Arco (feria de arte)

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Arco (acrónimo Feria Internacional de Arte Contemporáneo), mencionado a veces de forma comercial como ARCOmadrid, es una de las principales ferias de arte contemporáneo del circuito internacional. Es organizada por Ifema en sus instalaciones feriales de Madrid, España.

Su primera edición se celebró en 1982 bajo la dirección de la galerista Juana de Aizpuru, que dirigió la feria hasta 1986. Tras ella, ocuparon el cargo de dirección Rosina Gómez-Baeza (1987-2006),[1] Lourdes Fernández (2006-2010)[2] y Carlos Urroz[3] (2010-actualidad).

Arco reúne una oferta artística que va desde las vanguardias históricas, hasta el arte emergente y actual, pasando por el arte moderno y arte contemporáneo. Arco se ha caracterizado por apoyar el desarrollo de un mercado del arte en España e impulsar el coleccionismo tanto privado como institucional y corporativo.

Historia[editar]

Años 80[editar]

Fruto del trabajo realizado desde 1979, el 10 de febrero de 1982 se abrió por primera vez Arco en el Palacio de Exposiciones del Paseo de la Castellana, en Madrid. La iniciativa, que en un primer momento fue mirada con incredulidad y escepticismo, fue impulsada por Adrián Piera, primer director de Ifema y presidente de la Institución Ferial y de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid, con la colaboración de Rosina Gómez-Baeza, encargada del área de desarrollo de nuevos proyectos feriales. Tras armonizar los intereses de todas las partes implicadas, y estando ya al frente de la Dirección de Ifema, Manuel Coronado, vio la luz esta nueva feria de arte que estaría dirigida en su primera etapa por la galerista sevillana Juana de Aizpuru, hasta el año 1986.

En su primera edición participaron un total 364 artistas a través de 90 galerías, de las cuales 62 fueron nacionales como Galería Aele de Evelyn Botella en Madrid, con las artistas Marisa González y Paloma Navares, la Galería Joan Prats de Barcelona con artistas como Hernández Pijoan, Guinovart o Rafols Casamata, la Galería Fernando Vijande de Madrid con Carmen Calvo y Miquel Navarro, la Galería Montenegro de Madrid con Juan Uslé y Maruja Mallo, la Galería Buadeslcon José Manuel Broto y Xavier Grauloa Galeria SEN con Rosa Torres y Antonio Posada y 28 extranjeras. como la Galería Lucio Amelio de Nápoles que introdujo en España la Trasnvanguardia con artistas como Mimo Paladino, Francesco Clemente, Cy Twombly y Janis Kounellis, la Galería Denise René con Sonia Delaunay y Vasarely. En cuanto a contenidos se apostó por los clásicos españoles y por la pintura alemana e italiana, de moda en Europa.

Además de la exposición de pinturas, esculturas, fotografías y otras creaciones plásticas, Arco estableció también un espacio para el diálogo y un punto de encuentro para los pensadores, creadores, coleccionistas, críticos y galeristas. En el marco de la feria se celebró un simposio sobre arte contemporáneo en el que participaron figuras como Giulio Carlo Argan, Achille Bonito Oliva, Rudi Fuchs, Alexandre Cirici Pellicer, Marcellin Peynet, Lucio Amelio, Lázaro Glozer y Bárbara Rose.

Además también acudieron otras personalidades de diversos ámbitos, como la entonces Ministra de Cultura, Soledad Becerril y el Ministro de Hacienda, Jaime García Añoveros, el Presidente Leopoldo Calvo-Sotelo, el Ministro de Obras Públicas y Urbanismo, Luis Ortiz; el alcalde madrileño Enrique Tierno Galván; el político Alfonso Guerra, y el filósofo José Luis Aranguren, entre otras. Además, la muestra tuvo más de 25 mil visitantes.

La siguiente edición fue entre el 18 y 25 de febrero de 1983. A través de la muestra de 102 galerías con un incremento del 31% entre las salas nacionales, 66 galerías, y del 35% entre las foráneas, 36 galerías.

El neoexpresionismo y la transvanguardia fueron las grandes apuestas de las salas internacionales. Hubo opiniones controvertidas sobre la presencia de estas tendencias artísticas entre las galerías foráneas, ya que para algunos suponía un montaje mercantilista que invadía el mundo del arte, y para otros representaba dejar constancia de las manifestaciones artísticas que tenían lugar en todo el mundo del arte. Por su parte, la apuesta de las salas nacionales combinó los clásicos ya consagrados como Picasso, Dalí, Matisse, Miró o Manuel Ribera, con los emergentes como Antonio Albacete, Pérez Villalta o Santiago Serrano.

El programa expositivo se completó con una agenda de actos culturales paralelos a la muestra. La cita aglutinó a un importante número de figuras con una gran trayectoria en el mundo del arte, como Michael Compton, Germano Celán, Jorge Glusberg, David Brown, Willi Bongard, Achile Bonito Oliva, Barbara Rose y Jean de Loisy. Junto a los intelectuales y renombradas personalidades. Al acto oficial de apertura asistieron el Vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra; el Ministro de Cultura, Javier Solana, y el alcalde de Madrid, Tierno Galván.

La feria fue visitada por 45.000 personas, 20.000 más que la primera edición. Las galerías extranjeras disminuyeron ligeramente sus precios, siendo más asequibles para el visitante comprador. Asimismo, se vieron beneficiadas por la supresión del impuesto de lujo que se aplicaba a todas las obras de importación gracias al acuerdo que el certamen, en su apuesta por fomentar la creación de un patrimonio artístico, firmó con los responsables de los Ministerios de Cultura y Hacienda.

