Combate de Matucana

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Combate de Matucana
Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana
Fecha 18 de setiembre de 1838
Lugar Matucana, provincia de Huarochiri, departamento de Lima
Resultado Victoria Restauradora
Beligerantes
Flag of the Peru-Bolivian Confederation.svg Ejército Confederado Perú-Boliviano Bandera de ChileBandera del PerúEjército Unido Restaurador
Comandantes
Flag of the Peru-Bolivian Confederation.svgGeneral Francisco de Paula Otero Bandera de Chile Coronel José María Sessé
Bandera del Perú Coronel Juan Crisóstomo Torrico
Fuerzas en combate
500 soldados 272 soldados
Bajas
51 muertos
30 prisioneros
1.200 fusiles capturados
43-50 entre muertos y heridos

El combate de Matucana fue un enfrentaminento ocurrido durante la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, en el pueblo de Matucana en la sierra de Lima, que había sido ocupado por un destacamente del Ejército Unido Restaurador, formado por el batallón chileno Santiago de 212 plazas al mando del coronel Sesse, más una columna peruana de 60 cazadores al mando del coronel Torrico, entre los que también se encontraba el coronel Antonio Plascencia.

Antecedentes[editar]

Las tropas chilenas habían tomado Lima después de la Batalla de la Portada de Guías donde vencieron a las tropas peruanas comandadas por Luis José de Orbegoso. Ante la derrota, Orbegoso junto al general Domingo Nieto se refugiaron en la Fortaleza del Real Felipe para seguir resistiendo por lo que el Ejército Restaurador mandado por el general José María de la Cruz puso sitio al Callao entre agosto y noviembre de 1838 a estas fuerzas. Pero en los alrededores las montoneras (alguna de ellas las que combatieron en Guías) hostilizaban a los restauradores, mas muchas otras montoneras que se estaban organizando en las sierras, encontrándose el general Guillermo Miller a la cabeza de montoneros en los alrededores de Matucana. Además el ejército Confederado se acercaba de manera amenazante.

Hasta ese momento las tropas restauradoras no habían chocado con los bolivianos, y que éstos tenían uno de los mejores ejércitos de Sudamérica. En sus choques con peruanos y argentinos sólo habían cosechado triunfos.

Fuerzas enfrentadas[editar]

Ese día estaba de guarnición en el pueblo de Matucana el Batallón Santiago. Era el más chico del ejército, pues sólo tenía dos compañías con un total de 212 soldados. Además una sección de la Columna Peruana con 60 soldados al mando del coronel Juan Crisóstomo Torrico. También estaba el coronel Antonio Placencia Romero, español al servicio del Perú, y el comandante José María Sessé (del Santiago).

Al frente tendrían la avanzada del Ejército Protectoral, al mando del general Francisco de Paula Otero. Estaba integrada por 4 compañías de cazadores montados de los batallones peruanos “Pichincha” y “Arequipa”, y las mejores tropas de Bolivia: los batallones 2º y 4º de Infantería, veteranos de las batallas de Uchumayo y Socabaya contra el general Salaverry.

También estaba la montonera del jefe Jiménez que, aunque había jurado lealtad a la causa restauradora, se sospechaba que estaba ahí por orden del mando supremo enemigo.

El combate[editar]

Como era 18 de septiembre, las fuerzas chilenas se dispusieron a celebrar el aniversario de la independencia de Chile. Cargaron sus fusiles con balas de salva y concurrieron a la iglesia para un oficio religioso. Éste comenzó después de las doce, y transcurrió sin novedad. Pero cuando las tropas salían a la plaza para las descargas de honor se dio la alerta.

Mientras los chilenos disparaban sus tiros de salva, y cargaban nuevamente sus fusiles, los 60 peruanos intentaban detener la caballería confederada que cargó sobre el pueblo seguida por la infantería. Ésta pasó sobre esa fuerza, y cargó por la calle principal del pueblo trabandose un sangriendo combate.

