Atzimba

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Atzimba
Género Ópera
Actos 3 actos y siete cuadros
Basado en basado en un episodio de La conquista de Michoacán de Eduardo Ruiz.
Publicación
Editorial s/d
Idioma Español
Música
Compositor Ricardo Castro
Puesta en escena
Lugar de estreno Teatro Arbeu
Fecha de estreno 1° de febrero de 1900
Personajes
* Atzimba, princesa tarasca soprano
* Jorge de Villadiego, official español, tenor
* Sirunda, amiga de Atzimba, mezzosoprano
* Huepac, gran sacerdote, bajo
* Hirepan, general tarasco barítono
* Tzimzitcha, rey bajo
  • Coro mixto
Coro s/d.
Orquesta 2 flautas, oboe, corno inglés, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 cornos, 2 trompetas, 3 trombones, tuba, arpa, timbales, 3 percusiones, cuerdas.
Libretista

Alberto Michel

Alejandro Cuevas (compositor)
Duración s/d

Atzimba es una ópera en tres actos y siete escenas con un libreto de Alberto Michel y Alejandro Cuevas puesto en metro músico por Ricardo Castro.

Acción[editar]

La acción se desarrolla en Michoacán en 1522.

Acto Primero[editar]

En un salón del palacio del rey Tzimzitcha. Huépac, Hirepan y algunos sacerdotes y guerreros hablan sobre la invasión de su patria por extraños. Se acusa al emperador Moctezuma II por su cobardía al entregar las tierras de Anáhuac a los españoles. Piden entonces la intervención de la diosa de la Luna “Xharatanga”, la cual verá por ellos y ayudará para que se derrame la sangre de los invasores en la piedra de los sacrificios. En tanto Huépac revela a Hirepan el amor que siente por la princesa Atzimba hermana de rey y de la que descubre que ama al enemigo español Jorge de Villadiego, al que juran habrá que sacrificar para ofrecerle al sol su corazón como ofrenda. Jorge se enamora de Atzimba y ella no puede rechazar su amor.

Acto Segundo[editar]

Huépac aprovecha la turbación de Atzimba y le confiesa su amor al tiempo que la amenaza con informar al rey el amor que Atzimba le profesa al enemigo. El rey al darse cuenta de lo que siente Atzimba por el conquistador español, le hace aprehender al recibirlo como emisario de Hernán Cortés.

Acto Tercero[editar]

El rey hace conducir a Jorge hasta la piedra de los sacrificios en donde es inmolado Atzimba jura que lo seguirá hasta la muerte arrebatando el puñal de sacrificio de Huépac para clavárselo en el corazón.

Estilo[editar]

Libreto[editar]

Música[editar]

Algunas fuentes documentales mencionan que en su forma original Atzimba tenía las características de una zarzuela, y que sólo más tarde fue transformada en ópera. Seis años después del estreno de Atzimba habría de representarse por primera vez la otra ópera importante de Castro, La leyenda de Rudel.

Datos históricos[editar]

Creación[editar]

El estreno de Atzimba se llevó a cabo con éxito, el 20 de enero de 1900 con la compañía de zarzuela del Teatro Arbeu. En septiembre de ese mismo año se habría de inaugurar el Teatro Renacimiento, que más tarde se convertiría en el Teatro Virginia Fábregas, con una temporada que se inició con Aída y terminó, el 11 de noviembre, con la reposición de Atzimba. Cuatro días después del estreno de la ópera, el Diario del Hogar publicó un texto firmado por R.N. Montante que decía así:

El éxito de la ópera proporcionó un éxito franco, ruidoso, a los señores Alberto Michel y Alejandro Cuevas, autores de la letra, y Ricardo Castro, compositor de la música. El argumento está dividido en dos actos y seis cuadros. La parte patriótica del asunto fue manejada con sumo tacto para no incurrir en exageraciones ridículas. Seis magníficas decoraciones debidas al pincel de Solórzano obtuvieron unánime aplauso. Castro no escribió obertura siguiendo el sistema de los compositores modernos, sólo unos cuantos compases preceden au lever du rideau que diría un francés. Esta inmensa ventaja puede ser apreciada por aquellos que hemos escuchado las óperas Fedora y Andrea Chénier de Giordano. La instrumentación es en extremo delicada, siguiendo el sistema adoptado por el que acabamos de nombrar. El número que agradó más al público fue el Intermezzo, del segundo acto, pues mereció los honores del bis.
Períódico Diario del Hogar, firmado por R. N. Montante (14 de noviembre de 1900)

