Demonio de Dover

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El Demonio de Dover es una supuesta criatura pseudocríptida perteneciente a la cultura popular estadounidense.[1]

Se le describe como un monstruoso ser enano, con aspecto humanoide aunque de piel grisácea, cabeza gigante, largos dedos, ojos amarillos o verdes y sin boca, nariz u oídos visibles. Aunque en el último avistamiento se describo como ojos anaranjados y andaba a cuatro patas. Fue investigado por criptozoólogos y ufólogos por primera vez tras supuestamente ser visto por seis jóvenes entre el 21 y el 22 de abril de 1972 en la localidad de Dover, Massachusetts. Destaca que una criatura similar, denominada Mannegishi existe en la mitología de los indígenas canadienses, y otra también similar denominada Backoo existe en la mitología de nativos africanos.

Avistamientos[editar]

El primero ocurrió a las 10:30 de la noche, cuando tres jóvenes iban conduciendo. El conductor del coche vio a algo escalando una valla de piedras del camino. El pensó que se trataba de un perro hasta que los faros del vehículo iluminaron a la criatura y pudo ver como la criatura giró la cabeza mirándolo con sus brillantes ojos.

El segundo avistamiento fue cuando un joven iba de vuelta a casa tras una cita, se encontró con la criatura que se acercaba de frente. El pensó que era un conocido entonces lo llamo y no obtuvo respuesta, mientras se iban acercando hasta que se detuvieron a unos metros. El joven pregunto quien era y la criatura semioculta en unos arbustos echó a correr y el joven la siguió hasta un prado. La criatura se detuvo mientras lo miraba con sus ojos amarillos hasta que el joven se dio cuenta que no era bueno quedarse allí entonces echó a correr.

El tercero fue visto por dos jóvenes que la vieron corriendo por un prado.

Y el último fue visto por un conductor pero esta vez iba andando a cuatro patas y con los ojos naranjas.

Referencias[editar]

  1. «El demonio de Dover». 11 de agosto de 2013. 

Bibliografía[editar]

  • Sullivan, Mark (29/Octubre/2006). "Decades later, the Dover Demon still haunts". The Boston Globe.