Anexo:Mascotas de Un, dos, tres... responda otra vez

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El programa Un, dos, tres... responda otra vez casi siempre ha dispuesto de una mascota que además de interpretar la sintonía de arranque aparecía como premio en la tercera parte del programa, la subasta. La mayor parte de las veces, la mascota era negativa y simbolizaba el peor regalo de la subasta, pero en ocasiones la mascota fue positiva o hubo un dúo de mascotas, una negativa y otra positiva. Lo que todas las mascotas compartieron en común fue el ser el único regalo cuya aparición era obligatoria por reglamento en cada subasta. Todos los demás regalos podían aparecer o no, pero siempre aparecería la mascota, o al menos una de ellas si eran varias. Todas las mascotas fueron creadas por los estudios de José Luis Moro.

La calabaza sin nombre (1972-1973)[editar]

En la primera etapa no hubo mascota como tal, y Don Cicuta asumió todas las labores de simbolizar lo negativo del programa. Sin embargo, en la subasta sí que había un premio que siempre aparecía por reglamento, una calabaza común y corriente que simbolizaba el peor regalo, y que complementaba al otro regalo que también aparecía obligatoriamente en esa y solo en esa etapa, el coche, que simbolizaba el mejor premio. No obstante, las reglas estipulaban en esa etapa que, si bien siempre había calabaza y siempre había coche, se podía retorcer la regla sin violarla, haciendo que a veces lo que apareciera fuera un coche de desguace, un coche de juguete o similares, y que en el interior de la calabaza a veces se escondieran premios jugosos, incluido el mismo coche. No obstante, lo más común es que el premio se limitara a la simple calabaza sin más y que el coche fuera un coche como es debido.

La calabaza Ruperta (1976-1983;1991-2004)[editar]

A partir de la segunda etapa, en 1976, inspirándose en esa calabaza de la primera etapa, José Luis Moro dibujó y Narciso Ibáñez Serrador dio voz a una calabaza animada llamada Ruperta que se encargó de interpretar cada semana la sintonía del programa y que aparecía en la subasta con idéntica funcionalidad a la calabaza anterior. Su presencia era obligatoria en la subasta (no ya la del coche) y solía ser el símbolo del peor premio, la calabaza sin más. Pero en no pocas ocasiones, Ruperta solía esconder otros premios en su interior. Unas veces serían premios igual de malos, y otras veces serían premios espectaculares. El mejor premio jamás entregado en toda la historia del programa se encontraba precisamente dentro de Ruperta, y consistía en un coche, un apartamento en Jávea (Alicante), un yate y un cheque por 5 millones de pesetas (30.000 euros).[1]​ Ruperta se despidió de la audiencia el 13 de marzo de 1983, y a partir del 20 de marzo otras mascotas tomaron su lugar durante el resto de los ochenta. En 1991 se recuperó a Ruperta como mascota, y ya permanecería en el papel hasta el final del programa en 2004.

La bota Botilde (1983-1984)[editar]

El 20 de mayo de 1983, una semana después de la despedida de Ruperta a mitad de la tercera etapa, debutó en el programa la bota Botilde, una bota vieja en analogía con los pescadores que al echar la caña solo pescan una bota, al igual que los concursantes de la subasta a veces sólo pescaban a Botilde. Ejercía funciones idénticas a Ruperta simbolizando el peor regalo del programa que a veces contiene premios suculentos. En esta ocasión destaca la peculiaridad de que Botilde no era transportada a la mesa, sino que existía una versión animatrónica de Botilde que mantenía un diálogo con Mayra como cualquier cómico de la subasta. Siempre saludaba con un "Buenas nooooches, amigos", contestando Mayra y el público "Buenas nooooooches, Botilde". En ese diálogo se podían revelar o no los posibles regalos ocultos que pudiera contener la bota para los concursantes. Botilde se despidió al final de la tercera etapa, en 1984.

El Chollo y el Antichollo (1984-1986)[editar]

El Chollo es una criatura con forma de pera, de color rosa, y que viste sombrero de copa, polainas, capa y bastón. Suele fumar puros y tiene un rostro amigable y alegre. Llegó al programa al principio de la cuarta etapa, en 1984, y a diferencia de todas las mascotas anteriores, que eran negativas, el Chollo era una mascota muy positiva, y simbolizaba el mejor regalo de la subasta. Ganar al Chollo significaba que los concursantes podían escoger cualquiera de los demás regalos que hubieran aparecido esa noche y sería suyo. No obstante, el público no aceptó de buen grado una mascota positiva, así que en unas pocas semanas, se introdujo al Antichollo. El Antichollo es un gemelo del Chollo (en el programa fue descrito como una transformación del Chollo cuando se enfadaba), pero de color verde, con mirada maligna, sonrisa siniestra y capa y dientes de vampiro. Desde su llegada solo uno de los dos aparecería obligatoriamente en cada programa (a veces podían aparecer los dos en un mismo programa), pero los concursantes no sabían de antemano quien iba a ser, si el Chollo o el Antichollo. Llevarse al Antichollo significaba irse a casa únicamente con el Antichollo, y a diferencia de mascotas negativas anteriores, el Antichollo siempre sería negativo, al estar presente el Chollo como mascota positiva. El Chollo y el Antichollo permanecerían el resto de la etapa, y la etapa siguiente completa, despidiéndose en 1986.

El Boom y el Crack (1987-1988)[editar]

El Boom es una criatura con aspecto de Muppet que recuerda a una rana, pero de color anaranjado, con el pelo de color rosa que le cubre la cara dejando ver un ojo, y que va vestido con chaqué marrón, sombrero canotier y un bastón, y siempre tiene una amplia sonrisa de alegría y se mueve de forma enérgica y alegre. Por su parte, el Crack recuerda a una lagartija, de color verde, y con cuatro pelos que se desperdigan deshilachados por delante de la cara, que también lleva chaqué y sombrero canotier, pero muy desgastados y llenos de parches, y en vez de bastón lleva un paraguas viejo. Siempre lleva una cara triste y un aspecto lánguido y melancólico, además de mostrar una gran torpeza de movimientos.

En su presentación, el Boom y el Crack fueron descritos como dos vagabundos que jugaron su última moneda en una máquina tragaperra. El Boom se llevó el premio gordo y el Crack se quedó sin moneda, no es que tuvieran bondad o maldad, sino que el Boom atraía la buena suerte y el Crack atraía la mala.[2]​ En la subasta, tenían idénticas funciones al Chollo y el Antichollo respectivamente. Ganar el Boom significaba elegir regalo entre los aparecidos en la subasta, y ganar el Crack significaba irse a casa solo con el Crack. Fueron las mascotas que menos programas protagonizaron, y se despidieron al final de la etapa, en enero de 1988.

Referencias[editar]