Dinastía Tang posterior

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

[1]​Mandato de Li Tsun Hsü (923-926)[editar]

Li Tsun Hsü ocupó la capital militarmente y forzó a los oficiales de la dinastía Liang Posterior a estar bajo su mandato, en su reinado, se destacaron la importancia de la capital imperial y el uso de maquinaria que Li Tsun Hsü utilizó para apoderarse de la capital.

En los últimos años de esta dinastía hubo una lucha de poder por apoderarse de la capital, de sus burócratas y registros de población. Mientras Chu Wen (anterior gobernante) tuvo mucha resistencia a la hora de subir al trono, Li Tsun Hsü fue vanagloriado por todos sus vecinos excepto por los Shu.

Li Maochan, gobernador de Feng Hsiang y aliado de Li Tsun Hsü, sufrió la muerte el año 924. Sus dos hijos fueron adoptados por Li Tsun y Feng Hsiang cayó bajo su control. La rama Lu Zhou de la familia Li, intentó rebelarse contra Li Maochan, sin embargo fueron rápidamente liquidados. Kao Chi Hsing de Ching Nan, por su parte, resentía su trato por parte de la corte e intentó rebelarse, pero decidió no llevar su rebelión a cabo y más tarde aceptó el título de príncipe de Nan Ping.

Li Tsun Hsü, en su reinado, quiso restaurar las tradiciones de la anterior dinastía Tang. Volvió a colocar como las capitales del imperio a Lo Yang y Chang An y removió a Kai Feng, abolió toda ley impuesta por Chu Wen y restauró las leyes de la dinastía .

Li fue comparado con el emperador Han Kuang Wu Ti, el cual restauró la dinastía Han (A.D 25), pero en lo práctico retuvo muchos cambios hechos por los últimos emperadores de la antigua dinastía Tang.

Mandó abolir la cámara Chung Cheng y restableció el Bureau de Asuntos Militares, aunque ambos órganos tuvieran la misma función, y la autoridad siguió bajo las manos de los notarios de palacio en vez de estar en el mandato de la burocracia estándar. También degradó a gran parte del personal de la administración principal de la dinastía Liang Posterior y la reemplazó por eunucos. Li colocó a sus favoritos a las oficinas más importantes, generalmente a aquellos que tenían credenciales de sus cortes regionales y con más probabilidades de ser exitosos. Kuo Chung Tao fue nombrado jefe del ministrado y se apoderó del liderazgo del bureau de asuntos militares. Éste designó tres notarios para vigilar los ingresos del estado, pero el trabajo era hecho por su asistente, Kung Chien, que más tarde fue ascendido a notario. La comisión de ingresos del estado fue el encargado de provenir al emperador de los fondos que éste malgastaba en la armada, su largo personal y sus favoritos. Kuo Chung Tao y Li desearon restaurar el poder de la aristocracia en la corte, con malos resultados, pues fueron obligados a despedir a gran parte de los aristócratas trabajando en el gobierno debido al uso indebido de fondos del estado por parte de éstos , deshonrando a la aristocracia y creando frutos de desobediencia en la servitud del nuevo emperador.

Asimismo, el emperador llevó a cabo gran número de métodos para fortalecer su poder sobre sus gobernantes y sus fuerzas militares: llevó a cabo una reorganización militar, combinando sus oficiales con las fuerzas de la dinastía Liang en un solo cuerpo militar, concentrado en la capital y bajo su control hasta el 924.

Los gobernantes con sus respectivos ejércitos, al empezar a ser una amenaza contra Li, los enemistó entre ellos para que éstos se asesinaran los unos a los otros y poderlos sustituir por unos bajo su control. Estos gobernantes impuestos en Ho Pei i Ho Tung eran familiares de Li (hijos, tíos,...) y eran una amenaza potencial contra su trono.

Li decidió imponer a los gobernantes y parte de sus ejércitos fuera de la capital, en la lucha entre gobernantes, mientras se apoderaba de los subordinados que asignaron en la capital para encargarse de la administración provincial. Li también continuó los esfuerzos de la dinastía Liang para dar más poder a éstos subordinados (prefectos) y reduciendo el de los gobernadores mediante decretos en 924.