El Santiago se parapetó a lo largo de la calle y recibió al enemigo con una descarga cerrada. En seguida calaron bayoneta y formaron 4 líneas a todo lo ancho de la via. A pie firme se prepararon para el choque con la caballería. Los Confederados consiguieron romper las dos primeras líneas, pero éstas se abrieron y volvieron a cerrar. En cambio las dos últimas resistieron el choque.

Al grito de “¡Viva el 18 de Septiembre!” los chilenos embistieron contra hombres y monturas. Antes de perder la mitad de sus efectivos, la caballería confederada Se dispersó. Pero en esos momentos ya entraba en acción la infanteria boliviana, y al mismo tiempo (al otro lado del pueblo) Jiménez y su montonera rompían el acuerdo y atacaban por la espalda.

Encerrados entre dos fuegos, hubo que dividirse. La 1ª compañía, junto a la Columna Peruana, enfrentaban a los bolivianos. Mientras, la 2ª compañía se las veía con los montoneros. Durante 15 minutos la calle fue un infierno. Pero luego empezó a imponerse el mejor entrenamiento de los chilenos. Los primeros en comenzar a ceder fueron los hombres de Jiménez. Plasencia, dándose cuenta de esto, dividió su compañía en dos. Una mitad recibió la orden de mantenerse en reserva, dispuesta a reforzar a quién lo necesitara. Con la otra mitad se dispuso a perseguir a la guerrilla en retirada.

Después de otros 10 minutos la 1ª compañía comenzaba a avanzar hacia el puente que marcaba el comienzo del pueblo. Los hombres de Otero cedían terreno. Mientras tanto, la media compañía de Plasencia conseguía poner en fuga a la montonera.

Finaliza el enfrentamiento[editar]

Al ver los bolivianos que sus aliados corrían por el campo cundió el desaliento. Inútiles eran los gritos del general Otero, que trataba de contener a sus tropas en fuga. Ese fue el momento en que cargó la media compañía dejada en reserva. Esto fue decisivo. Los bolivianos, incluyendo al general Otero, se dispersaron.

Pero aún no había terminado la acción. Muchos de los bolivianos se escondieron en las casas y siguieron haciendo fuego, por lo que, después de varios fuegos de fusilaría estos abandonaron el pueblo. 4 horas duró el enfrentamiento. Caíada la noche cesó el fuego.

El recuento de bajas decía que los confederados dejaba en el campo 51 muertos y 30 prisioneros. Quizá cuantos se llevaron. Pero dejaron también 1.200 fusiles, capotes, banderolas, etc.

La Columna Peruana perdió al teniente Martín Bernabé y cuatro soldados. Y de los chilenos cayeron el subteniente Francisco javier Barros Morán, un sargento y nueve soldados. Heridos tres oficiales y 25 hombres de tropa. Algunos historiadores como Francisco Antonio Encina cuestionan la veracidad de estas cfras considerando que las bajas podrían haber sido mayores.[1] El historiador Ramón Sotomayor estima las bajas restauradoras en un total de 50 muertos y heridos.[2] En esos tiempos ambos bandos ocultaban el número real de bajas.

Consecuencias[editar]

Ésta victoria provocó una reacción enaltecedora en Chile hacia el ejército restaurador. La señora Mercedes Morán de Barros, madre del subteniente Francisco javier Barros Morán muerto en el combate, se presentó ante el Presidente José Joaquín Prieto y le ofreció los servicios militares de los cuatro hijos varones que le restaban.

En cuanto al lado Boliviano. El general Otero dijo en su parte de la acción que había triunfado. Pero fue reprendido por el alto mando porque “por primera vez las tropas confederadas han vuelto la espalda al enemigo”.

Es más, Andrés de Santa Cruz afirmó en su manifiesto de 1840 que este combate sin trascendencia quebrantó la moral de su ejército, y cambió en incertidumbre su arrogancia.

Referencias[editar]

  1. Francisco Antonio Encina, "Historia de Chile desde la prehistoria hasta 1891" - Página 399
  2. Ramón Sotomayor Valdés , "Campaña del ejército chileno contra la Confederacion Perú-Boliviana en 1837" - Página 101