Atzacoalco

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Atzacoalco era la zona residencial de Aztacalco, uno de los cuatro barrios o campan en que se dividía la Gran Tenochtitlan, capital de Imperio Azteca.

Ubicada al noreste, su nombre proviene de la palabra náhuatl atzaquea: detener el agua, y el prefijo -co, que funciona como las preposiciones castellanas en, hacia, sobre, "Lugar donde se detiene el agua" o "Lugar de la presa".

Mientras que Moyotlan era la más urbanizada, Cuepopan era zona de paso hacia el mercado de Tlatelolco y Teopan era la de mayor extensión territorial, pero no la más poblada, Atzacoalco se caracterizó por ser menos urbanizada en comparación con las otras tres zonas residenciales, pero también por albergar zonas de áreas verdes, de cultivo y de caza. Su estandarte era una especie de gran parasol de plumas doradas, y era portado por el general del ejército azteca.

Es una zona que cuenta con diversas curiosidades históricas, como haber sido uno de los extremos del gran albarradón construido por Moctecuhzoma Ilhuicamina por consejo de Nezahualcoyotl, a raíz de una gran inundación sufrida en Tenochtitlán, y que requirió el esfuerzo conjunto de los señoríos de Coyoacán, Xochimilco, la capital azteca y los Tecpanecas.

En la colonia conocida ahora como Antiguo Pueblo de Santiago Atzacoalco, sobrevive precariamente una iglesia colonial, que realmente está compuesta por dos templos, uno dedicado al Señor de la Cañita, y otro a Santiago Apóstol, que datan de finales del siglo XVI.

El emblemático pintor José María Velasco realizó una pintura en la localidad, llamada Rocas del cerro de Atzacoalco, óleo sobre tela que forma parte de la colección del Museo Nacional de Arte.

En cuanto a rocas, en el atrio de dicha iglesia se encontraba otra de estas curiosidades: el llamado Banco Atzacoalco. El ingeniero Roberto Gayol, en 1895, utilizó una roca basáltica a la que consideró como un afloramiento libre de hundimientos como referencia para la valiosa nivelación topográfica que realizó como parte de un estudio histórico sobre el hundimiento de la ciudad de México. Dicha roca resultó estar suelta y descansar sobre arcilla, sin embargo, se ubicó en las inmediaciones un afloramiento confiable, al que se siguió denominando Banco Atzacoalco.

Varias colonias conservan el nombre de la antigua zona residencial azteca. El mencionado Pueblo Antiguo de Santiago Atzacoalco, ubicado a lo largo de la Avenida Centenario, desde su confluencia con Martín Carrera, hasta la Unidad Habitacional CTM Atzacoalco cuyos límites son la Autopista México-Pachuca, Avenida Centenario y el Río de los Remedios, por donde pasa el Anillo Periférico y hace frontera con los municipios de Ecatepec y Tlanepantla. La colonia Nueva Atzacoalco se encuentra más al este, limitada por el Periférico, la Avenida Eduardo Molina y la avenida Gran Canal.

Algunas colonias que colindan son: Del Obrero, Barrio San Jose La Pradera, Salvador Diaz Mirón, Torres de Quiroga, Gabriel Hernández, Vasco de Quiroga; las dos últimas cuentan con un mercado popular. Anteriormente pasaba un tren sobre la avenida Ferrocarril Hidalgo.


Fuentes y mayor información:

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El pueblo de Atzacoalco Publicado el 10 junio, 2010 Por Horacio Sentíes Rodríguez, Cronista de Gustavo A. Madero

Este pueblo (ahora colonia), se localiza a la mitad del camino de México a Santa Clara Coatitla por el viejo camino a Pachuca, entrando por la avenida Centenario. Atzacoalco, del náhuatl Tzacualli: lo que tapa o encierra algo (agua) y Co: lugar. “Lugar donde se retiene el agua”. Las crónicas nos dicen que los orígenes de este pueblo se remontan a la época de la peregrinación mexica cuando los aztecas estaban en Culhuacán en un lugar llamado Tizaapan y con motivo de querer entronizar como diosa a la hija del tlatoani de ese pueblo, la sacrificaron. El tlatoani montó en cólera y declaró la guerra a los aztecas, los que salieron huyendo hacia Mexicalcingo, pero una parte de esta gente se fue a refugiar a Atzacoalco dando origen a la fundación de este pueblo. Un año más tarde, Itzcoátl conquistó todos los señoríos indígenas enclavados en la sierra de Guadalupe, repartió las tierras a sus amigos y capitanes, quedando como gobernante de esta área Zimatecatl. En ese tiempo Atzacoalco era un barrio de San Juan Ixhuatepec. Es notable que en tiempos de Netzahualcoyotl (1449), se construyera un albarradón desde Iztapalapa hasta este pueblo. La gran obra hidráulica semejante a la Muralla China, se realizó cuando se inundó la ciudad de Tenochtitlán, razón por la que Moctezuma I recurrió a los consejos del hombre más sabio de la época, el famoso Rey de Texcoco. Torquemada aseguraba que se emprendió la obra más atrevida que pudo ejecutar el genio mexicano, con una anchura de 8 varas y más de tres leguas de largo, con la finalidad de contener las aguas del lago de Texcoco, habiendo cooperado el señor de Coyoacán, los xochimilcas y los tepanecas.

