Enfoscado

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Casas enfoscadas en Grecia
Casa enfoscada en Francia

Un enfoscado o repellado es una capa de mortero empleada para revestir una pared o un muro. En los enfoscados se utiliza mortero de cemento, aunque ocasionalmente se puede añadir también algo de cal.

Nomenclatura de los revestimientos de mortero[editar]

Es una práctica común en la arquitectura el revestir paredes y muros con capas homogéneas y continuas de distintos materiales para mejorar sus propiedades o simplemente su aspecto. Los materiales más utilizados como revestimiento son los morteros: mezclas de un conglomerante, arena, y agua, que al secar endurecen. En función del tipo de conglomerante utilizado, las técnicas de aplicación difieren, y los revestimientos poseen distintas propiedades, adoptando por tanto distintos nombres: encalado, revoco, guarnecido, enlucido, jabelga, estuco, etc...

Características[editar]

El mortero de cemento portland o simplemente mortero de cemento, se desarrolló a mediados del siglo XIX, y menos de un siglo después ya superaba en popularidad a los morteros de cal, que actualmente han caído en desuso.

Dentro de los revestimientos de mortero, el enfoscado es el más duro y resistente, y también el más duradero. Estas propiedades lo convierten en el revestimiento más usado en paredes y muros exteriores: pintado, es el acabado habitual en fachadas de viviendas de bajo presupuesto, y en la práctica totalidad de las medianeras.

Como aspectos negativos, es excesivamente rígido (se agrieta con facilidad), y presenta un aspecto final muy pobre, por lo que la práctica habitual es utilizarlo como soporte para un nuevo revestimiento de acabado, que puede consistir en una simple pintura, o en una nueva capa de un material más fino.

Habitualmente, se establece una densidad en seco aparente de 2000 kg/m3.

Método de aplicación[editar]

Una pared con malla metàlica recubierta con repellado

Para crear el mortero se mezclan cemento, arena y agua, siendo comunes unas proporciones de una parte de cemento por cinco de arena, y agua hasta conseguir una consistencia fluida del material. También existe en forma seca premezclada, en bolsas de 25 kg. Solamente falta añadir agua en el sitio de la obra.

Es conveniente humedecer primero el paramento de soporte para que no seque la mezcla excesivamente pronto, impidiendo el correcto fraguado del material.

El mortero se puede aplicar «a buena vista», «maestreado», «embarrado» o «bruñido», de forma análoga a los guarnecidos y enlucidos.

Normalmente se suele hace lanzando con fuerza paladas de cemento, contra las superficies a cubrir, este método genera unas protuberancias de aspecto muy rústico, por este motivo el repellado se utiliza en entornos de construcción rústica. Finalmente se suele encalar para dar una sensación de limpieza.[1]

Lo normal es aplicarlo en paredes exteriores aunque puede ser utilizado tanto en interiores como en exteriores, incluso en techos o en los suelos. En ocasiones se puede frotar con una llana para dar un acabado más plano o rebozado, este tratamiento final es el único que repite para un pequeño deterioro de la pared.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Justin McGuinness (1 de marzo de 2002). Footprint Marrakech & the High Atlas handbook: the travel guide. Footprint Travel Guides. pp. 277–. ISBN 978-1-903471-12-8. Consultado el 2 de abril de 2012.