Declaración de San Petersburgo

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La Declaración de San Petersburgo fue suscrita en San Petersburgo el 29 de noviembre de 1868 para prohibir el uso de ciertos tipos de armas durante un conflicto bélico. Esta declaración es considerada como el primer acuerdo formal en las leyes de la guerra.. La historia del documento data de 1867, cuando los ingenieros rusos desarrollaron un proyectil que explotaba al contacto con cualquier superficie; su propio gobierno consideró inhumano el uso de ese explosivo y, para evitar que ellos u otro país lo utilizaran en una guerra, sugirió que fuera prohibido por un acuerdo internacional. Así, el 11 de diciembre de 1868 entró en vigor el tratado que señala que tipos de armas no pueden ser usadas en un conflicto bélico debido al sufrimiento innecesario que causan sin ser más efectivas.[1]

Historia[editar]

Por invitación del diplomático y estadista ruso, príncipe Alexander Gorchakov, se reunieron representantes de Austria-Hungría, Baviera, Bélgica, Dinamarca, Francia, Gran Bretaña, Grecia, Italia, los Países Bajos, Portugal, Confederación Alemana del Norte, Rusia, Suecia y Noruega, Suiza, el Imperio Otomano, y Württemberg.[2] con el propósito de acordar normas vinculantes. Los Estados Unidos, no eran considerados una gran potencia en el momento, por lo que no fueron invitados y nunca se ha adherido a ella.

Los delegados afirmaron que el único objetivo legítimo de la guerra debería ser el debilitamiento de las fuerzas militares del enemigo, lo que se podía lograr de manera eficiente, en el caso de proyectiles de peso menor a los 400 gramos, sin el empleo de cargas explosivas o inflamables en ellos. El peso y la velocidad del proyectil bastaban para neutralizar al soldado que fuese alcanzado. Cargas explosivas o inflamables causaban solo mayor sufrimiento a la víctima y no tenían los efectos sobre otros soldados que puede tener un proyectil de más de 400 gramos (explosión, esquirlas, fuego).

Si bien la declaración prohibió la utilización de contenidos explosivos o incendiarios en proyetiles pequeños, no prohibió dichas contenidos en municiones para cañónes.

La influencia de esta declaración sobre el derecho internacional humanitario la explica su mención en un importante juicio ante los tribunales japoneses, el Ryuichi Shimoda v. The State:

... "El derecho internacional de guerra no es simplemente formulado sobre la base de sentimientos humanitarios. Tiene como base tanto las consideraciones de necesidad militar, la eficacia y las consideraciones humanitarias, y es un equilibrio de estos dos factores. Para ilustrar esto, un ejemplo citado a menudo en los libros de texto es el de las disposiciones de la Declaración de San Petersburgo de 1868 que prohíbe el uso de proyectiles de menos de 400 gramos que explotan o son inflamables con sustancias combustibles. La razón de la prohibición se explica de la siguiente manera: los proyectiles son pequeños, de gran alcance y pueden matar o herir a un solo hombre, y como una bala ordinaria puede realizar esto, no hay necesidad imperiosa para el uso de estas armas inhumanas. Por otro lado, el uso de un arma determinada, por grande que su resultado pueda ser inhumano, no tiene que ser prohibido por la ley internacional si tiene un gran efecto militar".[3]

Referencias[editar]

  1. comité internacional de la cruz roja
  2. Stuart Maslen, Minas antipersonal bajo el derecho humanitario: una visión desde el punto de fuga, p12, nv Intersentia de 2001
  3. Shimoda Ryuichi Shimoda et al. v. The State Sección: Evaluación de la acción de los bombardeos de acuerdo al derecho internacional: el punto (11), párrafo segundo,

Enlaces externos[editar]