En 1984 el Ifema traslada Arco al Pabellón 10 de la Casa de Campo de Madrid, también conocido como Pabellón de Cristal.[4] Con este traslado, aumentó su superficie de exposición de 5.000 a 10.000 metros cuadrados, dando cabida a un mayor número de galerías. Acudieron 157 salas, de las cuales 70 fueron extranjeras, procedentes de 20 países, y 87 españolas. La Reina Sofía inauguró la muestra, iniciando una tradición, ya que cada año la inauguraría un miembro de la Familia Real.

La feria dio un paso más a su proyección internacional y con más presencia de artistas de países iberoamericanos y europeos. Las grandes ausentes siguieron siendo las norteamericanas,lo que era habitual en Europa. Arco se constituía como una plataforma de promoción y apoyo de artistas emergentes que se concretaría, años después, con un espacio específico en la feria.

Se organizó el Encuentro Internacional en torno al Coleccionismo de Arte en el que participaron coleccionistas – principalmente centroeuropeos y norteamericanos – galeristas, artistas de renombrado prestigio internacional y críticos como la francesa Catherine Strasser, el español Francisco Calvo Serraller, y el director del Museo del Prado, Alfonso Pérez Sánchez. Junto este encuentro, se convocó el Encuentro de Directores de Museos de Arte Contemporáneo en el que participaron Dieter Honish, director de la Nacional Galerie de Berlín; Knud Jensen, director del Luisiana Museum of Modern Art de Humlebaek y Edi de Wilde, director del Stedelijk Museum, de Ámsterdam; entre otros.

El saldo de transacciones, especialmente entre las galerías internacionales, aún no era elevado. El incipiente coleccionismo privado prefería adquirir obras de artistas nacionales, aglutinando las salas españolas el 90% de las ventas de esta edición. Paralelamente, el público seguía mostrando su apoyo a la muestra a la que acudieron 90.000 visitantes, el doble que la edición anterior.

En 1985 Arco tuvo lugar en el mismo pabellón de la Casa de Campo de Madrid. Esa edición empezaron a surgir las primeras críticas al certamen, derivadas del elevado déficit que sufría la feria y del bajo volumen de ventas que registraban las galerías participantes, especialmente las extranjeras.

No obstante, las cifras mejoraron, y en 1985 la participación de salas foráneas continuó su ascenso con respecto a la primera edición. Mientras entre las galerías españolas el aumento fue tan sólo de un 50% (de 62 a 92), la participación extranjera fue aquel año de más del doble, pasando de aquellas 28 galerías del Arco inaugural a las 72 que se dan cita en la cuarta edición. Entre ellas, la presencia más fuerte fue la italiana, con 15 stands. Además, la feria vio cumplido su objetivo de reforzar su posición como puente entre la escena americana y la europea, al acoger a 10 galerías estadounidenses en calidad de invitadas.

Las tendencias internacionales más punteras seguían siendo el núcleo central del contenido de Arco, junto con los clásicos españoles del siglo XX y también comenzó a intuirse aquel año el triunfo de Miquel Barceló, que fue el artista con mayor presencia en la edición de 1985, como muestra del intenso apoyo de la feria a los jóvenes creadores.

En el programa de conferencias participaron directores de prestigiosos museos internacionales como Richard Koshalek, del Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles; Richard Madigan, del Norton Museum of Art; Marie-Claude Beaud del Museo de Arte Moderno Grand-Duc Jean de Luxemburgo y Tomás Llorens, que luego sería conservador jefe del Museo Thyssen-Bornemisza, entre otros.

En 1985, antes de la edición, hubo disconformidad sobre los métodos de gestión de la feria de un sector de galerías nacionales, lo que provocó la dimisión de la directora, Juan de Aizpuru, y del comité organizador.

La coincidencia con la feria de arte de Zurich en el mes de febrero hizo que Arco abandonara sus fechas habituales, y se inauguró el 9 de abril en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. A la inauguración acudió el Vicepresidente Alfonso Guerra; el Ministro de Cultura, Javier Solana, y el alcalde de Madrid, Juan Barranco.

Por primera vez en la feria, y con carácter experimental, el certamen recogió una amplia muestra fotográfica, con el deseo de promocionar esta manifestación artística como vehículo de difusión cultural. Entre las 166 galerías participantes – 99 nacionales y 67 extranjeras – acudieron varias fotogalerías y diversas salas exhibieron, entre sus fondos pictóricos, piezas fotográficas. La selección presentaba una línea más abierta y heterogénea que en años anteriores. A los talentos nacionales emergentes se le suman los veteranos, convertidos en clásicos de su generación, como Guillermo Pérez Villalta, Carmen Álvarez, Luis Claramunt o José Manuel Broto. Y la tendencia hacia la consolidación de los lenguajes y artistas como la Plensa, Pelayo Ortega o Melquíades Álvarez, marcaron la muestra artística de esta edición.

El Vídeo Fórum Internacional, una sección de cortometrajes de cine mudo, y las mesas de debate en las que se hizo especial hincapié en la labor de las fundaciones en el panorama artístico conformaron las líneas principales del programa paralelo a la feria. En esta edición también se publicó el primer volumen de una colección de libros y publicaciones que recogían los textos de las conferencias y debates celebrados en años anteriores.

