Condado de Río Arriba
| Condado de Río Arriba | ||
|---|---|---|
| Condado | ||
|
Palacio de Justicia del Condado de Río Arriba, Isaac Rapp, arquitecto, 1916-17
| ||
|
| ||
| Coordenadas | 36°31′N 106°42′O / 36.51, -106.7 | |
| Capital | Tierra Amarilla | |
| Entidad | Condado | |
| • País |
| |
| • Estado |
| |
| Superficie | ||
| • Total | 15 171 km² | |
| Población (2020) | ||
| • Total | 40 363 hab. | |
| • Densidad | 2,66 hab./km² | |
| Sitio web oficial | ||
El condado de Río Arriba (en inglés, Rio Arriba County) es uno de los 33 condados del estado estadounidense de Nuevo México.[1] La sede del condado es Tierra Amarilla, al igual que su mayor ciudad. El condado tiene un área de 15 271 km² (de los cuales 100 km² están cubiertos por agua) y una población de 41 190 habitantes, para una densidad de población de 3 hab/km² (según censo nacional de 2000). Este condado fue fundado en 1852.
Historia
[editar]Los indios pueblo de habla tegua llegaron cuatro siglos antes que los europeos, en el año 1200 d. C. Descendientes de los anasazi de Colorado emigraron a los fértiles valles ribereños del centro norte de Nuevo México, donde desarrollaron complejos sistemas de agricultura de secano, cultivando maíz, calabaza, frijoles, melones y algodón, además de crear estilos distintivos de cerámica y tejido. La arquitectura nativa incluía viviendas en acantilados y viviendas comunales de estilo pueblo. Una sequía en el siglo XIII impulsó a los pueblos pueblo a construir pequeñas redes de irrigación y desviación de agua para cultivar las llanuras aluviales, lo que permitió el sostenimiento de asentamientos en las cuencas de los ríos Chama, Bravo y Santa Cruz. Las viviendas en acantilados de Puye se construyeron en esta época.[1]
En 1528, Álvar Núñez Cabeza de Vaca naufragó en la bahía de Tampa y pasó ocho años deambulando, primero en balsa y luego a pie, recorriendo extensas regiones del sur de Nuevo México antes de regresar a México en 1536. De toda su expedición, únicamente sobrevivieron dos integrantes de la tripulación. Posteriormente, uno de los capitanes de Francisco Vázquez de Coronado, Francisco de Barrionuevo, avanzó hacia el norte hasta Taos, donde quedó impresionado por las viviendas de los indios pueblo.[1]
A finales de la década de 1580, Gaspar Castaño de Sosa, alcalde del pueblo de Almadén, manifestó su descontento ante la escasa productividad de las minas de plata de la región. Nacido en Portugal, se asoció con un hombre de origen considerado sospechoso por las autoridades de la época y, acompañado por unas 170 personas, además de bueyes, herramientas y provisiones, emprendió una expedición no autorizada hacia Río Arriba, donde estableció contacto con los pueblos indígenas tihua y tegua. Sin embargo, su origen portugués despertó sospechas entre las autoridades inquisitoriales, ya que Portugal era visto como refugio de numerosos judíos que escapaban de la persecución. Tanto Castaño de Sosa como su socio fueron finalmente juzgados por la Inquisición, acusados de judaísmo y enviados encadenados a Filipinas.[1]
En 1821 el Acta de Independencia del Imperio Mexicano integró a Río Arriba en un nuevo Estado. La hasta entonces provincia de Santa Fe de Nuevo México se dividió en dos territorios: Río Abajo, que abarcaba todo lo que se encontraba al sur de la ciudad de Santa Fe, donde la mayoría de la aristocracia peninsular terrateniente residía, y Río Arriba, una zona lejana para las autoridades residentes en la Ciudad de México, que por ello evolucionó diferenciada del resto de provincias.[1] En la década de 1820, cuando México estaba consolidando su propio gobierno, los comanches se desplazaron hacia el este, dejando a la remota región de Río Arriba expuesta a los ataques de los navajos, apaches y tribus de las llanuras. A medida que las incursiones aumentaban en frecuencia e intensidad, el apoyo mexicano, mediante armas, tropas y otros recursos, incluyendo regalos o tributos para disuadir a los asaltantes, disminuyó. Un edicto de 1821 de la recién establecida administración mexicana decretó que los milicianos debían entregar el botín de guerra a sus oficiales al mando.[1]