Mientras, Kung Chien continuó el control directo de las prefecturas, tal y como se llevó a cabo en la Dinastía Liang Posterior, aún por las protestas de los gobernadores y su decreto que ordenaba que se detuviera. En lo referente a asuntos exteriores, Li deseaba expandirse dentro de territorio Shu. Éste congregó un gran número de tropas principales bajo el mando de su heredero Li Chi Chi, dio a Kuo Chung T’ao toda responsabilidad militar y ordenó la invasión de Szechwan.

Wan Yen (gobernador del territorio Shu) no pudo evitar creer que con un solo ataque de las fuerzas de Li, miles de prefecturas de Shu cayeran bajo su control. Finalmente, Wang Tsung Pi, un antiguo general de Shu, acabó acarreando las riendas del ejército y se rindió. La conquista tardó 70 días y dio a Li 64 prefecturas, 30000 tropas y 10 millones de diversas gangas y objetos. Este triunfo fue compensado por las intrigas contra Kuo Chung Tao que lo llevaron a la muerte. El ser un fiel sirviente de Li y el dominio que éste tenía en la administración de la dinastía le crearon muchos enemigos.

En contra de la nueva y fuerte influencia que comenzaban a tener los eunucos, Kuo intentó advertir a Li de sus maquinaciones y se alió con una de sus concubinas para intentar limitar su influencia en Li. Aunque éste hecho lo puso a favor de los líderes provinciales, el hecho de que intentara limitar la autoridad de militares como Li Ssu Yuan, que recibiera tributos de Shu al contrario de, en la opinión de los eunucos, el heredero y comandante aparente, Li Chi Chi, y que fuera uno de los candidatos para el gobierno del antiguo Shu, hizo que los eunucos especulasen sobre sus ansias de poder y rumorearan que, además de intentar apoderarse del control de Shu, fuera un peligro para el heredero.

Li Tsun Hsü intentó darle un voto de confianza ordenandole que regresara a la capital, pero la emperatriz fue más rápida al ordenar su ejecución en la cámara de Li Chi Chi. Su muerte se ganó muchos simpatizantes. Se culpó de ésta a los eunucos y al hambre de poder del propio Kuo Chung Tao, pero también por las intrigas de la corte, que fueron ineludibles cuando las instituciones evitaron que la información llegará al emperador.

Positivamente, podemos decir que la victoria sobre Shu desencadenó el hecho que A-pao-chi, el líder Liao, se dignara a buscar la paz y asegurar la frontera sur. Esto permitió a Li poder lidiar con las revueltas de 926, debido a la muerte de Kuo Chung Tao, pero exacerbado por los governadores y su resentimiento a la corte, que intentaba restringir su autoridad en las provincias.

Asimismo, muchas revueltas de generales se sucedieron, como la armada de Wei Po, que liquidaron a su general y escogieron a Chao Tsa Li como cabecilla, que los llevó a ocupar la ciudad de Wei Zhou y defenderla de una fuerza de pacificación Li Shao Chen, un general que luchó en las campañas contra el antiguo Shu, se apoderó de áreas del oeste de Shu y marchó a Cheng Tu, bajo la excusa de actuar debido a la muerte de Kuo Chung Tao. En Hsing Zhou, un general se declaró gobernador con 400 tropas y en la capital, un comandante en el cuerpo de protección de Li Tsun Hsü, se rebeló como reacción por la muerte de Kuo Chung Tao. Las revueltas en las provincias fueron acompañadas con las muertes de los eunucos. Mientras las revueltas de Hsing Zhou y Li Shao Chen fueron rápidamente liquidadas, la de Wei Zhou todavía continuaba. Finalmente, Li Tsun Hsü acabó paranoico, no confiaba en ninguno de sus generales y quería finalizarla personalmente. Sin embargo fue persuadido a enviar a Li Ssu Yüan, uno de sus hijos adoptivos y experimentado general.

Li Ssu Yüan marchó con gran parte de los ejércitos que Li Tsun Hsü tenía en la capital y algunas de las fuerzas provinciales. Cuando llegaron a Wei Zhou el 926, un motín se extendió, protestando por la decisión de Li Tsun Hsü de ejecutar a los rebeldes, fuerzas que fueron fieles a éste desde su rendición en 915.

No se sabe que ocurrió después, pero se dice que la armada de Li Ssu Yüan quería hacerlo emperador de la región Ho Pei. Al negarse éste, fue entregado a Chao Tsai Li y a los rebeldes dentro de Wei Zhou, que se encontraban bajo su control.