Pese a la polémica, y a que las salas foráneas aún no colmaron sus expectativas de ventas, el cambio de dirección y la nueva ley de Patrimonio Histórico Español consolidó la trayectoria de Arco y el deseo de continuar con proyección en el panorama artístico.

Ifema decidió nombrar como directora de la feria a Rosina Gómez-Baeza Tinturé, quien llevaba trabajando en Ifema desde 1979 y se encargaba de la dirección para el desarrollo y la gestión, así como de las ferias Sicur, Iberjoya, Expoóptica, Grafic y Eurocomercio. La figura de la nueva directora y el hecho de otorgar un mayor protagonismo al Comité Organizador, fueron aceptados por la crítica y los galeristas como un paso hacia la conciliación y la profesionalización del certamen.

Así, el nuevo equipo directivo y el Comité de Organizador, que pasó a llamarse Comité de Selección. El 14 de julio de 1986 dieron comienzo las actividades del Comité, al que asistieron los galeristas Miguel Agrait Colomer, Helga Muller de Alvear, Douglas Baxter, Franco Bombelli, Evelyn Botella, Heinrich Ehrhardt, Denis René, Ursula Krinzinger, Brigitte March y Roberto Sáenz de Gorbea, Lucio Amelio, Ángel Luis de la Cruz, Miguel Gaspar Alba, Miguel Pérez Marcos, Rosemarie Schwarzwaelder y Franco Toselli.

La feria recuperó sus fechas originales y abrió sus puertas entre el 12 y el 17 de febrero en los pabellones 10 y 12 del recinto ferial de la Casa de Campo. Más de 10.000 m2 acogieron a un total de 152 galerías, 91 españolas y 61 extranjeras procedentes de trece países europeos y americanos. Pese al ligero descenso en el número de galeristas que participaron aquel año, la cifra de visitantes siguió incrementándose hasta rozar los 115 mil.

Junto con el cambio de dirección, la feria experimentó en 1987 varias innovaciones, como la creación de la Asociación de Amigos de Arco y Arco Noticias, que fue la primera publicación periódica vinculada directamente a la feria. Por primera vez en su historia, la muestra del recinto ferial se completó con un programa paralelo de actividades y exposiciones en Madrid, aglutinadas bajo el epígrafe "Madrid en Vanguardia". Además, Vídeo Arco’87, el I Encuentro de Fotografía y los encuentros Europa en el Arte Contemporáneo contribuyeron a fortalecer el clima de ebullición artística y cultural. Por encima de todo, ese año se puso en marcha la Colección Fundación Arco[5] depositada[6] desde 2014 en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles.

En 1988 número de stands internacionales fue mayor que el de las salas nacionales. Participaron un total de 166 galerías, de las cuales 87 fueron procedentes del extranjero, como representación del panorama artístico de 17 países distintos.

En cuanto a los contenidos de la feria, una vez olvidada la transvanguardia y el expresionismo alemán, quedaron como tendencias mayoritarias en 1988 el arte povera, el pop, el minimalismo, la abstracción, el constructivismo y el arte cinético, lo que dio como resultado una edición muy ecléctica artísticamente. Además, se incorporó por primera vez a la feria un sector institucional en el que participó una representación de varias Comunidades Autónomas, el Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Madrid, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria con el Museo Néstor, el Ayuntamiento de Zaragoza, el Instituto de Cooperación Iberoamericana, el Banco Exterior de España y la Fundación Caja de Pensiones.

Las actividades culturales continuaron su proceso de consolidación y se celebró la segunda edición de iniciativas como Vídeo Arco, el Encuentro Arco de Fotografía, Madrid en Vanguardia y los Encuentros Europa/América en el Arte Contemporáneo. Asimismo, se llevó a cabo por primera vez la convocatoria de las Becas Banesto, promovidas por la entidad bancaria en colaboración con la Asociación de Amigos de Arco con el objetivo de fortalecer el mecenazgo de los jóvenes creadores.

El nivel de ventas de 1988 fue excelente, en consonancia con el clima optimista internacional del mercado del arte. Se intuía ya el nacimiento del joven coleccionismo español, que florecería años más tarde. Las cotizaciones de las piezas que se mostraron iban desde los 150 millones de pesetas (más de 900 mil euros) por una obra de Picasso hasta las 15 mil pesetas (90 euros) por las que se podían adquirir varias muestras de obra gráfica. La feria batió récords en cuanto a ventas con un total aproximado en volumen de negocio de 1.200 millones de pesetas (más de 7.212.000 euros); junto a la calidad de la obra mostrada y la boyante situación del mercado, esto fue posible gracias a la exención fiscal de la que disfrutaron un año más las piezas expuestas en la feria, que no eran gravadas con el 33% del IVA que solían llevar las obras de arte en aquel momento.

En 1988 número de galerías participantes alcanzó su cota máxima gracias a la representación de 190 salas – 77 españolas y 113 extranjeras – que expusieron la obra de cerca de 1.200 artistas. Desde los grandes genios de las vanguardias del siglo XX, como Picasso, Matisse, Duchamp o Miró hasta llegar a los jóvenes creadores emergentes del momento, pasando por creadores de renombre en el panorama internacional, como Günter Förg, David Salle o José María Sicilia mostraron sus piezas en la feria madrileña. En este año se alcanzó un récord de beneficios.

