Deriva continental y clima

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Hoja fosilizada de helecho del período carbonífero. Se considera a los helechos como especies de plantas primitivas entre las primeras en aparecer en nuestro planeta. Durante el carbonífero, los grandes bosques de helechos arborescentes dieron origen a los depósitos de carbón en los que suelen aparecer fósiles que muestran la misma estructura de estas plantas, que casi no ha cambiado durante unos 600 millones de años o más

La posición de los continentes resulta un factor determinante en la conformación del clima mundial. La deriva continental es un proceso sumamente lento, por lo que la posición de los continentes fija el comportamiento del clima durante millones de años. Hay dos aspectos a tener en cuenta. Por una parte, las latitudes en las que se concentra la masa continental: si las masas continentales están situadas a nivel de latitudes bajas, habrá pocos glaciares continentales y, en general, temperaturas medias menos extremas. Asimismo, si los continentes se hallan muy fragmentados habrá menos continentalidad. Estos aspectos pueden contribuir de varias formas contradictorias en la evolución del clima.

Huellas de climas distintos a los actuales[editar]

El ejemplo más notable de clima que cambió de cálido a muy frío en un lugar lo tenemos en el caso del archipiélago de las Spitzbergen o Svalbard cuyas ricas minas de carbón han venido siendo explotadas por Noruega y Rusia desde hace mucho tiempo. La localización de estas islas en pleno Océano Ártico, donde no existen árboles actualmente nos hace ver que el clima cambió y que este cambio se debió producir, no porque haya cambiado el clima global en un planeta sin cambios en las masas continentales sino que los continentes se han desplazado de lugares más calientes a otros más fríos o viceversa. También la Antártida se encontraba mucho más cerca del ecuador (cerca de la India en el continente asiático) en eras geológicas pasadas y se fue desplazando al fragmentarse el Pangea a lo largo de las zonas de divergencia localizadas en las líneas de contacto entre las diversas placas, de acuerdo a lo que se ha venido descubriendo con relación a la teoría de la Tectónica de placas, que ha venido a sustituir y perfeccionar la idea de una deriva continental que planteó el meteorólogo alemán Alfred Wegener a comienzos del siglo XX.

Distribuciones pretéritas[editar]

Los continentes no siempre se han encontrado en la posición actual. Otras distribuciones continentales dan patrones climáticos completamente distintos. Durante el período Jurásico no había masas de tierra en ninguno de los dos polos. El clima era mucho más caluroso y las corrientes oceánicas podían circular libremente por los polos en los que solo había océano en vez de banquisas. El clima tropical se extendía por todo el globo y los bosques de helechos arborescentes prosperaban en todas partes.

Si los continentes se acumularan muy fragmentados en el ecuador tampoco habría glaciares continentales permanentes pero, sin embargo, sí habría fenómenos glaciales muy importantes provocados por otros factores distintos. Semejante disposición ya se dio en épocas arcaicas. Con el grueso de los continentes sobre el ecuador en un principio parece que la Tierra tuvo un clima tropical, muy lluvioso. Y eso es hasta cierto punto lógico. En cambio, las etapas sumamente frías potencian el efecto albedo y podrían terminar por congelar la Tierra al completo. Ocurre que al hacer eso, la evaporación disminuye drásticamente por lo que las precipitaciones cesan prácticamente. Sin embargo, al disminuir la precipitación por estar la superficie terrestre congelada, aumenta la escarcha, que es la responsable de la acumulación de hielo en los antiguos glaciares continentales europeos y norteamericanos y los actuales de Groenlandia y la Antártida.

Véase también[editar]