Li Ssu Yüan empezó a reunir un grupo de seguidores y soldados de su fuerza expedicionaria. Li Shao Jung, el comandante de Wei Zhou que supuestamente debía reemplazar Li Ssu, ni se unió a él ni lo resistió. Sin embargo, cuando Li Ssu marchó a Lo Yang a “explicarse” frente a la corte, Li Shao Jung reportó aquello como acto de rebelión y evitó que las letras de Li Ssu Yüan llegaran a la capital.

Con la reconciliación ya imposible, Li Shao Jung decidió enviar fuerzas para buscar soporte al sur del río amarillo, mientras en Chen Zhou, sus partidarios movilizaron la armada provincial al sur, junto otros gobernadores del norte. Li Tsun Hsü pretendía defender el río, pero sus tropas, que fueron mal asalariadas durante mucho tiempo, negaron sus ofertas. Li Ssu Yüan, por su parte, recompensó a los suyos con las más finas sedas.

Li Tsun Hsü se dirigió al este en persona, al mismo tiempo, el gobernador de Kai Feng declaró que estaría bajo el control de quien llegara antes, llegando primero Li Ssu Yüan y Li Tsun Hsü tuvo que retirarse, mientras muchos de sus dominios caían bajo el poder de Li Ssu. Cuando éste llegó a la capital, éste fue asesinado por un capitán rebelde de sus propias filas. El caos se extendió al observar a la emperatriz prender fuego al palacio y huir. La llegada de Ssu Yüan restauró el orden y se le fue ofrecido el trono, mientras el heredero Li Chi Chi, se suicidó y las tropas decidieron rendirse bajo el comando del general Jen Huan.

Reinado de Li Ssu Yüan (926 -933)[editar]

Li Ssu fue un buen general, y sus conquistas dieron gran número de recompensas a sus generales y seguidores, soldados y administradores, así que no le costó mucho tener buena influencia y seguicio.

Al ser emperador, Li Tsun Hsü, delegó mucha tarea y acción que hubiera preferido hacer él mismo, ejerciendo un liderazgo personal hacia sus seguidores. Su desconfianza comenzaba a crear distancias entre sus gobernadores leales y entre los ejércitos que “aprisionaba” en la capital. Su descontento se agravó todavía más al adoptar éste la acción antes efectuada en la dinastía Liang Posterior de imponer un control más alto en sus provincias, sin ofrecer nada a cambio. Fue tan extravagante que sus finanzas se desplomaron cuando Li Ssu marchó a Kai Feng y Li Tsun Hsü fue incapaz de pagar tanto a sus ejércitos como a sus favoritos, y sin el apoyo de los ejércitos se volvió vulnerable a los ataques de los gobernadores.

El atractivo de Li Ssu caía en su idea en el ofrecimiento de parte de un gobernador, un general entre los suyos, sin amenazar la autonomía que tanto deseaban los gobernadores. Como el último superviviente de los generales adoptados por Li Ko Yung, su trasfondo era impecable, pero uno no muy reconocido, pues su patria, Chen Zhou era pequeña.

Asimismo, con sus pocos recursos provinciales, los gobernadores creyeron que seguramente Li Ssu no sería capaz de rebelarse, pues los gobernadores podrían controlarlo mediante esta dependencia y poder vigilar que no elimine su autoridad. Sí, para ellos, Li Ssu era la perfecta elección de líder títere.

La primera acción de Li Ssu en su mandato fue formalizar su posición de emperador mediante un ritual heredado de padres a hijos, pues se empezaba a crear una gran controversia en el hecho de que era hijo adoptivo de Li Ko Yung y no se estaba muy claro en que si se seguiría la dinastía Tang, o se crearía una de nueva. Finalmente se optó por continuar la dinastía.

Li Ssu fue capaz de subir al trono ganando a los líderes de las armadas, y supo que necesitaría un ejército propio para mantener su posición, de modo que transformó las armadas de palacio en las suyas propias. Al llegar al poder, las armadas de Li Ssu estaban compuestas por las seis armadas imperiales y la escolta imperial, estacionadas en diversas partes dentro y fuera de la capital, también se aseguró de mantener el resto de la armada imperial con las tropas de palacio al remover sus comandantes

Bajo su poder, estas armadas muchas veces eran comandadas conjuntamente por éste o uno de sus hijos, junto a un consejero. Con este poder fue muy fácil amenazar a sus dirigentes para seguir sus órdenes, sustituir a los rebeldes y colocar a gobernadores fieles a su causa en aquellos puestos que quedaron vacantes, aquellos de los que fue incapaces de deshacerse, fueron perdiendo su poder al caer las capitales poco a poco bajo su absoluto control y trasladando al personal de éstas administraciones a otros puestos.