Después del exitoso estreno de la ópera, que le valió a Ricardo Castro el reconocimiento no sólo de colegas sino de la sociedad, la obra fue representada con cierta regularidad aproximadamente cada 10 años. La última representación de la ópera se realizó en los años 50's del siglo XX. El papel principal fue cantado en aquella ocasión por la entonces muy joven Rosa Rimoch. La obra se transmitió en la radio. Tal transmisión fue grabada por Cristián Caballero. Ese es el único registro conservado y que resulta de incalculable valor, pues la partitura de la obra se perdió luego. Resulta algo incomprensible que todas las particelas y las partituras utilizadas para todas las representaciones desaparecieran. Tan sólo se conservan de la obra dos actos completos y uno último sin instrumentar. Arturo Márquez realizó una reconstrucción del faltante segundo acto de la obra. Respecto al misterioso destino de la ópera Atzimba, la pianista y musicóloga Eva María Zuk, especializada en la obra de Castro, dice en una entrevista:

La obra completa fue entregada por un pariente de Castro a un gobernador de Durango, quien la recibió y hasta ahí. No saben qué pasó con esa obra. La ópera Atzimba nunca ha sido grabada. Había otra partitura que también se extravió. Fueron dos partituras: la resguardada por la familia en Durango, y la que se utilizó en Bellas Artes. De la que estaba aquí sólo quedaban el primero y tercer actos, el segundo, que nunca fue recuperado, ahora lo reconstruye Arturo Márquez.

La versión con la reconstrucción de la orquestación del segundo acto realizada por Arturo Márquez se estrenó el 7 de febrero de 2014 en el Teatro Ricardo Castro de la ciudad de Durango en el marco de las conmemoración por los 150 años del nacimiento del compositor. La producción se presentó después en la ciudad de Cuernavaca y en la Ciudad de México.

La creación de Atzimba se sitúa históricamente en un momento en que sucede un fecundo movimiento de creación operística en toda Latinoamérica. Entre los compositores latinoamericanos que escriben óperas al mismo tiempo que Ricardo Castro crea su Atzimba se deben mencionar a los mexicanos Melesio Morales, Julio Morales y Ernesto Elorduy, los uruguayos Tomás Giribaldi con sus óperas La Parisina y Manfredi di Svevia y Oscar Camps y Soler con su ópera Esmeralda. León Ribeiro estrena su ópera Colón en 1892 en el marco de las festividades por el cuarto centenario del descubrimiento de América; las tres óperas llamadas todas Tabaré, basadas en el poema homónimo de José Zorrilla de San Martín debidas respectivamente a Alfonso Broqua, Arturo Cosgaya Ceballos, y Heliodoro Oseguera. Además se deben mencionar, entre muchísimos otros a los compositores de ópera chilenos Aquinas Ried y Eliodoro Ortiz de Zárate, los colombianos José María Ponce de León y Augusto Azzali, el brasileño Antonio Carlos Gomes y los argentinos Francisco Hargreaves, Miguel Rojas y Edoardo Torrens.

La obra de Ricardo Castro se ubica en la tradición de las óperas con temas históricos y tendencias nacionalistas como el Guatimotzin de Aniceto Ortega, Il Guarany de Antonio Carlos Gomes, Ollanta y Atahualpa de José María Valle Riestra, Huémac de Pascual de Rogatis y Quiché Vinak de Jesús Castillo entre muchas otras.

Reparto del estreno[editar]

