Alí ibn Yúsuf

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Dinar de Alí ibn Yúsuf
Almería. 1138

Alí ibn Yúsuf (1083-1143) (árabe: علي بن يوسف) era hijo de Yúsuf ibn Tasufin y fue el segundo emir almorávide desde 1106 hasta su muerte, en 1143. En los primeros años de reinado, el Estado alcanzó su máxima extensión; luego, comenzó la crisis que terminó por destruirlo, ya fallecido Ibn Yúsuf.[1]

Primeros años[editar]

Nació en Ceuta en el 1084.[2] [3] Era más alto que su padre, de piel más clara, pelo negro y rizado, ojos negros y nariz aguileña, con cara ovalada.[2] Su madre fue una esclava cristiana muy bella.[2] [3] Se crio en la propia Ceuta, muy influido por la cercana cultura andalusí.[2] A diferencia de su padre, no se tiene constancia que visitase el desierto, y su formación fue urbana.[3] Generoso y afable, carecía de la iniciativa paterna.[3]

Fue proclamado heredero al trono de su padre en el Magreb en 1102 y a comienzos del 1103 acompañó a este a la península ibérica para que los notables de la región lo reconociesen como tal, acto que tuvo lugar en Córdoba.[4]

Apogeo almorávide[editar]

El Imperio almorávide en su máxima extensión, alcanzada durante los primeros años del reinado de Ali.

Su padre falleció en el 1106 y durante los primeros años de reinado de Ali, continuó el impulso expansivo que había caracterizado el de aquel, hasta el 1117.[5] [3] Fue bien recibido por sus súbditos, a pesar de su juventud —contaba con apenas veintidós años—.[2] Como su padre, ostentó el título de Amir al-Muslimin que le había concedido a aquel el califa abasí de Bagdad.[6] Para entonces contaba ya con experiencia administrativa, pues a los dieciocho años se le había encomendado la supervisión del sistema judicial.[7]

El primer contratiempo, baladí, fue el conato de sublevación de su sobrino Yahya, que gobernaba Fez.[8] La rebelión fracasó cuando el nuevo soberano decidió marchar contra la ciudad, sola en su rebeldía, y la población, insegura de sus fuerzas, retiró su titubeante apoyo a Yahya, que huyó hacia Tremecén.[8] Alí entró en Fez sin encontrar resistencia el 7 de diciembre del 1106.[8]

Seguidamente realizó algunos cambios administrativos: al gobernador de Córdoba, Muhammad ibn al-Hach, le asignó la región de Fez, mientras que a su hermano Tamin, que hasta entonces había administrado el territorio marroquí, lo envió a al-Ándalus.[9] [3] Apenas seis meses más tarde, sin embargo, Ibn al-Hach volvió al norte, para asumir el gobierno de Valencia.[9] La acción política y militar en al-Ándalus quedó así en manos de Tamin, ayudado por los veteranos comandantes Sir ibn Abu Bakr en el oeste y Ibn al-Hach en el este.[3]

En julio o agosto del 1097, cruzó el estrecho de Gibraltar para recibir el homenaje de sus súbdisto andalusíes y trazar el plan de campaña contra los cristianos del norte, siguiendo el ejemplo paterno.[10] Hecho esto, retornó al Magreb.[10] Este gozaba de paz, sin amenazas internas ni externas al dominio almorávide.[11] Esto le permitió a Ibn Yúsuf concentrarse en las ofensivas en al-Ándalus.[11] A pesar de esto, las campañas las realizaron casi todas sus capitanes, en general capaces, pues Ibn Yúsuf solo visitó el territorio en cuatro ocasiones: en 1107, 1109, 1117 y 1121.[3] Aunque reinó treinta y siete años, únicamente realizó estas cuatro visitas, ninguna en los últimos veintiún años de reinado.[3] El centro de Estado seguí en el Magreb.[3]