En general, Li Ssu ganó una gran ventaja al ejercer solamente su autoridad en el norte de China y no unificarla. La idea propuesta por sus generales fue persuadir a aquellos generales y dirigentes con ideales semejantes y no crear un conflicto armado. Utilizó sus conexiones creando gran número de hijos adoptivos y uniendo a sus quince hijas en matrimonio con diversos de sus generales y gobernadores para subir aún más su estatus.

Como el gobernador de un gran estado, pero, Li Ssu necesitaba cultivar su carisma más de lo que eran capaz de permitir la política. Siguiendo las políticas de Li Tsun Hsü y combinandolas con aquellas recurrentes en el Mandato del Cielo, practicó buen gobierno y por lo tanto, puso un buen orden en su reino. Sin embargo, este buen gobierno bien podría llegar a debatirse pues muchas de estas acciones se llevaron a cabo con el objetivo de complacer a los gobernadores.

Despidió a gran parte del círculo de gobierno de Li Tsun Hsü y ejecutó a gran parte de los gobernadores más odiados - K’ung Chien y a los eunucos supervisores de la armada- decretando la eliminación de los supervisores y que los oficiales financieros centrales no debían interferir en asuntos provinciales,

Como hizo anteriormente Chu Wen, también éste eliminó y despidió a los eunucos para reemplazarlos con leales sirvientes, que retuvieron sus puestos que tenían en sus respectivas provincias, salvo que en el propio palacio, y tenían las misma funciones que los que tuvo en su día Chu Wen, y al ser hijos de sus gobernadores, y generales, tenía obediencia asegurada.

El Administrador provincial jefe, An Chug Hui, era el líder del Bureau de Asuntos del Ministerio, con poderes similares a los de Kuo Chung Tao y como él, logró el puesto de primer ministro aparente. Al ser semi iletrado, se le entregó un grupo de eruditos para asistirle.

Además de todo lo anterior, también mantuvo varios burócratas y comisionados de Li Tsun Tsu, incluido a Feng Tao, que fue promovido a primer ministro. Sin embargo, estos permanecieron en un segundo plano, pero aportando interesantes contribuciones administrativas.

Li Ssu estimuló su atractivo a la población mediante soluciones prácticas, demandando habilidades administrativas en las oficinas centrales. Las finanzas del estado necesitaban atención, y Li inmediatamente suprimió los impuestos de la tierra de sus antecesores y se centró en intentar reducir el coste del ejército y la administración. Prohibió los “tributos” de las provincias y los “regalos” de sus generales y gobernadores, unificó sus tres oficinas de finanzas, poniendo a cargo de éstas a Jen Huan. Al parecer, los tesoros del estado fueron abundantemente llenos, la población tanto militar como civil era adecuada, e incluso las reglas de la corte fueron establecidas en el transcurso de un solo año.

Jen Huan fue rápidamente reemplazado por un experto en finanzas del reinado de la comitiva de Li Ssu Yüang, que continuó mejorando la administración reclamando impuestos no pagados en 927 y reemplazando el monopolio de alcohol incrementando los tributos de otoño.

Para evitar la dependencia de caballos de parte de Tangut, éste plantó sus propios pastos en Ho Tung, aunque los caballos mancaron en calidad y cantidad. En 931 las tasas de la tierra y la fermentación, y las del hierro, junto a la anterior abolición del monopolio de alcohol, las tasas terrenales se incrementaron.

Estas tasas de la tierra se igualaron poco después, aunque la implementación de estos cambios depende de la autonomía de los prefectos entorno a sus gobernadores. El hecho de demostrar que poseía cualidades de líder y su benevolencia le hizo más fácil el extender su autoridad sobre su reinado.

