Batalla de Palo Hincado

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Batalla de Palo Hincado
la Guerra de la Reconquista
y de las Guerras Napoleónicas
Palo Hincado map.gif
Ubicación de Palo Hincado, donde sucedieron los hechos.
Palo Hincado monument.gif
Monumento de Palo Hincado en El Seibo
Fecha 7 de noviembre de 1808
Lugar Sabana de Palo Hincado, El Seibo
(actual República Dominicana)
Resultado Victoria española
Cambios territoriales España recupera la colonia de Santo Domingo
Beligerantes
Bandera de España España
·Flag of Cross of Burgundy.svg Capitanía General de Santo Domingo
Bandera de Francia Francia
Comandantes
Flag of Cross of Burgundy.svg Gen. Juan Sánchez Ramírez
Flag of Cross of Burgundy.svg Capt. Tomas Ramirez Carvajal
Flag of Cross of Burgundy.svg Capt. Diego Polanco
Flag of Cross of Burgundy.svg Ciriaco Ramírez
Flag of Cross of Burgundy.svg Manuel Carvajal
Jean-Louis Ferrand
Fuerzas en combate
1.700 regulares y milicianos,
300 tercios puertorriqueños
600 regulares
Bajas
7 muertos[1]
45 heridos[1]
315 muertos[1]
100 prisioneros[1]

La Batalla de Palo Hincado fue la gran batalla de la Guerra de la Reconquista de la colonia de Santo Domingo (hoy República Dominicana). Se luchó en la misma colonia el 7 de noviembre de 1808, en la sabana de Palo Hincado, cerca de El Seibo. Un ejército de criollos comandado por el cotuisano Juan Sánchez Ramírez derrotó a las tropas francesas del general Ferrand.

Los colonos españoles lucharon por mantener su nacionalidad y por preservar su identidad, ya que con la ocupación francesa que se inicia en 1802, los franceses pretendían hacer desaparecer una nación, la cual se había conformado en un proceso de más de tres siglos, con todos los elementos que componen la nacionalidad como: el origen, la historia, la lengua, la religión y las costumbres. Por esa razón en la Reconquista se reafirma la identidad criolla.

Ocupación francesa desde finales de 1803[editar]

Después de la debacle de la expedición de Santo Domingo en diciembre de 1803, los españoles, para salvar a Napoleón Bonaparte, toleraron en su territorio la presencia de tropas francesas bajo las órdenes de los generales Jean-Louis Ferrand y François-Marie Perichou de Kerversau. Estas tropas están estacionadas en la parte oriental de la isla, la actual República Dominicana.

Comienzos de la Reconquista en el Este[editar]

En 1808, ya en el suroeste del país, con el apoyo de los haitianos, los líderes Ciriaco Ramírez y Cristóbal Uber Franco, apoyados por el gobernador de Puerto Rico, el general Toribio Montes. El 17 de septiembre de ese mismo año, Juan Sánchez Ramírez aprovechó la llegada de un barco español a Samaná para escribir y pedir ayuda al gobernador Montes. El 28 del mismo mes llegó, desde Puerto Rico, la goleta española Monserrate con la noticia de la inminente llegada del apoyo solicitado por Sánchez. Mientras Ferrand, el gobernador francés, consciente de los acontecimientos, se preparaba para sofocar la inminente rebelión, Sánchez Ramírez ganó uno por uno, por la causa de la Reconquista, las autoridades criollas que estaban al servicio de Francia en la región oriental. Luego, le fue fácil tomar la Villa del Seibo el 26 de octubre. El 29 de octubre, en la desembocadura del río Yuma (Boca de Yuma), recibió el apoyo enviado por el gobernador Montes de Puerto Rico. El propio Sánchez Ramírez fue a darle la bienvenida a caballo. El material que se había incrustado en unebrigantine, una goleta y dos lanchas rápidas equipadas con armas de fuego, constaba de cuatrocientos fusiles con bayonetas y espadas doscientos. Además, también había doscientos voluntarios, en su mayoría emigrantes. La brigantina y la goleta, que se llamaban respectivamente Federico y Render, debían regresar a Puerto Rico cargadas de caoba y fue entonces cuando Ferrand partió hacia El Seibo con un ejército respetable, decidido a sofocar la revuelta. . El momento fue serio para los revolucionarios. Era urgente convertir a Samaná en un bastión de la Reconquista, porque sin la posesión de un bastión portuario, la comida y los refuerzos serían difíciles de transportar a los rebeldes. Sánchez Ramírez se aprovechó de la presencia de barcos navales de la Royal Navy (Inglaterra) frente a la costa y le pidió al comandante Dashwood, la fragata La Franchise, que atacara la guarnición francesa de Samaná. A cambio, Sánchez Ramírez le aseguró que podía contar con la colaboración del comandante de Sabana de la Mar, Diego de Lira, ya aliado de la causa hispana.