Valle de México desde el cerro de Atzacoalco. 1873 En los inicios de la colonia, Atzacoalco fue evangelizado por los mismos religiosas que introdujeron el evangelio en Ixhuatepec y construyeron la iglesia, en estilo Plateresco, encima de un teocali, a fines del siglo XVI con la advocación del apóstol Santiago el Mayor, destacando en sus interiores un hermoso corcel con el santo mencionado y una tribuna con celosía en cuyo interior podíamos ver un retrato al óleo del Arzobispo Virrey Don Juan de Palafox y Mendoza con una leyenda haciendo mención que en ese lugar se refugió en tiempos de la persecución de los jesuitas. De acuerdo a las antiguas crónicas, Santiago el Mayor fue hijo de Zebedeo, el apóstol que al lado de Juan y Pedro presenciaron la transfiguración de Jesucristo. Su obra evangelizadora llegó de España. Durante la colonia, el pueblo de Santiago Atzacoalco estuvo sujeto a reducción por la Parcialidad de Santiago Tlatelolco hasta fines del siglo XVIII, pasando a ser sujeto de San Juan Tenochtitlán hasta ya entrado el siglo XIX pero dependiendo en los religiosos del curato de Guadalupe. Podemos asegurar que, debido a su cercanía con el lago de Texcoco, fue un pueblo de pescadores además de agricultor, que de vez en cuando era objeto de inundaciones como la ocurrida en la madrugada del 30 de septiembre de 1763, derivada de un fuerte torrencial y el desbordamiento de contenciones de la laguna. Por el año de 1822, el pueblo contaba con una escuela muy austera al grado que hubo necesidad de otorgarle una ayuda por parte del Ayuntamiento de la Villa de Guadalupe de $2.00 al año cuando el pueblo apenas tenía 37 tributarios casados y 9 solteros. En 1929 el pueblo tenía la escuela oficial diurna No. 226 y su directora era la profesora Eva Amatón. Es de lamentarse que dada la antigüedad de su iglesia haya sido invertida la entrada de tan interesante reliquia colonial, ya que por quererle dar una entrada por avenida Centenario le hicieron un nuevo frente, que rompe con las reglas del arte. Ojalá que alguna vez le dieran la entrada que tenía por el panteón, que era el frente de la iglesia de Santiago apóstol, habiéndose tapiado la entrada principal que daba al atrio donde hasta la fecha podemos contemplar la hermosa cruz atrial entre una gran cantidad de tumbas. Los pobladores de este pueblo mencionan y no sin razón, que existieron en realidad dos iglesias, una para el Señor de la Cañita de mediados del siglo XVI que tenía su frente a la Av. Centenario y otra la de Santiago apóstol que da al atrio, siendo notable que la primera es más antigua ya que la segunda es de fines del siglo XVI y que en realidad estaban separadas por un muro intermedio que se colocó de acuerdo a las nuevas investigaciones el año de 1957, un siglo después de la fecha que ostenta una de las campanas (1857). La mencionada Cruz pertenece al género del arte Tequitqui y está a punto de desplomarse, ya que la peana que la sostiene amenaza venir por tierra. A la Cruz ya le falta la cartela INRI, siendo necesario en la actualidad despejar del panteón cuando menos las tumbas y colocar únicamente los nombres de las personas que se encuentran sepultadas en dicho lugar. Es digno mencionar también que en el interior del templo existe una importante colección de pinturas, una de ellas firmada por Francisco Martínez, titulada La Oración del Huerto y es del año 1739 cuando el pintor era notario del Santo Oficio. Atzacoalco realiza sus fiestas en honor de su santo patrón, el día de Santiago el Mayor el 25 de julio de cada año. Y el viernes de dolores en febrero al Señor de la Cañita, conservando la costumbre de sus dos fiestas patronales. (Tomado de Gaceta La Bohemia. Publicación cultural mensual, febrero de 2008, p. 9-10).