El acto inaugural de la edición de 1989, el 8 de febrero, estuvo presidido por el tapiz de Goya "La Cometa". Asistieron el Vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra; el Ministro de Cultura; el alcalde de Madrid, Juan Barranco; el Presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina; y el Presidente de Ifema, Adrián Piera. Además, la presencia en el acto de la secretaria de Estado de Cultura Portuguesa, María Teresa Gouvela, el primer ministro francés Michel Rocard y su Ministro de Cultura, Jack Lang pusieron de manifiesto el interés que la feria despertaba en el mercado del arte de nuestros países vecinos.

También visitaron Arco, un año más, numerosos personajes de la aristocracia y el mundo de la cultura y las artes, como Pilar Medina Sidonia, los duques de Badajoz, Jacobo Martínez de Irujo, conde de Siruela, el cantante Javier Gurruchaga; la actriz Lucía Bosé; o el diseñador Mariscal entre otros muchos.

Entre las manifestaciones culturales que complementaron la feria, como cada año, cabe destacar la tercera edición de “Madrid en Vanguardia” y los “III Encuentros Internacionales de Arte Contemporáneo”, dedicados en esta ocasión a las funciones y posibilidades de los museos, que contaron con la presencia de directores de museos y colecciones de arte, arquitectos y expertos en la gestión museística de Estados Unidos, Europa y Japón. Además, participaron en el programa de conferencias organizado por Arco el experto en arte Italo Zannier; la comisaria encargada de fotografía del Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, Maria Morris Hambourg; el artista Joan Fontcuberta; el experto en fotografía Jean Claude Lemagny; y la curadora Anne Cartier-Bresson, sobrina del prestigioso fotógrafo Henri Cartier-Bresson.

Años 90[editar]

En 1990 Arco coincidó con una exposición de la antología de Velázquez en el Museo del Prado. Ese año ocupaba los pabellones 9, 10 y 11 de los recintos feriales de la Casa de Campo. Tuvo más de 142 mil visitantes.

Acudieron también algunas personalidades, como el Ministro de Cultura, Jorge Semprún; el entonces alcalde de Madrid, Agustín Rodríguez-Sahagún; el director general de Bellas Artes, Jaime Brihuega; el director del Museo Reina Sofía, Tomás Llorens; o la directora general de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, Araceli Pereda. Allí encontraron la representación de 218 galerías de arte contemporáneo de los que 146 pertenecían marchantes extranjeros frente a los 72 españoles.

Los visitantes pudieron disfrutar de piezas dignas de museo de artistas internacionales como Francis Bacon, Sol Lewitt, Jean-Michel Basquiat, Lucio Fontana o Mimmo Paladino, junto con obras maestras de creadores españoles como Eduardo Chillida, Antonio López, el Equipo Crónica, Miquel Barcelón o Antoni Tàpies cuyas creaciones estuvieron presentes en, al menos, 16 stands españoles y extranjeros.

El programa expositivo se complementó con una oferta de actividades paralelas. La IV Edición de Vídeo Arco, las Becas Banesto, los IV Encuentros Internacionales en el Arte Contemporáneo y el Proyecto Fotográfico Arco conformaron el programa de actividades, cuyo eje central fue la celebración, el día de la inauguración oficial, de un acto de solidaridad y recogida de donativos para la lucha contra el VIH, en colaboración con el Comité Ciudadano Anti-SIDA.

Así, la primera edición de Arco en la década de los noventa constituyó, con unos altísimos beneficios y una subida de precios de hasta el 40% en algunos artistas, un punto de inflexión, un primer punto álgido alcanzado.

En 1991, pese al comienzo de una crisis económica internacional, las galerías nacionales e internacionales acudieron rigurosamente a la cita, que contó con la participación de 207 galerías, 139 extranjeras y 68 españolas.

El acto inaugural, presidido por el ministro de Cultura Jorge Semprúm y acompañado por el alcalde de Madrid, Agustín Rodríguez Sahagún; constituyó un homenaje a Rafael Alberti. Con la lectura de varios poemas en la voz del propio autor, el certamen quiso extender su homenaje al resto de los pintores españoles. Por su parte, la alta participación de las salas italianas, junto al aumento del 3% de las belgas y del 2% de las británicas y del 1% de las estadounidenses, mostró el apoyo de los galeristas internacionales a la feria, pese a la situación de crisis. El descenso más notable entre las extranjeras fue la disminución en un 7% entre los alemanas y de un 2% entre las francesas. Las galerías españolas, por otro lado, también respaldaron el certamen.

Esta edición fue un año de transición en lo que a tendencias artísticas se refiere. Se caracterizó por prodigarse la oferta de los artistas jóvenes, por una parte, y por otra, aunque domina el eclecticismo, existió una cierta tendencia hacia lo postconceptual, especialmente entre las galerías extranjeras. Como es habitual, también se exhibieron los consagrados vanguardistas de las últimas décadas y, en general, entre los stands italianos, los más numerosos, predominó el arte povera, minimal y conceptual.

La ausencia de muchos coleccionistas norteamericanos y japoneses, habitual en ediciones pasadas, fue uno de los signos más claros de la crisis. En el seno del V Encuentro Internacional de Arte Contemporáneo especialistas como Edmund Peel o catedráticos de arte como Javier Pereda Piquer reflexionaron sobre las consecuencias de la burbuja del mercado y el descenso en las inversiones del arte. Asimismo, se celebró el I Foro experimental, en cuyo marco se desarrolló el I Festival de Cine Experimental, inédito en España.