Ocupación francesa desde finales de 1803[editar]

Después de la debacle de la expedición de Santo Domingo en diciembre de 1803, los españoles, para salvar a Napoleón Bonaparte, toleraron en su territorio la presencia de tropas francesas bajo las órdenes de los generales Jean-Louis Ferrand y François-Marie Perichou de Kerversau. Estas tropas están estacionadas en la parte oriental de la isla, la actual República Dominicana.

Comienzos de la Reconquista en el Este[editar]

En 1808, ya en el suroeste del país, con el apoyo de los haitianos, los líderes Ciriaco Ramírez y Cristóbal Uber Franco, apoyados por el gobernador de Puerto Rico, el general Toribio Montes. El 17 de septiembre de ese mismo año, Juan Sánchez Ramírez aprovechó la llegada de un barco español a Samaná para escribir y pedir ayuda al gobernador Montes. El 28 del mismo mes llegó, desde Puerto Rico, la goleta española Monserrate con la noticia de la inminente llegada del apoyo solicitado por Sánchez. Mientras Ferrand, el gobernador francés, consciente de los acontecimientos, se preparaba para sofocar la inminente rebelión, Sánchez Ramírez ganó uno por uno, por la causa de la Reconquista, las autoridades criollas que estaban al servicio de Francia en la región oriental. Luego, le fue fácil tomar la Villa del Seibo el 26 de octubre. El 29 de octubre, en la desembocadura del río Yuma (Boca de Yuma), recibió el apoyo enviado por el gobernador Montes de Puerto Rico. El propio Sánchez Ramírez fue a darle la bienvenida a caballo. El material que se había incrustado en unebrigantine, una goleta y dos lanchas rápidas equipadas con armas de fuego, constaba de cuatrocientos fusiles con bayonetas y espadas doscientos. Además, también había doscientos voluntarios, en su mayoría emigrantes. La brigantina y la goleta, que se llamaban respectivamente Federico y Render, debían regresar a Puerto Rico cargadas de caoba y fue entonces cuando Ferrand partió hacia El Seibo con un ejército respetable, decidido a sofocar la revuelta. . El momento fue serio para los revolucionarios. Era urgente convertir a Samaná en un bastión de la Reconquista, porque sin la posesión de un bastión portuario, la comida y los refuerzos serían difíciles de transportar a los rebeldes. Sánchez Ramírez se aprovechó de la presencia de barcos navales de la Royal Navy (Inglaterra) frente a la costa y le pidió al comandante Dashwood, la fragata La Franchise, que atacara la guarnición francesa de Samaná. A cambio, Sánchez Ramírez le aseguró que podía contar con la colaboración del comandante de Sabana de la Mar, Diego de Lira, ya aliado de la causa hispana.

La revolución se organiza[editar]

Los voluntarios desembarcaron en Yuma, el único soldado real que permaneció en territorio dominicano para hacer campaña fue el teniente de la milicia Francisco Díazqui, quien se unió al contingente de Sánchez Ramírez como compatriota voluntario. Siendo uno de los únicos que conocía las tácticas militares, Sánchez Ramírez le encomendó el mando de la logística hasta el Seibo. Luego le encargó que organizara la preparación militar y la elección de la posición más ventajosa para esperar al enemigo que se acercaba. Después de una encuesta de toda el área, Díaz eligió los alrededores de Magarín. En Higüey, el 3 de noviembre, al amanecer, el caudillo dominicano, al frente de sus hombres, organizó compañías y distribuyó armas y municiones. Muy temprano, las tropas se reunieron en el santuario de Nuestra Señora de la Altagracia y escucharon la misa. Al final de la ceremonia, recibimos la noticia de que los franceses estaban muy cerca del Seibo. Sánchez Ramírez dio la orden de emprender la marcha hacia el oeste, para enfrentar al enemigo. El 5 de noviembre, Sánchez Ramírez continuó organizando su ejército improvisado incorporando a los voluntarios que aún estaban llegando. El desarrollo y la distribución de armas y municiones fue a cargo del teniente Díaz. En la noche llegó una insinuación del general francés Ferrand, en el cual anunció que llegaría al Seibo el 7. A la intimación de Ferrand, Sánchez. Ramírez respondió que estaba dispuesto a medir su fuerza con los franceses. Ferrand lo tomó como un fanfarrón y no pudo evitar sonreír. Debido a su armamento y la superioridad táctica de sus hombres, ciertamente se vio a sí mismo como un ganador contra los criollos, desprevenido y mal armado. No mencionó las advertencias de que los soldados de Sánchez Ramírez no deben ser desatendidos, en especial el uso de cuchillos y su gusto por la lucha.

