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Revisión del 18:45 3 jun 2010

Fresno de la Carballeda
localidad
País  España
• Com. autónoma  Castilla y León
• Provincia Zamora
• Comarca La Carballeda
• Municipio Mombuey
Ubicación 41°59′56″N 6°20′54″O / 41.99879444, -6.34838056
Población 30 hab. (INE 2009)
Código postal 49318

Fresno de la Carballeda es una localidad del municipio de Mombuey, en la provincia de Zamora. Está situado a unos 28 km de Puebla de Sanabria. Posee una iglesia de estilo románico tardío dedicada a San Bartolomé, en cuyo honor se celebran las fiestas más célebres y multitudinarias de la comarca, los días 23 y 24 de agosto.

Dentro de su término municipal se encuentra el castro denominado «El Buracote» (probablemente de origen astur) y la Cama de los Moros (monumento funerario esculpido en una peña granítica de origen desconocido). También son dignas de mención las barreras de piedras hincadas que abundan en los alrededores del Buracote, y que se cree que eran utilizadas para la defensa del poblado.

Fresno de la Carballeda representa, como tantos otros pueblos de la zona, un lugar ideal para el esparcimiento. Su privilegiada localización geográfica, que lo sitúa entre los Montes de León (apenas 30 kilómetros lo separan del Lago de Sanabria) y la Sierra de la Culebra (la mayor reserva de lobos de Europa), permite disfrutar de un clima sin los extremos típicos de la meseta castellana, una extensa y variada flora y fauna y una hermosa colección de valles, colinas y accidentes fluviales. Semejantes atractivos provocan la masiva llegada de familiares y amigos de los pobladores originales durante el período estival, meses en los que el número de vecinos puede llegar a ascender a más de 300.

En Fresno de la Carballeda se deben destacar diversos enclaves típicos los cuales debemos conocer si vamos alguna vez a esta pedanía. Entre ellos destacan la conocida como «Roca de la Era», situada a la derecha de la entrada del pueblo, por las noches despejadas de verano es un lugar idóneo para contemplar las estrellas. Otro enclave que no debemos pasar por alto es la fuente del pueblo que recibe el nombre de «La Picota», está situada prácticamente en el centro del pueblo. Igualmente importante de mencionar es la plaza, pues es uno de los lugares donde se reúnen frecuentemente los moradores de esta villa. Antiguamente en esta plaza, situada en el centro del pueblo y en la parte más baja de este se localizaba una pequeña charca en la parte central. Por último debemos mencionar a la iglesia situada al sureste del pueblo. La iglesia está acompañada de una plazoleta decorada recientemente con cuatro faroles negros y una fuente.

Además de los lugares típicos antes mencionados los lugares más visitados durante la época estival son algunas zonas del río, quizá la más visitada por su cercanía y su belleza es el valle, al cual accedemos por un camino que sale de detrás de la iglesia, además en el río nos podremos encontrar con una gran afluencia de pescadores.

Castro del Buracote

Hoy día este castro de la Edad del Hierro se ve afectado en gran medida por el embalse de Valparaíso. La elevación montuosa que lo comprende emerge sobre las aguas del embalse con forma peninsular unida a la orilla norte por el antiguo camino.

En la parte más afectada por el embalse se encuentran los últimos restos de muralla que a simple vista alcanzaría los 3 metros de altura, hoy prácticamente sepultados por la tierra. A sus pies divisamos lo que parece ser un foso de unos 7 metros de ancho, colmatado casi en su totalidad.

La verdadera joya de este castro son los campos de lajas hincadas (piedras fincadas) que llegan a alcanzar los 35 metros de anchura y recrean un ambiente místico. Aparentemente todo el castro estaría rodeado de estas formas, cuya misión se adjudica a la defensa contra los ataques de la caballería. En la actualidad y aunque están cubiertos por la espesura, aun son visibles en las cercanías del camino.

Apenas se han encontrado restos, salvo unos trozos de cerámicas de superficie en unas prospecciones realizadas allá por los años 80, tarea dificultada por la maleza. Aun así y aunque el camino de acceso sea pasto de las escobas merece la pena visitarlo.