Cultura sorda

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Según estimaciones de la Federación Mundial de Sordos,[1]​ hay en el mundo cerca de 70 millones de personas con deficiencias auditivas. Un porcentaje no determinado de ellas tiene una lengua de señas como su principal medio de comunicación, y con ella, también, una cultura peculiar, que se distingue en el contexto de las comunidades mayoritarias oyentes donde los sordos habitan. Los especialistas que estudian ese fenómeno hablan de cultura Sorda.

Con ese rótulo se pretende definir costumbres y "textos" originados en el seno de comunidades no oyentes que se expresan mediante lenguas de señas. Entre ellos destacan los detalles de una cotidianeidad en la cual se procura prescindir del sonido y manifestaciones artísticas basadas en el potencial estético de las lenguas de señas (teatro sordo, poesía visual, narración señada, coro de señas, etc.).

Por qué «Sorda» con mayúscula[editar]

Desde hace más de dos décadas se usa en el mundo anglosajón la convención de escribir «Sordo» («Deaf»), con mayúscula, para denominar a las personas cuya primera lengua es una lengua de señas y que tienen, con ella, peculiaridades culturales, es decir, desde el punto de vista del uso de la lengua de señas.[cita requerida] Por otra parte, la palabra «sordo», con minúscula, designa a las personas que padecen discapacidad auditiva severa, esto es desde el punto de vista médico.[cita requerida]

Características universales[editar]

Así como las lenguas de señas varían considerablemente de país en país, también son distintas las culturas de las comunidades de personas sordas. Los sordos no forman comunidades determinadas geográficamente: viven en el seno de comunidades de personas oyentes mayoritarias, por cuya cultura están asimismo moldeados.

Sin embargo, existen al menos dos factores que determinan interesantes similitudes entre los sordos señantes de todo el mundo:

  1. El primero de ellos es el uso de una lengua de señas como primera lengua. La modalidad visual de estas lenguas impone un modo similar de percibir y representar el mundo.
  2. El segundo factor es la actitud discriminatoria que existe hacia las personas sordas por parte de los colectivos oyentes: la sordera es considerada una enfermedad; el sordo, un enfermo que debe ser curado. Esa visión ha confinado a los sordos, sus lenguas y sus manifestaciones culturales al ámbito de lo patológico.

Tales factores imponen interesantes similitudes culturales entre sordos provenientes de distintas partes del mundo.

Los estudios sobre la cultura Sorda[editar]

Los estudios de la cultura sorda son bastante recientes. Las primeras menciones acerca del tema se remontan a principios de la década de 1980 (Padden 1980, Kyle y Woll 1985). La mayoría de ellos son descripciones técnicas de las producciones estéticas de esas comunidades, así como descripciones antropológicas de su vida cotidiana. No obstante, hay algunos estudios teóricos sobre el tema. En ellos se sugieren paralelismos entre la opresión sufrida por los pueblos no europeos con la expansión colonial y la historia de las comunidades sordas, especialmente desde el Siglo XIX hasta hoy (véase Lane 1993 y Ladd 2003).

Es interesante comprobar la falta de vínculos que hay entre los teóricos que reivindican los derechos de las minorías (de orientación sexual, étnicas, de discapacitados, etc.) y los que estudian el fenómeno de la sordera.

Las referencias sobre este tema en español son aún escasas. Las pocas disponibles se encuentran en estudios dedicados a otros temas (educación, historia, etc.), aunque se va tratando este tema en varios trabajos de muy reciente publicación (Iturmendi Morales 2005, Storch de Gracia 2005 y 2006).[editar]

La Cultura Sorda en México[editar]

Espinosa Mireles Kretzschmar (comunicación personal, noviembre, 2019), sordo de nacimiento y tataranieto del Ex – Gobernador del Estado de Coahuila, Gustavo Espinosa Mireles afirma que la Cultura Sorda tiene una serie de componentes, siendo el primero y quizás el de mayor importancia, el uso de la Lengua de Señas Mexicana (LSM), la cual, a decir de él, puede aprender el ser humano, desde sus primeras etapas de desarrollo psico evolutivo y que le permite, no solamente el desarrollo cognoscitivo y social, sino la posibilidad de desarrollar un sentido de fraternidad y pertenencia a la comunidad sorda, parte fundamental de su identidad, como persona sorda.