En 1992 fue la primera vez que Arco se celebró en el Parque Ferial Juan Carlos I, proyectado por el arquitecto Sáenz de Oiza. Más espacio (14.273 m2) y una infraestructura de mayor calidad, sirvieron para acoger a un total de 195 galerías procedentes de 28 países, entre las cuales se encontraban 82 salas españolas. Si bien el número de stands extranjeros siguió superando a la participación nacional, esta edición sufrió un descenso en el número de galeristas foráneos, que pasaron de 147 en 1991 a 133 al año siguiente.

Ese año Madrid era Capital Europea de la Cultura por lo que había una gran cantidad de conferencias y actos culturales, a los que Arco vino a sumarse como epicentro de la creación artística contemporánea en España. Se celebraron los VI Encuentros Internacionales en el Arte Contemporáneo, organizados por el Instituto de Estética y Teoría de las Artes (IETA), además de Foto Arco 92 y Vídeo Arco, entre otras actividades.

Además, Arco fue el escenario para la presentación de las III Becas de Creación Artística Banesto. La muestra de los artistas galardonados fue un gran happening organizado por la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada al que asistieron numerosas personalidades de las artes, la cultura, la política y la sociedad española como el ministro de Cultura, Jordi Solé Tura; el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano o el presidente de la Cámara de Comercio, Adrián Piera.

En febrero de 1993 Arco regresaba al Pabellón de Cristal de la Casa de Campo. El Ifema afrontó la crisis reduciendo la superficie de exposición, pero sin renunciar a los criterios de selección. Las 133 salas escogidas, 68 nacionales y 65 extranjeras, mostraron su compromiso con el arte acudiendo un año más a la feria. El mayor descenso correspondió a las galerías foráneas cuya disminución fue del 43%. Entre las galerías españolas, en cambio, se registró una reducción del 14% . Desde entonces, Arco afrontó el reto de volver a entusiasmar a las galerías internacionales como en 1989 y 1990 y hacerles ver que tenían un hueco en España, como se demostraría en las próximas citas.

La ausencia de riesgo y piezas muy conservadoras fueron las líneas predominantes de las tendencias artísticas de esta edición. Los galeristas aumentaron su exposición de obra pictórica, en detrimento de la exhibición de la escultura, la fotografía y el vídeo. La obra gráfica consiguió mantenerse gracias a las salas extranjeras. En general, en los stands se vio menos instalación conceptual y mucha figuración que es lo mejor que se vendía en épocas de crisis. Paralelamente al programa expositivo, la feria acogió la VI edición de Videoarco, el único espacio de encuentro especializado en la muestra de creación electrónica e infográfica en el mercado nacional. La III Semana Internacional de Cine Experimental y el ciclo de debates "El Arte y los Medias" celebrado durante en El Círculo de Bellas Artes, completaban el calendario de actos.

Tras tres años de profunda crisis, en 1994 las cosas resultaron mejores en el Pabellón de Cristal de la madrileña Casa de Campo. Este sería el último año en que se usarían los pabellones feriales de la Casa de Campo para Arco.[4] Con un total de 143 galerías participantes – 86 españolas y 57 extranjeras – el descenso en la participación internacional era evidente, pero no por ello se dio una bajada en la calidad de las obras mostradas. Y, pese a todo, no faltaron a la cita algunos de los marchantes más representativos del mercado internacional, como Leo Castelli que recibió una comida de homenaje organizada espontáneamente por varios de los galeristas presentes.

La presencia de un país invitado de honor en cada edición se inauguró en 1994 con la participación dentro del programa "Bélgica en Arco" de diez galerías belgas, seleccionadas por el comisario Jan Hoet, director del Stedelijk Museum voor Actuele Kunst (S.M.A.K.), el museo de arte contemporáneo más importante de Flandes. De esta manera, la organización del certamen quiso crear una herramienta que fomentara la participación de galerías internacionales y que, al mismo tiempo, ofreciera al público español la oportunidad de profundizar en el panorama artístico contemporáneo de distintos países. Entre los artistas seleccionados para representar el arte flamenco, valón y bruselense, destacaron Marcel Broodthaers, Kathe Burkhart, Boris Beaucarne, Leo Copers, Hugo Delvoye, Lili Dujourie o el clásico del surrealismo, René Magritte, que ofrecieron amplia una panorámica del arte belga del siglo XX.

A la inauguración oficial que estuvo presidida por la infanta Doña Cristina, acudió el embajador de Bélgica en España, Thierry Muuls; la ministra de Cultura, Carmen Alborch; el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano; el director general de Bellas Artes y Archivos, José Guirau; los presidentes de los reales patronatos del Museo del Prado y del Centro Reina Sofía, José Antonio Fernández Ordoñez y José Lladó; también los directores de ambos museos, Francisco Calvo Serraller y María Corral; el director de la Real Academia de Bellas Artes, Ramón González Amezúa; y el conservador jefe del Museo Thyssen Bornemisza, Tomás Llorens, entre otros muchos personajes públicos.

Junto a ellos, más de 130 mil visitantes se llenaron del espíritu de la feria, que iba encontrando el equilibrio entre la vertiente cultural y la económica. El clima de optimismo, aunque lentamente, avanzaba y se vislumbraban signos de recuperación en el sector. Lejos de las infladas cotizaciones de finales de los años 80, los coleccionistas vieron la oportunidad de comprar en una feria más real y equilibrada.