Papel Tesitura Estreno Mundial
1° de febrero de 1900
Teatro Arbeu
Dirección Eduardo Vigil y Robles
Estreno en el Palacio de las Bellas Artes
entonces no terminada su edificación y llamado
Teatro Nacional
16 de septiembre de 1928
Dirección José F. Vásquez
Estreno en el Palacio de las Bellas Artes
3 de agosto de 1935
Dirección Eduardo Vigil y Robles
Atzimba, princesa tarasca soprano Soledad Goyzueta Luz González de Cosío Luz María Vázquez
Jorge de Villadiego, oficial español tenor Eduardo Luján Eduardo Aceves Ricardo C. Lara
Sirunda, amiga de Atzimba mezzosoprano Esperanza Dimarías Clementina González de Cosío Clementina González de Cosío
Huepac, gran sacerdote bajo Luis G. Parra Luis G. Sandi José Corral
Hirepan, general tarasco barítono Leandro Díaz Rafael Marquina Ignacio Guerra Bolaños
Tzimzitcha, rey bajo José Páez José Palacios Pedro Garnica
  • La última vez que se tocó fue en 1952 en la temporada de Ópera Nacional, A. C. con Rosa Rimoch y José Soler en los papeles principales.
  • El estreno de la reconstrucción de la orquestación del segundo acto se realizó en el marco de las conmemoraciones por los 150 años del nacimiento del compositor en el Teatro que lleva su nombre en Durango el 7 de febrero de 2014

Recepción[editar]

El éxito de la ópera proporcionó un éxito franco, ruidoso, a los señores Alberto Michel y Alejandro Cuevas, autores de la letra, y Ricardo Castro, compositor de la música. El argumento está dividido en dos actos y seis cuadros. La parte patriótica del asunto fue manejada con sumo tacto para no incurrir en exageraciones ridículas. Seis magníficas decoraciones debidas al pincel de Solórzano obtuvieron unánime aplauso. Castro no escribió obertura siguiendo el sistema de los compositores modernos, sólo unos cuantos compases preceden au lever du rideau que diría un francés. Esta inmensa ventaja puede ser apreciada por aquellos que hemos escuchado las óperas Fedora y Andrea Chenier de Giordano. La instrumentación es en extremo delicada, siguiendo el sistema adoptado por el que acabamos de nombrar. El número que agradó más al público fue el Intermezzo, del segundo acto, pues mereció los honores del bis
Reseña del estreno de la ópera publicada por R. N. Montante en el periódico "El Diario del Hogar" el 15 de noviembre de 1900
Su triunfo con Atzimba fue completo y general y el público le aclamó, subyugado por su música briosa, juvenil y original, y en muchos pasajes grandiosa y apasionada. La bella composición de Ricardo Castro, escrita sobre un dramático episodio de la conquista de Michoacán, relatado por don Eduardo Ruíz y arreglado a la escena por Alberto Michel, gustó y gustó grandemente, aunque por ser obra superior a las facultades de los cantantes de zarzuela, su desempeño resultó deficiente, y a pesar, también, de que la parte del tenor fue cantada de un modo deplorable por el artista mexicano Eduardo Luján. No faltaron a la obra pocos píos censores que, so pretexto de ensalzar los méritos de la partitura, pormenorizaron lo que estimaban defectuoso, empleando hipócritamente el viejo recurso de lamentar que el sol tenga manchas no perceptibles sino para aquellos que con aparatos especiales se las buscan. Soledad Goyzueta en la protagonista, cantó con positivo deseo de hacerla brillar, y arrancó a cada momento aplausos merecidísimos; las decoraciones, todas nuevas, estuvieron bien y diestramente pintadas; el vestuario resultó vistoso y convencionalmente propio, ya que no hubiese sido posible llevar a la escena las desnudeces y rudezas de los primitivos tarascos, crueles verdugos de la soñadora princesa Atzimba y del enamorado capitán Villadiego; la orquesta fue convenientemente reforzada y el joven y distinguido compositor y maestro del cémbalo Eduardo Vigil y Robles, ensayó y dirigió la obra con sumo acierto y corrección, y en lo que de él dependía hizo resaltar las numerosas bellezas de la partitura.
Enrique de Olavarría y Ferrari, "Reseña histórica del teatro en México"

Literatura complementaria[editar]

Grabaciones[editar]

* Existe una grabación de la última representación de la ópera realizada a mediados del siglo XX. La representación fue transmitida por la radio y la grabación se conserva en la biblioteca de Cristián Caballero. La grabación no ha sido editada ni publicada.

Fuentes electrónicas[editar]

Véase también[editar]

  • Diccionario de la música española e hispanoamericana (DMEH), obra auspiciada por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y por el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España.
  • Gabriel Pareyón. Diccionario de Música en México. México: Secretaría de Cultura de Jalisco 1995.
  • Octavio Sosa: Diccionario de la ópera mexicana. México 2003.