Aunque Li Ssu enterrara respetuosamente el hacha de guerra y las cenizas de Li Tsun Hsü, la intriga y las rivalidades todavía eran presentes en el régimen. An Chung Hui resentía el poder de Jen Huan, y éstos siempre chocaban sobre el nombramiento de los ministros y el correcto puesto al cual repartir los salarios. Estos conflictos fueron tan graves que finalmente, al retirarse Jen Huan, An Chung Hui ordenó su ejecución. Sin embargo, poco no tardó la muerte de An Chung, pues éste había alienado a la Consorte Wang y al Eunuco Men Hang Chung, que conspiraron su muerte. La muerte de An Chung desencadenó el fin del foco que tuvo la Dinastía en un buen reinado, los siguientes emperadores más interesados en sus propios propósitos.

A partir de entonces, la autoridad de Li Ssu comenzó a verse desafiada por fuerzas exteriores a la corte, aunque todas las provincias se habían sometido, gran parte de ellas, alejadas de los límites o muy cercanos a ellos, habían adquirido autonomía propia.

Su primer conflicto se produjo con los gobernantes de Sezchwan, Meng Chi Hsiang y Tung Chian, grandes rivales que, temiendo las intenciones de Li Ssu en cuanto a la riqueza de su región, comenzaron a agrandar su armada e intentar liberarse del control de la corte, asesinando a muchos oficiales enviados de parte del imperio,

Intentando dividir a sus enemigos, inicialmente éste apoyó a Tung Chian, pero al ver que éste empezaba a decaer, apoyó entonces a Meng, y tras un tratado, pues éste venció con creces a su “enemigo”, permitió a éste su control de Sezchwan y su propio grupo de ministros y gobernadores. Tras la muerte de Li Ssu en 993, Meng Chi se autoproclamó emperador de Shu Posterior.

Li Ssu fue más exitoso en el sur, donde en 927-928 fue capaz de llamar a Ma Yin “el rey de Chu” para evitar mediante sus fuerzas marinas, que Kao Chi Hsing de Ching Nan abandonase su fidelidad a la dinastía Tang. a favor de una alianza con Wu. Al mismo tiempo en 928, en el norte, donde se disuadió una rebelión por parte de Wan Tu, gobernador de Ting Zhou que quiso enemistar con el emperador a los gobernadores de Ho Pei y los aliados de Liao.

El suceso en Ting Zhou de Li Ssu fue uno de los que le ayudaron a consolidar su autoridad fuera de sus propios bordes. La muerte del príncipe tangut en 929 provocó numerosos amotinamientos y su sucesor se dirigió a los Tang. An Chug Hui designó a uno de los favoritos de Li para el gobierno, que eliminó a los rebeldes y a los grupos tibetanos que intentaron atacar.

La reputación de la dinastía aumentó cuando una expedición contra rebeldes tangut en el noroeste, capturando ciento veintisiete rebeldes y destruyendo nueve “Tribus”. Aunque los asaltos Tangut continuaron, el suceso de la dinastía pudo envalentonar al líder de Liang Zhou a conseguir confirmación de su nuevo gobernador en 933, atrapado entre las ambiciones de Liao, los tibetanos, los Tangut y los Uighur, la alianza ofrecía por Ssu Yuan era quizás, la mejor alternativa para conservar alguna autonomía.

La lealtad de regiones remotas mejoró el standing de Li frente a sus vecinos independientes. de los cuales el más importante fue el estado Liao. Aquel invierno, el gobernador de Fu Chien se seccionó del control de Tang, mientras en la frontera norte, Lu Wen Chin, gobernador de Liao y asesinó a su general y retornó al servicio de Tang y a la capital con una armada de veinte mil.

Te Kuang, el nuevo gobernador era, al menos, par a Li Ssu Yuan, un gobernante que confirmaba su posición de poder utilizando líderes regionales en conflicto, como los regímenes en las llanuras centrales, el líder Liao utilizó métodos pacifistas empleados en la anterior dinastía Tang.

Las relaciones entre Liao y Tang se limitaban, por entonces, a una rutina de audiencias, intercambio de regalos y regulares saqueos en ambos bordes de los límites entre estos.

En 930, el hijo mayor de Apaochi, Pei, llegó a Tang desde el mar. Como antiguo heredero aparente, éste decidió huir de la corte de su hermano, y aumentó el prestigio de Tang, pero con el paso de los años, un miedo a Liao y sus intenciones desconocidas creció en todas partes de las llanuras centrales, alentadas por un incremento de la centralización y una confusión en las prácticas pastoriles.