En 1995 Arco regresó a las modernas instalaciones del Parque Ferial Juan Carlos I. Fruto de la operación comercial y artística iniciada en 1994, la muestra aumentó la presencia de salas foráneas respecto a las últimas citas, presentando a Estados Unidos, como país invitado de esta edición. Doce galerías de distintos estados americanos participaron en el programa ‘Usa en Arco’ comisariado por Kevin Consay, director del Museo de Arte Contemporáneo de Chicago.

La diversidad de la selección estadounidense fue mostrada por artistas como Agnes Martin, Joan Mitchell, Ellsworth Nelly o Robert Mangold y Joel Shapiro. Junto a la pluralidad de la exhibición del país invitado, grandes maestros de las viejas vanguardias volvieron a coincidir con las jóvenes promesas del arte actual. La variedad de tendencias, el eclecticismo y una notable presencia de obras fotográficas, fueron las líneas principales que se apreciaron. Tras desaparecer la transvanguardia y los salvajes alemanes de años anteriores, la fotografía se imponía como arte propio en museos y galerías como se comprobó en Arco.

Esta edición acogió la primera muestra del ‘Proyecto Salas’, una plataforma que se ha consolidado a lo largo de los años, con la exhibición de importantes colecciones de entidades públicas, empresas, fundaciones y museos de arte contemporáneo. Por otro lado, también acogió la primera entrega de Arco-edición, un proyecto que se desarrollaría durante tres años, con el fin de atraer a las mejores editoras y galerías que publican obras de arte seriadas con planteamiento realmente contemporáneo.

Asimismo, con la intención de compaginar internacionalidad y coleccionismo, junto al programa expositivo del país invitado, se organizó por primera vez ‘Majors Collectors at Arco’, un proyecto para dinamizar el mercado del arte, que se ha refrendado año tras año desde entonces. Numerosos coleccionistas internacionales fueron invitados a visitar la feria y a participar en las conferencias y mesas redondas que formaron parte del conjunto de actos culturales paralelos a la muestra. El programa acogió los VII Encuentros Internacionales de Arte Contemporáneo, un simposio sobre el futuro de las galerías, así como la presentación de la base de datos Arcodata España como enciclopedia multimedia con imágenes y fragmentos de vídeo.

La edición de arco de febrero de 1996 contó con Alemania como país invitado.

Pese a los intentos de no descuidar ni un solo detalle, la representación alemana se quedó a medias y sin representación de las grandes figuras de su plástica. La renuncia del comisario Kasper Köing, encargado de la selección junto al crítico español José Lebrero Stals, por considerar que la muestra no cumplía con las expectativas propuestas, motivó el abandono de algunas salas y numerosos coleccionistas alemanes. Doce galerías germanas acudieron a la muestra manteniendo un alto nivel de profesionalidad y compromiso con sus artistas y, aunque no todas tenían tanta confianza en el mercado español, lograron promocionarse y entablar contactos en la escena española que suponía también, una ventana hacia Latinoamérica. Asimismo, varias galerías registraron un volumen de ventas muy significativo gracias, en buena medida, a las numerosas compras realizadas por museos e instituciones nacionales.

Un importante porcentaje de las transacciones hechas en Arco en 1996 fueron protagonizadas por fundaciones, empresas y organismos públicos y privados que contaron con mayor presencia en la feria. El esfuerzo del certamen por atraer las colecciones corporativas comenzó a dar sus frutos y la gran presencia institucional fue uno de los rasgos distintivos de esta edición. Junto a esta exhibición, Arco inauguró un espacio propio de arte emergente denominado ‘Cutting Edge’. El proyecto, que con los años creció en cantidad y calidad, representó la apuesta del certamen por promocionar el interés por la creación de hoy y exhibir obras de artistas a la que no era fácil de acceder en otros circuitos feriales internacionales.

Las nuevas tecnologías estaban cada vez más ligadas al arte y, pese a que este año en el certamen su presencia era más visible en el área de servicios que como soporte de creación artística, el lenguaje del arte electrónico y lo virtual, también adquirieron gran protagonismo en la feria. Por primera vez en la historia de Arco, se pudo recorrer la muestra a través de la Red, un servicio que mejoraría en cada edición. Asimismo, se celebró los VIII Encuentros Internacionales de Arte Contemporáneo y los VIII Ciclos de Cursos de apreciación del arte contemporáneo con los que se completó el programa cultural paralelo al programa expositivo.

En 1996 Arco superó definitivamente la crisis de la etapa anterior y cerró con la presencia de 163.000 visitantes, 20.000 más que la pasada edición.

En 1997 estuvieron presentes en Arco 14 países iberoamericanos desembarcaron en Arco. Acogió a 34 galerías procedentes de Brasil, Colombia, México, Argentina, Venezuela, Perú, República Dominicana, Uruguay, Puerto Rico, Bolivia y Guatemala; seleccionadas por el comisario Octavio Zaya.

La presentación en bloque de países con historias y realidades tan diversas fue una de las distinciones del programa "Latinoamérica en Arco". Consciente del riesgo de la selección, la muestra se basó en las múltiples realidades socioculturales que constituyen la América Latina de hoy, para presentar las interrelaciones artísticas de la obra de suramericanos, mesoamericanos, caribeños, indígenas chicanos, afro-americanos y latinoamericanos exiliados o residentes en Europa. Junta a la exhibición de las salas, la muestra se completó con la presencia de diez instituciones iberoamericanas, entre las que se encontraban el Fondo Nacional de las Artes de Buenos Aires y el Museo de Arte Contemporáneo de Chile. En cada uno de sus stands se presentó todos sus programas culturales de interés artístico.

