Antonio de Berrío

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Antonio de Berrío (Segovia, 1527 - Santo Tomé de Guayana, la actual Ciudad Bolívar, en el estado Bolívar, 1597), fue un militar, gobernador y explorador español en la América Colonial.

Biografía[editar]

Antonio de Berrío comenzó su carrera militar a los 14 años al servicio del rey Carlos I. El joven hidalgo, inició su vida militar en Flandes. Entró en combate por primera vez en la Batalla de Marciano que terminó con la toma de Siena. Posteriormente fue destinado a la lucha en las costas africanas contra los bereberes. El siguiente destino fue la lucha contra la Rebelión de las Alpujarras frente a los moriscos sublevados. Finalizado el conflicto en las sierras de Granada, fue destinado ya como capitán de una compañía de caballería a la vigilancia de las costas granadinas, para por último ser nombrado gobernador de las Alpujarras.

Ya como gobernador Berrío se casa con María de Oruña, sobrina materna del adelantado y abogado Gonzalo Jiménez de Quesada. Este último, fallecido en 1579, en su testamento les designa a Berrío y su esposa como sucesores y herederos de sus títulos y bienes. Reciben la noticia por el Correo de las Indias en 1580, Berrío tiene 53 años y su vida que parecía que tomaba un rumbo mas calmado vuelve a la acción.

A su llegada a América, ya como gobernador de El Dorado, título heredado de su tío político, el adelantado Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Bogotá y uno de los principales personajes entre los conquistadores de Nueva Granada, continuará con la labor comenzada por éste en su búsqueda del mito de El Dorado. Entre 1583 y 1589 llevó a cabo sus dos primeras expediciones, internándose por las regiones hostiles y salvajes de los llanos colombianos y por el Alto Orinoco. En 1590 inicia su tercera expedición, logrando surcar el Orinoco aguas abajo hasta alcanzar el Caroní, es entonces cuando Berrío creé haber encontrado el paso que buscaba en su camino hacia El Dorado, pero para poder continuar con la expedición necesitaba hombres y víveres, por ello parte hacia la isla de Margarita en marzo de 1591, antes edifica el fortín de Santo Tomé, sitio fundacional de la actual Ciudad Guayana, a dos leguas exactas de la margen derecha del Caroní y tomar posesión de este último en nombre del rey Felipe II. A su llegada a Margarita, pasando antes por la isla Trinidad, la cual consideró una futura buena base para las siguientes exploraciones, le comunicaron el fallecimiento de su esposa. En 1595 Berrío cuenta con 68 años, ha gastado su formidable herencia en las expediciones, ni el gobernador de Margarita ni el de Caracas quisieron prestarle ayuda para nuevas aventuras, así que recurre a la corona. Berrío espera en Trinidad con ansia la llegada de 300 hombres y los víveres y el dinero solicitado para continuar con su búsqueda de El Dorado. En abril de 1595 llegan dos barcos a la isla, pero no son los refuerzos solicitados, se trata de dos barcos ingleses al mando de Walter Raleigh, conocido por los españoles como Guaterral. España e Inglaterra no estaban en guerra, pero las relaciones eran tensas. Raleigh también sufría la fiebre de El Dorado, llegando incluso a estudiar español para poder leer personalmente las crónicas que en España se publicaban sobre América, él mismo reconoce en 1596 que hacía muchos años que conocía la búsqueda de El Dorado. Raleigh tiene un plan y lo ejecuta, se presenta con una delegación con propósitos amistosos, y a la primera oportunidad asalta la ciudad de San José de Oruña, fundada por el lugarteniente y comisionado de Berrío, Domingo de Vera Ibargoyen. La plaza defendida por 28 soldados es tomada, tomando como rehenes a Berrío y a su lugarteniente, Álvaro Jorge, tras lo cual Raleigh quema la ciudad. Su siguiente acto será intentar localizar El Dorado remontando el Orinoco, con Berrío como guía. Berrío les llevó por los territorios ya explorados por él mismo años atrás, El Dorado siguió sin aparecer. La expedición de Raleigh regresa a Trinidad y la liberación de Berrio se produjo a finales de junio de 1595 en las costas de Cumaná, a cambio de un intercambio de prisioneros.

Berrío falleció a los 70 años en Santo Tomé, fundada por él mismo, en 1597, pocos días después de que su hijo Fernando de Berrío llegara con los refuerzos de tropas, víveres y dinero que solicitó para continuar con la búsqueda del mito de El Dorado. La fiebre de El Dorado también afectó severamente a su hijo, que continuaría activamente con su búsqueda. En cuanto a Raleigh, escribió un famoso libro en su época, titulado "Descubrimiento del grande, rico y bello imperio de Guayana" crónica de su expedición con Berrío. Raleigh solo pudo aportar el libro, nada de oro, lo que le valió una condena a muerte por parte de Jacobo I, sucesor de la fenecida Isabel I, que quedó en suspenso por una prisión indefinida en la Torre de Londres. Tras doce años de cautiverio, Raleigh logra la libertad, todo este tiempo no sirvió para que se olvidase de El Dorado, la fiebre le llevó a realizar otra expedición en su búsqueda que terminó en fracaso y además rompió el pacto de no dañar las posesiones españolas en el nuevo mundo producto de la nueva política de alianza de Inglaterra con España, lo que el costó la cabeza a manos de un verdugo para satisfacer al monarca español Felipe III el 29 de octubre de 1618. [1]

Referencias[editar]

  1. Luis., Conde-Salazar Infiesta,; Manuel., Lucena Giraldo, (2009), Atlas de los exploradores españoles, GeoPlaneta, ISBN 9788408086833, OCLC 556943554, consultado el 1 de diciembre de 2018 
  • Pioneros de lo imposible. Hitos de la exploración contemporánea, ISBN 84-206-5896-0, 2005 , pags. 33-44.