermosura rústica? Nada de esto.

Acaso por un sentimentalismo al revés, Casaccia lo convertirá en el escenario de lo que más odia y no de lo que más ama. Allí pululan, inquietas y groseras, unas criaturas mezquinas, de pasiones bajas, que hozan en la banalidad de una existencia sórdida, vacía, inauténtica. Los siete pecados capitales han encarnado en Areguá la más potente versión paraguaya de sus esencias universales... En la patria del culto de los héroes, en efecto, surgen con “La babosa” los antihéroes. Se alegará que Casaccia vive en una época literaria de proliferación de antihéroes... Concedido. Pero siempre que no se olvide o descarte el dato fundamental antes indicado: en nuestro autor es innegable una reacción contra una manera de sentir y de expresar la vida de su nación, y esta reacción adquiere en sus circunstancias concretas un sentido de carácter propio y original. En suma, ese furor antiidealizador y antisentimental responde concretamente a una “manía” idealizadora y sentimentalizadora a la que hay que arrancarle la máscara”.

Raúl Amaral, crítico e intelectual de riquísima trayectoria en la cultura paraguaya de este siglo, en la “Introducción” a la novela póstuma “Los Huertas”, de Casaccia, afirma: “Algo importante habrá que recordar para que no se sigan repitiendo inexactitudes, derivadas de una visión negativa o incompleta: Casaccia no procede a la demolición espiritual o creativa de Areguá (y mucho menos del Paraguay) desde sus narraciones, sino que se limita a instalar grupos sociales, personas y hechos asediados por una problemática (una o varias) que tiene indudables raíces universales. La pena, la maldad, la maledicencia, el ejercicio del “mbareté”, no reflejan exclusividades nacionales o lugareñas, pues son propias de gentes que viven situaciones particulares en cualquier sitio de este mundo”.

Obras[editar]

Su obra es una amarga denuncia contra la realidad de su país. El total de su producción literaria consta -a lo largo de cincuenta años- de diez títulos que incluyen siete novelas, dos colecciones de cuentos y una obra de teatro. Ordenadas cronológicamente.

= Sus novelas son[editar]

  • Mario Pareda (1939)
  • La babosa (1952)
  • La llaga (1963)
  • Los exiliados (1966).
  • Los herederos (1975)
  • Los Huertas (1981), publicada póstumamente.

Colección de cuentos[editar]

  • El guajhú (1938)
  • El pozo (1947)
  • La vida de un borracho (1953)

La obra de teatro[editar]

  • El bandolero (1932).

Últimos Años[editar]

Casado con la argentina Carmen Dora Parola, dejó descendencia. Falleció en Buenos Aires, Argentina, el 24 de noviembre de 1980.

Bibliografía[editar]

  • Diccionario Biográfico "FORJADORES DEL PARAGUAY", Primera Edición,

enero de 2000. Distribuidora Quevedo de Ediciones. Buenos Aires, Argentina.

Enlaces externos[editar]