El Rey Don Juan Carlos y la Reina Doña Sofía fueron los encargados de inaugurar esta edición junto a una amplia representación de las instituciones latinoamericanas de los países representados en la feria. Junto a ellos, también acudieron a la muestra 67 coleccionistas procedentes de Latinoamérica que participaron en el programa ‘Majors at Collectors’ donde presentaron sus colecciones. Entre los coleccionistas invitados destacó la presencia de Rosa de la Cruz de Cuba, Alfonso Pons de Venezuela, Tom Patchett de Estados Unidos, Jorge Helft de Argentina y Aurelio López Rocha de México.

La propuesta latinoamericana también estuvo presente en el programa de arte emergente, "Cutting Edge", que, tras la exitosa acogida de la edición anterior, Arco celebró por segunda vez. Trece galerías extranjeras, de las cuales destacó una importante representación canadiense a través de cinco galerías experimentales, brindaron la oportunidad de presentar a artistas noveles de escasa difusión en España. Asimismo, Arco’97 presentó otra arriesgada propuesta denominada Arcociber o I Bienal Cibernética. En este nuevo espacio se dio una visión de obras representativas e innovadoras producidas desde 1995 en un soporte electrónico, analógico o digital. La feria demostraba así, su compromiso como plataforma de nuevas tendencias artísticas.

Galeristas nacionales, portugueses y latinoamericanos concluyeron su participación en la feria con mucha satisfacción. Los marchantes de otras nacionalidades, en cambio, no se marcharon con la misma sensación ya que, a pesar del fortalecimiento del coleccionismo en España, el arte nacional continuaba siendo el más demandado por los compradores.

En 1998 hubo una la protesta de los galeristas para reclamar al gobierno un mayor apoyo fiscal para el coleccionismo de arte. España aplicaba en aquel momento su tipo medio del 16 % a las obras de arte, frente a países como Francia, con un 5,5 %, Bélgica, Luxemburgo y Holanda, con un 6 %, o Alemania con el 7 %. Aunque también había gobiernos que aplicaban tipos mayores que el español, como el 17 % de Portugal, el 20 % de Italia o el tipo máximo del 22 % impuesto en Finlandia.

Para protestar contra estas desigualdades y contra el bloqueo que, según los galeristas, suponía el gravamen para el comercio de arte, la Federación Europea de Asociaciones de Galerías de Arte (FEAGA) aprovechó la feria madrileña y reclamó la unificación de un tipo de IVA del 7% para el arte en todos los países comunitarios. La asamblea de FEAGA se celebró el marco de Arco’98 pero, previamente, los stands se vistieron de protesta el 11 de febrero de 1998, día de la inauguración oficial de la feria. Meses después las protestas tuvieron un eco efectivo en la legislación española y el IVA aplicado a las obras de arte se redujo al 7% solicitado.

A pesar de todo, en 1998 Arco contó con un total de 204 galerías participantes, 94 españolas y 110 extranjeras, y se caracterizó por una fuerte apuesta por las nuevas tecnologías y los jóvenes creadores más rupturistas. Un apartado nueva creación, Project Rooms, y la segunda edición de Arco Electrónico, marcaron este movimiento de riesgo en favor del arte emergente. Además, no sólo hubo espacio para el arte joven, sino que también las vanguardias del siglo XX ocuparon un lugar importante, tanto en las galerías del Programa General como en la sección comisariada The 20th Century Revisited, que hizo un esfuerzo por recuperar a los grandes artistas que marcaron las vanguardias históricas anteriores a 1970.

Junto a los programas comisariados, también destacó la presencia, como país invitado de honor, de Portugal uno de los aliados históricos de Arco. La feria de Madrid siempre ha otorgado un lugar de expresión privilegiado a las galerías y los artistas lusos, que han encontrado en el certamen un foro para abrirse al mercado europeo y latinoamericano. Esta estrecha relación se afianzó ese año con la invitación de veinte galerías de la mano del comisario Joao Pinharanda.

Con motivo de este “desembarco portugués”, el primer ministro luso, Antonio Guterres fue invitado al acto de apertura de Arco, que estuvo presidido por el Príncipe Felipe de Borbón. Al evento también asistieron, entre otras personalidades, el Secretario de Estado de Cultura, Miguel Ángel Cortés; el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano; el director general de Bellas Artes, Benigno Pendás; y el embajador de Portugal en España, Leonardo Matía. El día siguiente a la inauguración, Antonio Guterres recorrió la feria junto con el presidente del gobierno José María Aznar, dedicando una especial atención a las galerías portuguesas y al espacio expositivo consagrado a la Expo del 98 de Lisboa.

La variada oferta de aquel, tanto de nacionalidades como de propuestas artísticas, obtuvo como resultado un balance de negocio positivo y una sensación de fortalecimiento del mercado del arte español. La satisfacción de los galeristas internacionales y el dato del alza en un 10% en el nivel de ventas, que recogían los diarios tras la clausura de la feria, eran una muestra más que suficiente de la madurez de la feria y del progresivo crecimiento que estaba viviendo el coleccionismo, tanto público como privado, en España.