Partes del norte de China fueron utilizadas como paradas en migraciones estacionales y, aunque el traslado de personas y animales no eran una acción hostil, se consideró horrible por parte de las patrullas de Tang, especialmente cuando estaba acompañada con invasiones y pillajes. Estas actividades fueron consideradas insignificantes anteriormente pero la consolidación de Liao y las llanuras centrales, hacían una gran prioridad del control de la actividad pastoril. Brechas en las fronteras, sin embargo, amenazaban las declaraciones de Li Ssu de legitimidad creando dudas de su habilidad de controlar sus bordes. Los miedos de que finalmente Liao llegará a organizar un ataque se confirmaron por reportes de asedios de equipamientos en Yun Zhou y su entrega a lo Khitan por un prefecto fronterizo con resentimiento al imperio.

La capacidad de Te Kuang de ser una alternativa de una fuente de legitimación para los líderes provinciales amenazaba la cohesión de Tang más que cualquier amenaza exterior, y para erradicarla se sucedieron muchas respuestas a diversos eventos.

En 993 el gobernador de Hsia Zhou falleció y su hijo Li Ichao fue su sucesor, cosa que hizo que la corte intentara trasladarlo por miedo a que su padre, al contactar a Te Kuang, atacase conjuntamente con éste, y su reemplazo fuera escoltado firmemente. Li Ichao intentó rebelarse frente a ésta decisión, pero se retiró al considerarla demasiado costosa. Cuando éste murió en 935, nadie refutó a su sucesor. Esta rebelión destruyó completamente su reputación, además de gastar recursos y tropas innecesarias.

En este punto en 933, la mayor amenaza de Li Ssu se encontraba dentro de su propio reino. Al enfermar, su ambicioso hijo Tsun Jung se hizo con el trono, bajo su control las armadas imperiales e hizo fuera a los ministros de la capital. Sin embargo, la siguiente vez que atendió a su padre, hizo marchar sus tropas a la capital, donde fue asesinado por el líder de la Guardia Imperial.

Reinado de Li Tsun Ghou (933)[editar]

El hermano pequeño de éste, Li Tsun Ghou fue nombrado heredero aparente. A la muerte de su padre, Éste sólo llegó a reinar 5 meses durante el 933. Pareció tener buenas intenciones pues mandó a que se instruyera en el modo de reinado de Tan Tai Tsung (626-49) pero su reinado fue usurpado y dominado por Men Han Chiung y Chu Hung Chao, los cuales sus únicos objetivos eran liquidar toda amenaza, real o potencial, sin tener tiempo a asuntos más importantes. Li no tuvo tiempo de distribuir ni posiciones ni títulos antes de que Meng Chih Hsiang se independizara.

El acto más significante que se llevó a cabo en este reinado fue el encomendar las seis armadas imperiales y la Guardia Imperial al control de Kang I Chen. Era enteramente razonable que Li, que era demasiado joven para tener hijos y no podía tener ni consejeros ni sirvientes personales, demandará apoyo por parte de Kang y que, finalmente, las seis armadas imperiales se unieran a la Guardia Imperial, bajo el control de un único general.

El siguiente acto importante de éste reinado fue una reestructuración general de gobernadores hecha por Chu Hung Cha en 934, para restaurar en la corte a Meng Han Chiung. El hecho de que se llevará a cabo por el Bureau de asuntos militares y no por los propios comandos del imperio enfureció a más de uno. El único incapaz de aceptar estas órdenes fue Li Tsun Kou, hizo una llamada a las armas a sus vecinos e súbditos para rebelarse. Solo uno de ellos aceptó una alianza

Toda la armada expedicionaria fueron las tropas de Li Tsun Kou. Kang IChen marchó al oeste con gran parte de la armada imperial mientras Li se dirigió al este, alargando su armada al aventajarse de aquellas fuerzas que desertaban de K’ang. Finalmente, en Shan Zhou, K’ang se rindió junto a sus tropas y él y su familia fueron ejecutados, Meng Hang chiung huyó, para más tarde ser ejecutado, Li Tsun Ghou abandonó la capital y Shih Ching Tang lo utilizó como moneda de cambio con su rival Li Tsun Kou. En Lo Yang, Feng Tao lideró a los oficiales para darle la bienvenida a Li Tsun Kou y ofrecerle el trono, mientras la emperatriz mandó el asesinato de Li Tsun Ghou.