Para las personas sordas, que se asumen como miembros activos y lideran esta comunidad, es de gran importancia sentirse orgullosos de ser sordos y de manejar la LSM, así como contar con una mayoría de amistades sordas. Esta aparente actitud de obcecación, obedece a los antecedentes que la mayoría de ellos ha experimentado, por parte de las personas normo oyentes y que consisten en discriminación, rechazo y malos tratos, en general; por lo que la unión entre ellos, como sordos, de alguna manera, les brinda un sentimiento de protección fuerte (Espinosa Mireles Kretzschmar, comunicación personal, noviembre, 2019).

Una característica más de la Cultura Sorda, es el hecho de que cada sordo, posee una seña particular, la cual es asignada ya sea por ellos mismos, o bien, por ciertas personas de la comunidad. Esta seña deberá relacionarse con alguna peculiaridad, física o conductual de la persona. Como parte de las costumbres de la Comunidad Sorda y de la Cultura Sorda, existe el acto de “bautizar” o conferirle una seña personalizada a un oyente. Este hecho, es significativo, en el sentido que cuando un oyente ha sido “bautizado”, implica que ya es aceptado dentro de la Comunidad Sorda y se vuelve un puente, una especie de interlocutor fraterno y aceptado, entre el mundo silente de los sordos y el estruendoso, de los oyentes.

La Cultura Sorda es una realidad, tanto así que, la cifra aproximada de 700 mil personas sordas que existen actualmente en nuestro país, cuentan con su propia fecha para reconocérseles. Desde el 12 de septiembre, de este año, el Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos declara en el Diario Oficial de la Federación, que cada 28 de noviembre se conmemore el “Día Nacional de las Personas Sordas”, donde se busca concientizar a la población sobre las diferentes barreras a las que se enfrenta este grupo vulnerable, así como sensibilizar a la comunidad sobre la inclusión de los sordos y la unión con las personas oyentes. La comunidad sorda busca ampliar los espacios en los que se puedan desarrollar, mayores oportunidades de educación y empleo, difusión de eventos culturales, deportivos y de entretenimiento enfocados a la comunidad sorda (Espinosa Mireles Kretzschmar, comunicación personal, noviembre, 2019). La importancia de esta fecha, varía de región en región. Según Espinosa Mireles Kretzschmar (comunicación personal, noviembre 2019), en algunas ciudades de nuestro país, los sordos se reúnen y conviven, cual día de fiesta; mientras que, en otras partes, se llevan a cabo movimientos, marchas, donde se reclama justamente por lo mencionado con anterioridad; en algunas localidades, los sordos portan y venden ropa con consignas o imágenes, propias de la LSM, o bien, de algo que los represente como comunidad orgullosa; sostienen conferencias o pláticas informativas, abiertas a la comunidad, para que se conozca un poco más sobre el mundo del sordo y otros más, no le brindan mayor relevancia a este día, cansados y quizás resignados, de ver que la situación para ellos, no vislumbra cambios significativos en el corto plazo.

Bibliografía[editar]

  • Eriksson, P. (1996) „Facets of Deaf History”. En: Fischer, R. y T. Vollhaber (eds.) Collage. Works on International Deaf History. Hamburgo: Signum, págs. 95-106.
  • Günther, K.B. (1996) „The Role of the Manual Alphabet in Deaf Education in the 16th/17th Centuries”. En: Fischer, R. y T. Vollhaber (eds.) Collage. Works on International Deaf History. Hamburgo: Signum, págs. 107-116
  • Iturmendi Morales, J. (2005), "En torno a la "Comunidad Sorda" como comunidad de aprendizaje y de prácticas de pertenencia y de fidelidad. Una aportación al debate entre comunitaristas y liberales acerca de los derechos, los valores y la Sociedad", en Storch de Gracia y Asensio, J.G. -coord.-(2005), Estatuto jurídico de las lenguas de señas en el Derecho español (Aproximaciones), Madrid, Editorial universitaria Ramón Areces, Colección "Por más Señas, La Llave", págs. 3-226.
  • Ladd, P. 2003. Understanding Deaf Culture. In Search of Deafhood. Toronto: Multilingual Matters.
  • Lane, H. 1993. The Mask of Benevolence. New York: Random House.
  • Pablo Bonet, J. de (1620) Reduction de las letras y Arte para enseñar á ablar los Mudos. Ed. Abarca de Angulo, Madrid
  • Padden, C. 1980. The deaf community and the culture of Deaf people. En: C. Baker y R. Battison (eds.) Sign Language and the Deaf Community. Silver Spring(EEUU): National Association of the Deaf.
  • Storch de Gracia y Asensio, J.G. -coord.-(2005), Estatuto jurídico de las lenguas de señas en el Derecho español (Aproximaciones), Madrid, Editorial universitaria Ramón Areces, Colección "Por más Señas, La Llave"

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]