Venció a las tropas cristianas en la batalla de Uclés[3] y conquistó la Taifa de Zaragoza en 1110.[1] En el verano del 1109, encabezó la campaña para recuperar Toledo que, tras tomar Talavera en agosto y correr las tierras de Madrid y Guadalajara, fracasó ante la tenaz defensa de Álvar Fáñez.[12] [13] Por el contrario, Ibn al-Hach logró la conquista de Zaragoza a finales de mayo del 1110, abandonada por su soberano, Abdelmalik, que no creyó contar con fuerzas suficientes para defenderla ante las simpatías de parte de la población por los almorávides.[14] Tras esta anexión, el imperio alcanzó su apogeo territorial: en la península ibérica, la frontera con los Estados cristianos del norte seguía aproximadamente las líneas del Ebro en el este y del Tajo en el oeste.[14]

Sus dominios se extendían por Marruecos en África y, en la Península Ibérica, Andalucía, Valencia y parte de Aragón, Cataluña y Portugal. La unificación del Magreb occidental y de al-Ándalus permitió la extensión de la cultura de este en aquel.[15] En el Magreb, muy seguro en los primeros años del reinado, se adoptaron las formas del arte andalusí.[15]

Las reformas administrativas y financieras de Ali cambiaron el gobierno de las provincias y aseguraron los ingresos estatales.[15]

Decadencia[editar]

Tras los primeros años de expansión, llegó el periodo de decadencia del Estado, que se tuvo que enfrentar tanto a monarcas cristianos más belicosos que los anteriores en la península ibérica como a la rebeldía andalusí.[15] Esta fase comenzó en torno al 1118-1120.[16]

El malestar, debido a una mezcla de motivos políticos, económicos —la guerra continua comenzó a perjudicar a la economía— y religiosos, comentó a fortalecerse y extenderse.[16] La supresión de impuestos que había tenido lugar en los primeros tiempos de la expansión almorávide dio paso a una multiplicación de tributos, necesarios para sostener a los ejércitos.[16]

Con el tiempo, Ali fue abandonando los asuntos de Estado, de los que había estado muy pendiente en los primeros veinticinco años de reinado.[16] Más asceta que guerrero, fue cayendo cada vez más bajo el dominio de los alfaquíes.[16] Acentuada la crisis con el surgimiento de los almohades, dejó la tarea de afrontar las diversas amenazas en manos de su hijo y sucesor, Tasufin.[16]

En la península ibérica los gobernadores tendieron a desembarazarse del escaso control central y adoptaron la sofisticada cultura andalusí.[17] La reacción de Alí al deterioro continuo de la situación fue la reclusión cada vez mayor en su palacio de Marrakech y la acentuación de la práctica religiosa.[18] El imperio quedó controlado indirectamente por los alfaquíes, que empleaban su influencia en el soberano para dominar el Estado y mejorar su posición.[19] Con una interpretación cada vez más rígida y jurídica de la religión, condenaron las nuevas corrientes y los estudios teológicos y llegaron a quemar las obras de Al-Ghazali.[20]

Falleció retirado de los asuntos públicos, encerrado en su palacio, en medio de la grave crisis del Estado, el 22 de enero del 1143.[21] [22] Le sucedió su hijo Tasufin ben Alí ben Yúsef, que se había distinguido en los combates contra los Estados cristianos de la península ibérica.[15]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Bosch Vilá, Jacinto; Molina López, Emilio (1998). Los almorávides. Editorial Universidad de Granada. p. 362. ISBN 9788433824516. 
  • Guichard, Pierre (1989). «capítulo 4: los nuevos musulmanes». Historia de España/ 3, Al-Andalus: musulmanes y cristianos (siglos VIII - XIII). Planeta. p. 591. ISBN 9788432083730. 
  • Kennedy, Hugh (1996). Muslim Spain and Portugal : a political history of al-Andalus (en inglés). Longman. p. 342. ISBN 9780582495159. 
  • Viguera, María Jesús; Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes : (Al-Andalus del XI al XIII). 1992. Editorial MAPFRE. ISBN 84-7100-431-3 página 179-187


Predecesor:
Yusuf ibn Tasufin
10621106
Alí ibn Yúsuf
Emir almorávide

11061143
Sucesor:
Tasufin ben Ali ben Yusef
11431145

Enlaces externos[editar]