Campaña Revolucionaria de Seibo[editar]

El 6 de noviembre, Sánchez Ramírez llegó a Magarín y le pareció que el teniente Francisco Díaz no había elegido bien el lugar. Decidió que Palo Hincado, al oeste de Seibo, tenía mejores condiciones. Pero la lluvia no paró, con todas sus consecuencias adversas. Al amanecer del 7 de noviembre, alrededor de Candelaria, las tropas de Sánchez Ramírez tuvieron que establecer un campamento para secar armas, municiones y tropas, y suministrar lanzas a los jinetes. Llegó a Palo Hincado, entre las nueve y las diez de la mañana, se instaló con todo su personal, dispensando sus órdenes de colocar adecuadamente sus tropas. Entre muchas otras disposiciones, tomó una para ordenar al José Puertorriqueño. Rosa se esconderá con treinta tiradores para distraer la atención del enemigo cuando cese el fuego en la parte delantera. Rosa fue una de las tropas que llegaron a Yuma el 29 de octubre. Ubicado en el centro de su ejército, colocó a su derecha a Manuel Carvajal y a su izquierda Pedro Vásquez. Miguel Febles lo serviría de ayudante mayor. Sánchez Ramírez recomendó atacar con el arma blanca después de la primera salva, para evitar que las tácticas y el mejor armamento de los franceses tomen el poder. Terminó el discurso anunciando que aplicaría la sentencia de muerte al soldado que volvió la cara; al tambor que sonaría la retirada y al oficial que lo ordenaría, incluso a sí mismo.

Pena de la vida al que volviere la cara atras, pena de la vida al tambor que tocare retirada, y pena de la vida al oficial que lo mandare aunque sea yo mismo. Juan Sánchez Ramírez Mort à celui qui retourne la face en arrière, mort au tambour qui sonne la retraite, et mort à l'officier qui le lui a ordonné, même si c'est moi-même. Juan Sánchez Ramirez

De esta manera, hizo que todos, incluido él mismo, pensaran que era mejor morir luchando que deshonrarse a sí mismo. Su última exclamación fue un grito para Fernando VII, el príncipe que en ese momento personificaba las mejores esperanzas de España.

Batalla de Palo Hincado[editar]

Monumento en memoria de la batalla de Palo Hincado. La batalla iba a ser decisiva, ya que el propio gobernador llegó con el grueso de las fuerzas que tenía y su derrota significaría el triunfo de la campaña. Los franceses comenzaron las hostilidades alrededor del mediodía. La caballería francesa avanzó para cortar el ala izquierda criolla hispana. Los jinetes conducidos por el capitán Antonio Sosa corrieron a su encuentro, obligándolos a disparar en sus bridas. Esta primera colisión mano a mano fue sangrienta. Sánchez Ramírez luego dio la orden de avanzar a la caballería de su ala derecha, dirigida por el capitán Vicente Mercedes, operación que fue ejecutada a gran velocidad, al derribar al enemigo. Diez minutos de lucha fueron suficientes para cubrir el campo de batalla con cadáveres franceses. Las tácticas de Sánchez Ramírez consistieron, como se registra en su diario, en transformar rápidamente el duelo de fuego lejano en combate cuerpo a cuerpo, en el que los dominicanos eran expertos Lo realizaron con tal audacia y audacia que solo hubo siete muertos de su lado. Entre estos, significativamente, los líderes de los dos cuerpos de caballería, los capitanes Antonio Sosa y Vicente Mercedes.