Reinado de Li Tsun Kou (933-934)[editar]

La subida al trono de Li Tsun Kou fue muy similar a la de Li Ssu Yuan, ambos habían llegado al poder gracias a un resentimiento que le crearon una oportunidad de gobernar y entrar en la capital como líder del ejército. El soporte de éste fue otorgado por la armada imperial más por el descontento con el régimen que con los sobornos de éste. Asimismo, le faltaba la experiencia expedicionaria y por lo tanto un standing frente al ejército que si tuvo Li Ssu.

Su problema más importante fue, por supuesto, la falta de dinero. Éste pagaba de manera excesiva sin motivo alguno y alentaba a sus seguidores repartiendo el botín obtenido en las ciudades capturadas. Cuando ya aquellos tributos no eran suficientes, y los ciudadanos comenzaban a quejarse de abuso por parte del ejército, decidió bajar los salarios de los soldados, pues prefería comprometer a los soldados antes que a los ciudadanos.

Como casi todas las figuras predominantes de los reinados de Li Ssu y Li Tsun Hsü habían perecido en la rebelión, éste tuvo que montar su consejo desde cero. Feng Tao siguió como primer ministro, y Chao Yen Lang, del reinado de Li Ssu, fue el encargado de las finanzas. Sus otros consejeros, Han Chao Yin, Liu Yen Lang y Hsueh Wen yu eran letrados y éste se apoyó en ellos. Sin embargo, aquello no significó un mejor reinado, pues Liu Yen Lang era fuertemente sobornado a la hora de su toma de decisiones.

La posición de Li Tsun Kou fuera de la corte se tambaleaba, pues tanto los gobernadores como la armada dudaba de su poder y cargo, los gobernadores de Yang Zhou y Hsing Yuan transfirieron sus lealtades a Shu después de que sus armadas se unieran a Li Tsun Kou. Este hecho pudo haber alentado a éste a encerrar a sus hermanos adoptivos y enemigos, Li Tsun Chang y Li Tsun Min para que no crearan un seguicio en su contra.

Para asegurar su puesto, intentó colocar a sus hijos como comandante de la Guardia Imperial y premió a algunos de sus seguidores con control de provincias por todo el reino, intentando separarlos. Sin embargo, fue incapaz de transferir a dos de sus gobernadores: Shih Ching Tang de Ho Tung y Chao Te Chün de Yu Zhou.

Li Tsun temía más a Shih Ching Tang, uno de sus más acérrimos rivales en el tiempo de Li Ssu. Éste transfirió Shih a Chen Zhou y lo dejó a cargo de las defensas fronterizas. Li Tsun devolvió a Shih a Ho Tung, donde Shih pidió tropas y suministros para liquidar con la rutina de los nómadas y las incursiones, estos hechos crearon dudas en la corte sobre su fidelidad.

La corte se alarmó cuando algunas tropas quisieron nombrar emperador a Shih en 935. El propio Shih ejecutó a los radicales y aseguró a la corte de sus buenas intenciones Shih supo de los riesgos cuando en 937, reunió toda propiedad de Lo Yang y otras regiones y las envió a Tai Yuan para pagar gastos militares. Ésta mera acción, el financiar armadas con dinero privado, pareció asustar aún más a la corte.

Li Tsun respondió mandando a Shih a Yun Zhou para probar su lealtad. éste debería admitir un descenso en la cadena de poder y ser marcado como desleal o defender su honor y su posición política. Éste pareció ofenderse gravemente, por una carta que éste le envió al emperador una carta acusándolo de usurpador del trono. Muchos líderes se unieron a la causa de Shih con sus propias tropas, y las tropas de la Guardia Imperial estacionadas en Wei Zhou se amotinaron.

Finalmente, Shih fue vencido y fue ejecutado junto a toda su familia y sus primeros seguidores y aliados fueron asesinados. Una sección de la armada imperial bajo Chang Ching Ta asaltó Tai Yuan y Shih se dirigió a los Liao en pos de ayuda. Además, la corte de Li Tsun Kou aceptó la neutralizar a los Liao mediante pagos anuales.

Referencias[editar]

  1. Denis Twitchett & John K. Fairbank (2009). The Cambridge history of china Volume 5, Part one: The Sung dynasty and Its Precusors (907-1279). New York: Cambridge University Press. ISBN 978-0-521-81248-1.