Enéadas

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Enéadas
de Plotino Ver y modificar los datos en Wikidata
Editor(es) Porfirio Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Tratado Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Griego antiguo Ver y modificar los datos en Wikidata
Título original Ἐννεάδες Ver y modificar los datos en Wikidata
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Las Enéadas (en griego Ἐννεάδες) son la colección de escritos de Plotino, recopilados y editados por su discípulo Porfirio (c. 270 d. C.). Se trata de cincuenta y cuatro tratados agrupados en seis grupos de nueve. Plotino fue alumno de Amonio Saccas y ambos fueron los fundadores de lo que hoy se conoce como Neoplatonismo. Su trabajo, a través de Agustin de Hipona y otros pensadores cristianos y musulmanes posteriores, ha tenido una gran influencia en el pensamiento occidental y de oriente próximo.

Enéada I[editar]

La Enéada primera contiene, a criterio de su editor Porfirio, los tratados de tema ético.

  • TRATADO I 1: Trata de la esencia (οὐσία) del hombre (ἄνθρωπος). El hombre puede considerarse, en un sentido, como compuesto (συναμφότερον) de una parte sensitiva y de una parte intelectiva; en otro sentido, como siendo propiamente esta sola parte intelectiva.[1]​ En tanto compuesto es el resultado de una mezcla (μῖγμα) entre el destello (φωτὸς) o imagen (εἴδωλον) del alma (ψυχῆ) y un cuerpo específico (σῶμα τὸ τοιόνδε), porque no es el alma la que se mezcla con el cuerpo sino una imagen que ella emite.[2]​ El compuesto, que es poseedor de las potencias (δυνάμεις) del alma en virtud de cuya presencia (τῷ παρεῖναι) puede actuar,[3]​ es el afectado por el movimiento y el cambio (el que vive: actúa, sufre, siente, etc.), mientras que las potencias del alma (y el alma misma), causas de la vida y el movimiento, permanecen completamente impasibles.[4]​ Ahora bien, este compuesto es el hombre en tanto que comparte la naturaleza del animal (ζῷον) y no se ha separado de él, pero no es el hombre verdadero (ἀληθὴς ἄνθρωπος).[2]​ El hombre verdadero -o lo que verdaderamente es el hombre- es el alma racional (λογική ψυχή), que no siente las cosas sino que contempla las formas (εἶδος) de las cosas, a partir de las cuales se origina en el alma lo superior que hay en ella: razonamientos, opiniones e intelecciones (διάνοιαι καὶ δόξαι καὶ νοήσεις).[2]​ Esto hace al hombre superior al animal, pero no es el hombre lo que está por encima de todo sino que lo primero es Dios (θεός) y lo segundo la Inteligencia (νοῦς), mientras que sólo en tercer lugar está el alma.[5]
  • TRATADO I 2: Trata de la virtud (ἀρετή) del hombre. El hombre, que por su parte racional es superior a todo lo terrenal, por su parte inferior está sin embargo sometido a los males (τὰ κακὰ) del mundo sensible. Su alma desea huir de esos males y por lo tanto de este mundo,[6]​ y el modo de huir es mediante una asimilación o asemejamiento (ὁμοιούμεθα) a Dios por la virtud (pero no en la virtud, porque Dios no tiene virtud sino que es principio de toda virtud).[7]​ El asemejamiento del hombre a Dios no es entre cosas que tienen una misma forma sino distinta, no es como entre copias de un mismo modelo sino como entre una copia (μίμημα) y su modelo (ἀρχέτυπον); hay en ambos algo que en cierto modo es lo mismo (τὸ αὐτὸ) y que como copia es virtud pero como modelo no lo es.[8]​ Esto que es lo mismo es la sabiduría (σοφία) o prudencia (σωφροσύνη), que en el alma constituye la virtud superior (μείζων), la disposición (διάθεσις) para asimilarse a Dios y unirse con la Inteligencia mediante la contemplación (θέα) de lo inteligible, pero que en la Inteligencia no es virtud sino su actividad y ser (ἐνέργεια καὶ ὅ ἐστιν), porque la Inteligencia posee lo inteligible por contacto directo (τῇ ἐπαφῇ) y en una relación consigo misma.[9]​ A esta contemplación que asimila a Dios se llega a partir de una purificación (κάθαρσις) del alma, que consiste en la remoción por parte de ésta de todo lo que le es ajeno (ἀφαίρεσις ἀλλοτρίου παντός). A partir de ello puede liberarse de todas las pasiones y apetitos y actuar por sí sola según su inteligencia, lo que implica su conversión (ἐπιστροφή) hacia lo que es afín, el giro de la mirada de los ojos del alma hacia lo inteligible.[10]
  • TRATADO I 3: Trata de la dialéctica (διαλεκτική) y es un complemento al tratado anterior. La dialéctica, la parte valiosa de la filosofía,[11]​ es la ciencia que conduce a la contemplación en que consiste el asemejamiento con Dios que busca el alma, contemplación del Bien que es principio supremo (τἀγαθὸν καὶ ἡ ἀρχή ἡ πρώτη).[12]​ El camino al Bien es un ascenso (ἀνάγειν) que tiene una etapa preliminar consistente en la separación de todo lo sensible hasta llegar a lo inteligible; una vez allí, hay que recorrer lo inteligible hasta llegar a lo último (el Bien) y tal es lo que se llama dialéctica.[12]​ La dialéctica es la disposición (ἕξις) para definir cada cosa, mostrar lo común y lo diferente de cada una con respecto a las otras, clasificarlas y estructurarlas.[13]​ Esto que se define y clasifica no son las cosas sensibles sino las Formas (εἴδη) de las cosas. Primeramente las Formas deben ser divididas (διαίρεσις) y discriminadas (διάκρισις) de modo que se obtenga su qué-es (τὸ τί ἐστι) y los géneros primeros (τὰ πρῶτα γένη) de todas las Formas; ya obtenidas las Formas, se prosigue con un entrelazamiento intelectivo (νοερός πλέκειν) de todas ellas y luego con su desenlazamiento (ἀναλύειν) hasta alcanzar el principio que ya no puede dividirse (el Bien), objeto supremo de contemplación (βλέπειν).[13]
  • TRATADO I 4: Trata de la felicidad (τὸ εὐδαιμονεῖν). La felicidad consiste en la vida (ζωή) de naturaleza intelectiva (νοερά φύσις), que es la vida perfecta, real y verdadera, superior a los otros géneros de vida.[14]​ La vida no es un género unívoco sino que implica grados y jerarquías, y hablar de "vida racional" (λογική ζωή) no es simplemente hablar de una vida a la que se añade la racionalidad sino del género superior de vida que se relaciona con los otros no como un género con su especie sino como lo que es anterior con aquello que es posterior en el orden de una escala.[15]​ Esta vida intelectiva en que consiste la felicidad es propia del hombre, y todo hombre en cuanto tal la posee al menos en potencia, y como felicidad en potencia puede decirse que es parte (μέρος) de todo hombre, pero sólo es feliz quien haya alcanzado en acto, es decir realmente, ese género de vida.[16]​ Quien es efectivamente feliz entonces es el sabio, quien no tiene simplemente la felicidad o la vida intelectiva en él como parte sino que se identifica con ella: el sabio es él mismo para sí mismo el bien mismo que posee[17]​ (y que es causado en última instancia por el Bien trascendental).[16]
  • TRATADO I 5: Trata, como complemento al tratado anterior, el problema de si la felicidad puede aumentar con el tiempo. La respuesta es negativa, fundamentalmente porque la felicidad es relativa a la eternidad (αἰών) y no al tiempo (χρόνος) -el tiempo es una imagen (εἰκών) de la eternidad- y corresponde a la vida misma del Ser (τοῦ ὄντος αὐτή ζωή).[18]​ Esta vida no es una vida de acciones (πράξεις) que transcurren en el tiempo y pueden multiplicarse y acumularse, sino una vida intelectiva, es decir que consiste en una disposición que se presenta plenamente o que no se presenta pero que de ningún modo está sometida al tiempo y a lo que en él transcurre.[19]
  • TRATADO I 6: Trata de lo bello (τὸ καλὸν).