Campaña Revolucionaria de Seibo[editar]

El 6 de noviembre, Sánchez Ramírez llegó a Magarín y le pareció que el teniente Francisco Díaz no había elegido bien el lugar. Decidió que Palo Hincado, al oeste de Seibo, tenía mejores condiciones. Pero la lluvia no paró, con todas sus consecuencias adversas. Al amanecer del 7 de noviembre, alrededor de Candelaria, las tropas de Sánchez Ramírez tuvieron que establecer un campamento para secar armas, municiones y tropas, y suministrar lanzas a los jinetes. Llegó a Palo Hincado, entre las nueve y las diez de la mañana, se instaló con todo su personal, dispensando sus órdenes de colocar adecuadamente sus tropas. Entre muchas otras disposiciones, tomó una para ordenar al José Puertorriqueño. Rosa se esconderá con treinta tiradores para distraer la atención del enemigo cuando cese el fuego en la parte delantera. Rosa fue una de las tropas que llegaron a Yuma el 29 de octubre. Ubicado en el centro de su ejército, colocó a su derecha a Manuel Carvajal y a su izquierda Pedro Vásquez. Miguel Febles lo serviría de ayudante mayor. Sánchez Ramírez recomendó atacar con el arma blanca después de la primera salva, para evitar que las tácticas y el mejor armamento de los franceses tomen el poder. Terminó el discurso anunciando que aplicaría la sentencia de muerte al soldado que volvió la cara; al tambor que llamaría la retirada y al oficial que lo ordenaría, incluso a sí mismo. Pena de la vida al volver a la cara atras, pena de la vida al tambor que cuidó la retirada, y pena de la vida al oficial que La mandare aunque sea yo mismo. Juan Sánchez Ramírez. Corta al que vuelve la cara hacia atrás, toca el tambor que toca la retirada y muere al oficial que lo ordenó, aunque sea yo mismo. Juan Sánchez Ramírez De esta manera, hizo que todos, incluso él mismo, pensaran que era mejor morir luchando que deshonrándose. Su última exclamación fue un grito para Fernando VII, el príncipe que en ese momento personificaba las mejores esperanzas de España.

Batalla de Palo Hincado[editar]

Monumento en memoria de la batalla de Palo Hincado. La batalla iba a ser decisiva, ya que el propio gobernador llegó con el grueso de las fuerzas que tenía y su derrota significaría el triunfo de la campaña. Los franceses comenzaron las hostilidades alrededor del mediodía. La caballería francesa avanzó para cortar el ala izquierda criolla hispana. Los jinetes conducidos por el capitán Antonio Sosa corrieron a su encuentro, obligándolos a disparar en sus bridas. Esta primera colisión mano a mano fue sangrienta. Sánchez Ramírez luego dio la orden de avanzar a la caballería de su ala derecha, dirigida por el capitán Vicente Mercedes, operación que fue ejecutada a gran velocidad, al derribar al enemigo. Diez minutos de lucha fueron suficientes para cubrir el campo de batalla con cadáveres franceses. Las tácticas de Sánchez Ramírez consistieron, como se registra en su diario, en transformar rápidamente el duelo de fuego lejano en combate cuerpo a cuerpo, en el que los dominicanos eran expertos Lo realizaron con tal audacia y audacia que solo hubo siete muertos de su lado. Entre estos, significativamente, los líderes de los dos cuerpos de caballería, los capitanes Antonio Sosa y Vicente Mercedes.

Secuelas[editar]

Al ver derrotados a sus batallones, el general Ferrand huyó precipitadamente hacia Santo Domingo con un grupo de oficiales supervivientes, perseguidos por un escuadrón comandado por el coronel Pedro Santana, padre homónimo del futuro presidente de la República. Los fugitivos ganaron terreno y cruzaron un río. El escuadrón detuvo la persecución allí, por temor a ser vulnerable en campo abierto, a merced de francotiradores que los esperaban. Esto permitió a los fugitivos detenerse y descansar en el valle de Guaiquía. En este punto, Ferrand, infeliz y dominado por el desaliento, se disparó en la cabeza.

Referencias[editar]

  • Diario de la Reconquista, Juan Sánchez Ramírez
  • 188 documentos entre proclamas, cartas, dicursos, etc. anexos al Diario la Reconquista
  • Segunda campaña de Santo Domingo, Lemonier Delafosse
  • Diario Histórico, Gilber GuillermínRamos Pérez, Demetrio (1992). Volumen 13 de Historia general de España y América 13. Ediciones Rialp. p. 629. ISBN 978-84-3212-110-4. 
  • Bosch, Juan; " Temas Historicos", Editora Alfa & Omega, Santo Domingo (R:D); 1991. Pag. 24
  • a b c d Escolano Giménez, Luis Alfonso. «La guerra de la Reconquista en Santo Domingo (1808-1809): una lucha por la continuidad histórica».