Docetismo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Según la Iglesia Católica, el docetismo constituye la herejía que niega la realidad carnal del cuerpo de Cristo. Por su etimología viene de la voz griega dokéo, parecer, dókesis, apariencia. Sirve para designar la creencia de los que no admiten que Jesucristo ha sido hombre verdadero, con cuerpo de carne y hueso. Por consiguiente, sería solo apariencia lo que los Evangelios cuentan y la Iglesia enseña sobre la concepción humana de Cristo, su nacimiento y su vida, sobre su pasión, muerte y resurrección.

Es una doctrina aparecida a finales del primer siglo de la era cristiana, que afirmaba que Cristo no había sufrido la crucifixión, ya que su cuerpo sólo era aparente y no real. Estos dos dogmas (Encarnación y Redención) han sido los verdaderos obstáculos con que han tropezado los partidarios de la gnosis. Para algunos autores de esta teoría Cristo fue simplemente el hijo de José y María, negando así su divinidad. Otros niegan su humanidad y vieron en su concepción, nacimiento, muerte y resurrección solamente fenómenos aparentes, sin la menor realidad objetiva. Incluso el filósofo gnóstico Basílides afirmó, para explicar el traslado de la cruz, que fue Simón de Cirene y no Cristo quien la cargó, de manera de argumentar a favor de la presencia aparente y no real física de Jesús, pero éste argumento es erróneo, ya que en el registro bíblico se manifiesta que Simón cargó con la cruz después de que a Jesús le propinaron tanto golpes en la cabeza como azotes en el cuerpo, lo cual deja en evidencia que Jesús no la cargó sencillamente por encontrarse demasiado débil y malherido (Véase Mateo 27:26-32; Lucas 23:25-26), mas no por no hallarse en presencia corporal real.

Donde únicamente notamos la oposición es en los escritos de S. Pablo y S. Juan. En Antioquía, Siria, Éfeso y contornos de la provincia de Asia se notaba una tal fermentación de ideas filosóficas y religiosas, que amenazaban la ortodoxia. Se comprende por esto que S. Pablo y S. Juan se alzaran vivamente contra las nacientes infiltraciones heréticas de tinte docetista. La prueba la tenemos en ciertos detalles característicos que señalan los Apóstoles y en la manera que tienen de denunciar el peligro.

En primer lugar S. Pablo, prisionero en Roma, fue visitado por Epafras, con el objeto de informarle de los daños que corría la fe cristiana en Colosas.El peligro no estaba solamente en poner en duda su divinidad, sino en no dar la realidad exacta a la naturaleza humana y a su muerte sangrante. El tipo de estos gnósticos con tendencias docetistas es más acusado en las Pastorales. Escribiendo a Timoteo le avisa para que evite todo lo que opone una ciencia que no merece este nombre (1 Tim 6,20), afirme solamente que hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hecho hombre. Es obvia la intención de Basílides y Marción de rechazar las Epístolas Pastorales del canon del N. T.

En segundo lugar es combatido por S. Ignacio de Antioquía en las cartas que escribe a las iglesias de Asia les aconseja acerca de su conducta con los herejes y más en concreto contra las corrientes gnósticas impregnadas de docetismo. Los principios docetistas se encuentran también en las ideas de los principales jefes gnósticos: Simón Mago, Basílides, Valentín, Marción, Manes y maniqueos.

Tres Padres de la Iglesia también combaten contra el docetismo:

1-S. Ireneo, contra los gnósticos en general, sale al paso de la distinción sutil de ver dos personajes en Cristo. «Jesús y el Cristo, dice, no forman sino un solo hombre-personaje: El Hijo de Dios encarnado».

2-Tertuliano contra los marcionitas. Sus afirmaciones más importantes van a probar que Cristo ha nacido de la Virgen.

3-S. Agustín, contra los maniqueos. Sus afirmaciones principales tienden a rebatir las pruebas que sacan de la S. E. para probar que Cristo no podía encarnarse, son fantásticas e ilusorias.

Por otra parte ciertos Padres de la Iglesia fueron acusados de docetistas, concretamente podríamos nombrar a dos: Clemente de Alejandría y Orígenes, pero las expresiones recriminadas se explican muy bien como intemperancias polémicas, debidas a la imprecisión con la cual entonces se formulaban los principales dogmas cristológicos y soteriológicos.

Textos que se piensa que contienen Docetismo:

Referencias[editar]