Batallones rojos

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Los batallones rojos fueron grupos militares de obreros, creados para apoyar al gobierno constitucionalista para combatir a los campesinos-militares de la División del Norte y del Ejército Libertador del Sur durante la Revolución mexicana. Los Batallones Rojos fueron originados por un arreglo entre sesenta y tres miembros de la Casa del Obrero Mundial en una sesión secreta realizada el 10 de febrero de 1915 en la Ciudad de México cuando decidieron colaborar con el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza. Para ello nombraron una comisión que partió al puerto de Veracruz, que era la capital del territorio controlado por el Primer Jefe entre finales de noviembre de 1914 y mediados de 1915, y se firmó un pacto el 17 de febrero de 1915 a pesar del descontento de la mayoría de los miembros de la Casa del Obrero Mundial por ir en contra de su ideología anarco-sindicalista. De esta manera, algunos locales de la Casa del Obrero Mundial en la Ciudad de México se convirtieron en cuarteles de reclutamiento al tiempo en que la organización se volvía un poderoso instrumento de afiliación sindical y propaganda carrancista.[1]​ Sus siete mil afiliados se unieron al Ejército Constitucionalista, y poco después decidieron irse a Orizaba, Veracruz, para que fuera su residencia oficial y el centro de adiestramiento de los Batallones Rojos.

En la etapa más círitica de la Revolución Mexicana, a fines de 1914, cuando la ruptura entre Venustiano Carranzapor una parte y Emiliano Zapata y Francisco Villa por otra se habpia hecho irreprable.

El 22 de septiembre de 1912 se funda la Casa del Obrero Mundial.

Es en el seno de la COM en donde las mutualidades, uniones y demás agrupaciones, se transformaron en auténticos sindicatos. De ahí por ejemplo, que la Unión de Canteros, la Unión de Operarios Sastres y la Unión del Gremio de Carpinteros, se transformaran en el Sindicato de Canteros, el Sindicato de Operarios Sastres a y el Sindicato de Tallistas, Ebanistas y Carpinteros, respectivamente.[2]

El 16 de febrero de 1915, los obreros organizados acordaron unirse al constitucionalismo. Juraron luchar por el triunfo de la Revolución Mexicana a lado del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, don Venustiano Carranza; pidieron armas y ofrecieron su concurso para salir al frente de la batalla organizados en los llamados Batallones Rojos.

El 17 de febrero de 1915 se firma un pacto en la Ciudad de Veracruz. De acuerdo al pacto se organizaron seis Batallones Rojos lanzados a luchar contra el villismo. El primer Batallón Rojo fue enviado a conbatir a El Ebano, San Luis Potosí, bajo el mando del general Manuel Cuellár. El segundo Batallón Rojo pasó a cubrir la guarnición de la husateca veracruzana quedando a las órdenes del general Emilio Salinas. Los Batallones Rojos tercer y cuarto, al mando de los generales Juan José Ríos y José J.Méndez, intergraron la Tercera Brigada de infantería del Cuerpo del Ejército del Noroeste. Los Batallones Rojos quinto y sexto estuvieron integrados por albañíles, mecpanicos, tipográficos, obrero metaúrgicos, etc.

El 27 de mayo de 1914 Victoriano Huerta clausurpo la Casa del Obrero Mundial por considerarla foco de agitación revolucionaria.[3]

La esperanza de alcanzar la justicia social pregonada por sus dirigentes, animó a más de ocho mil trabajadores a integrarse a los Batallones Rojos, formaciones militares que participaron en importantes batallas, algunas ganadas a costa de cuantiosas pérdidas de vidas para el movimiento proletario articulado en torno a la Casa del Obrero Mundial.

Desde un principio se notó que el movimiento obrero fue altamente nacionalista y el odio al patrón se dirigió más hacia el extranjero que contra el capitalista.

e aquel entonces, la jornada de trabajo era de doce a trece horas, las buenas condiciones de los equipo de maquinaria en las indutrias no impedían un número muy elevado de accidentes , debido a la torpeza e ignorancia de los trabajadores. La mayoría de las fábricas utilizaba mano de obra pagada muy bajo.

El general Álvaro Obregón era conocido por haber impuesto el salario mínimo en los estado de Querétaro, Hidalgo, Michoacán y Guanajuato en enero de 1914[4]

Actualmente es muy lamentable constatar que a cien años de aquel histórico compromiso obrero por defender la Constitución de la República, nuestra clase trabajadora haya perdido sus más significativas conquistas laborales en aras de la corrupción sindical y de una política de desarticulación del Estado social cuya función debe ser, como lo afirma el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, preservar esa solidaridad humana que fue el origen de los Batallones Rojos de trabajadores mexicanos.[5]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «La Casa del Obrero Mundial». Comité Nacional Mixto de Protección al Salario. Secretaría del Trabajo y Protección Social. 18 de noviembre de 2010. Archivado desde el original el 20 de septiembre de 2011. Consultado el 10 de septiembre de 2011. 
  2. COMITÉ NACIONAL MIXTO DE PROTECCIÓN AL SALARIO. «La Casa del Obrero Mundial». Consultado el 29 de novimebre del 2017. 
  3. «Los Batallones Rojos – El Sur Acapulco I Noticias Acapulco Guerrero». suracapulco.mx. Consultado el 2017-11-30. 
  4. Jean Meyer. «LOS OBREROS EN LA REVOLUCIÓN MEXICANA: LOS "BATALLONES ROJOS"». Consultado el 29 de septiembre del 2017. 
  5. Siempre! Presencia de México (14 de febrero del 2015). «A cien años de los Batallones Rojos». Consultado el 29 de noviembre del 2017. 

3. EL SUR PERIÓDICO DE GUERRERO (13 de enero del 2004). «Los Batallones Rojos». Consultado el 29 de noviembre del 2017. 

4. Jean Meyer. «LOS OBRERO EN LA REVÓLUCIÓN MEXICANA: LOS "BATALLONES ROJOS"». Consultado el 29 de noviembre del 2017. 

2. COMITÉ NACIONAL MIXTO DE PROTECCIÓN AL SALARIO. «La Casa del Obrero Mundial». Consultado el 29 de noviembre del 2017. 

5.Siempre! Presencia de México (14 de febrero del 2015). «A cien años del los Batallnes Rojos». Consultado el 29 de noviembre del 2017.