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 1, 1
  2. a b c Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 1, 7
  3. "Ἀλλ´ ἴσως βέλτιον εἰπεῖν καθόλου τῷ παρεῖναι τὰς δυνάμεις τὰ ἔχοντα εἶναι τὰ ἐνεργοῦντα κατ´ αὐτάς, αὐτὰς δὲ ἀκινήτους εἶναι χορηγούσας τὸ δύνασθαι τοῖς ἔχουσιν". Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 1, 6
  4. Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 1, 6
  5. Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 1, 8
  6. "βούλεται δὲ ἡ ψυχὴ φυγεῖν τὰ κακά, « φευκτέον ἐντεῦθεν »". Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 2, 1
  7. Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 2, 1
  8. Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 2, 2
  9. Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 2, 6
  10. Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 2, 5
  11. "Ἢ φιλοσοφίας μέρος τὸ τίμιον". Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 3, 5
  12. a b Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 3, 1
  13. a b Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 3, 4
  14. " Ὅτι δ´ ἡ τελεία ζωὴ καὶ ἡ ἀληθινὴ καὶ ὄντως ἐν ἐκείνῃ τῇ νοερᾷ φύσει". Porfirio / Plotino (1992). Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 4, 3
  15. Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 4, 3
  16. a b Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 4, 4
  17. " Ἢ αὐτὸς αὑτῷ ὅπερ ἔχει ". Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 4, 4
  18. Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 5, 7
  19. Vida de Plotino / Enéadas: libros I y II. Madrid: Editorial Gredos, I 5, 10

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]