En 1833, la milicia rural de Río Arriba fue movilizada para combatir a los navajos. Desde el edicto de 1821, se habían mostrado cada vez más reacios a participar en campañas contra los indígenas. Antes de esta normativa, que benefició a los ricos comerciantes y terratenientes de Río Arriba, el comercio ilegal derivado del botín de guerra impulsaba la economía local (junto con el comercio de pieles y otros recursos traídos por los tramperos franceses). Los mestizos de Río Arriba estaban sometidos a una estructura social cada vez más opresiva, lo que los endeudaba con Río Arriba. En 1835, llegó a Santa Fe el nuevo gobernador Albino Pérez. Disolvió sus tropas regulares para evitar pagarles y, en su lugar, movilizó a la milicia de Río Arriba para combatir a los navajos. Los milicianos, armados con horcas, sufrieron congelación y hambre, mientras sus aldeas y familias languidecían. Los oficiales de Río Abajo los maltrataron, creciendo un importante resentimiento.[1]
El gobernador Pérez consolidó su control sobre el territorio. Propuso impuestos para financiar su administración, intentó destituir a los alcaldes y se alió estrechamente con especuladores de tierras de Río Abajo que veían en los ejidos comunales una fuente potencial de nuevo capital. Bajo la administración de Pérez, México otorgó enormes concesiones privadas a especuladores. La tierra se consideraba cada vez más un activo para la explotación económica. Pérez enfureció a los norteños devotos y apegados a la familia organizando fiestas opulentas y haciendo ostentación de sus ganancias ilícitas.[1]
En 1837, los habitantes de Santa Cruz, Chimayó y Truchas se sublevaron, asesinando al gobernador Pérez y a sus asesores, y derrocando temporalmente al gobierno. El padre António José Martínez, una figura enigmática a quien muchos consideraban un líder del movimiento penitente e instigador de la revuelta, celebró una misa en Santa Cruz la víspera de la rebelión (Posteriormente, el arzobispo Jean Baptiste Lamy, primer arzobispo de Santa Fe, amenazó al padre Martínez con la excomunión, en un intento por consolidar el control de la Iglesia sobre las moradas o capillas vecinales). José González, un genizaro de Taos con numerosos familiares en la zona de Chimayó, se convirtió en el gobernador insurgente.[1]
En 1846 los conflictos diplomáticos entre Estados Unidos y México escalaron en la intervención estadounidense en México, por la cual este último tuvo que firmar el Tratado de Guadalupe Hidalgo, cediendo grandes porciones de territorios del norte. El gobierno estadounidense reorganizó sus adquisiciones en el territorio de Nuevo México en 1852. Originalmente se extendía hacia el oeste hasta la frontera con California e incluía el lugar donde hoy se encuentra Las Vegas, Nevada.[2] La sede del condado se ubicó inicialmente en San Pedro de Chamita, y poco después en Los Luceros. En 1860, la sede se trasladó a Plaza del Alcalde. Desde 1880, Tierra Amarilla es la sede del condado.[3]
Evolución demográfica
[editar]A continuación se presenta una tabla que muestra la evolución de la población entre 1900 y 1990.[4]
| Año | 1900 | 1910 | 1920 | 1930 | 1940 | 1950 | 1960 | 1970 | 1980 | 1990 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Habitantes | 13 777 | 16 624 | 19 552 | 21 381 | 25 352 | 24 997 | 24 193 | 25 170 | 29 282 | 34 365 |
Referencias
[editar]- 1 2 3 4 5 6 7 8 9 «County History». www.rio-arriba.org (en inglés estadounidense). Consultado el 9 de mayo de 2026.
- ↑ David Rumsey Historical Map Collection
- ↑ Twitchell, Ralph Emerson (1911–1917). The leading facts of New Mexican history. Cedar Rapids, Iowa: Torch Press. pp. 538-539. OCLC 3828708.
- ↑ «U.S. Counties Census». www.census.gov. Archivado desde el original el 5 de julio de 2013. Consultado el 9 de mayo de 2026.