Arco contió en 1999 en el Parque Ferial Juan Carlos I, presentando una visión actual de la plástica gala de los últimos años. Esta edición presentaba a Francia como país invitado con una muestra de 20 galerías comisariadas por Nicolás Bourrieud, director de la revista Documents Sur l’Art y crítico de arte. Junto a las salas francesas, Arco incrementó la participación de galerías internacionales en un 27% respecto al año anterior. De las 235 que comprendían la oferta artística, 145 eran extranjeras frente a los 90 espacios nacionales. Por su parte, los galeristas españoles protagonizaron la protesta más contundente contra los criterios de selección de la feria y la elevada participación extranjera.

Los artistas representados por la selección de galerías francesas se centraron en la estética relacionista, como Dominique González-Foerster, Philippe Parreno, Pierre Joseph, Marie-Ange Guilleminot y Philippe Meste. Junto a ellos, otra de las propuesta que mostraron las sala galas, fueron los artistas que utilizan la pintura o la fotografía como proceso analítico de la imagen tal y como lo hacían Ivan Salomone, Serge Comte, Hybert y Stéphane Magnin. Sin duda, la fotografía fue la reina de esta edición. La mayoría de los artistas representados escogieron este soporte como medio de expresión y el público mostró un gran interés por esta manifestación artística que se presentaba más asequible y usaba un lenguaje más familiar.

Sin embargo, la apuesta más fuerte de la feria fue Arco Electrónico, un espacio donde el videoarte, el arte sonoro, el Net.art, la infografía y los CD-Rooms son los soportes que utilizan los artistas que forman parte del programa. En esta edición el certamen apostó por los creadores que han aprendido a utilizar la última tecnología como medio creativo. Asimismo, la segunda propuesta de Project Room, escogida por Rosa Martínez, Sanda Gening y Soledad Lorenzo, expuso la obra de veinticinco artistas, nueve españoles y el resto extranjeros, quienes apostaron por las instalaciones para su propuesta de ‘solo show’.

Por su parte, esta edición también presentó su apuesta por el arte de Europa del Este a través del programa ‘East Wind/ West Wind’en el que participaron 9 galerías. Hungría, Croacia, Eslovenia, Polonia y la República Checa fueron los países reprensentados en una muestra comisariada por Lóránd Hegyi, director del Museo Ludwig de Viena. El espacio brindó la posibilidad de acercar la plástica de los países del Este a España, un arte muy desconocido en nuestro país.

Finalmente, la feria concluyó con la manifestación de disconformidad de un gran número de galerías españolas con los criterios de selección del certamen. Aprobada la nueva ley de ferias de la Comunidad de Madrid, que no contempla los comités de selección para acudir a los certámenes, varios marchantes nacionales exigieron al certamen un cambio de criterios. Tras una serie de encuentros entre los galeristas y la organización, Arco defendió su carácter internacional y selectivo y, pese a las protestas, siguió manteniendo sus criterios de rigurosidad, profesionalidad y proyección externa para escoger las galerías participantes, tal y como venía desarrollando estos años.

Años 2000[editar]

En febrero del 2000 el país invitado en Arco fue Italia. Para representar a dicho país acudió Achille Bonito Oliva, que seleccionó veinticuatro galerías – doce históricas y doce jóvenes –, en una suerte de confrontación que mostraba lo mejor del arte italiano de las últimas décadas.

Junto con las salas italianas, un total de 258 galerías formaron la oferta expositiva. Después de la polémica del año anterior, cuando fueron criticados los criterios de selección de galerías a raíz de la Ley de Ferias de 1997, se incorporaron al Comité Organizador varios directores de museos y centros de arte contemporáneo con el fin de legitimar la selección de galerías participantes. Esto dio como resultado una edición marcadamente internacional, mediante la participación de 157 galerías extranjeras –un 61% del total–, la consolidación de las secciones paralelas Project Rooms y Cutting Edges, la incorporación de una sección dedicada a las nuevas tecnologías Net.space@ARCO y la permanencia del amplio programa de actividades culturales paralelas.

La inauguración oficial estuvo presidida por el rey Don Juan Carlos, reiterando su apoyo a la feria. El monarca estuvo acompañado por el ministro de Educación y Cultura, Mariano Rajoy; el embajador de Italia en España, Paolo Pucci di Benisichi y el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano. También acudieron otras personalidades.

Ya se había hecho habitual una gran presencia de coleccionistas y galeristas de un altísimo nivel, así como también la gran afluencia de visitantes: 170 mil.

En 2001 la estética descarada y heterodoxa de los jóvenes artistas británicos protagonizaron la exhibición del país invitado, que fue Reino Unido.

El programa estuvo comisariado por Charles Esche, Matthew Higos y Kim Sweete, e incluyó la muestra de 21 galerías y 23 organizaciones artísticas y publicaciones. La selección exhibió el arte británico de última hora posterior a los Young British Artists. Junto a la exposición del país invitado, ARCO’01 presentó una nueva iniciativa denominada ‘Open Spaces’ que albergó esculturas e intervenciones artísticas en la avenida principal del recinto ferial. Otras de las novedades fueron el proyecto arco.online, la versión virtual del certamen, y el programa net.space@arco, que reunió presencias electrónicas vinculadas a la difusión del arte contemporáneo.

Como en ediciones anteriores, esta edición contó con los programas Project Room y Cutting Edge, preparados por comisarios de distintos países. En este último se brindaron propuestas como ‘Algunas islas’, donde se acogió la obra de 32 artistas internacionales realizadas especialmente para la feria sobre el tema: Australia, Canarias, Puerto Rico, Maniatan, Taiwan, entre otras fueron los principales focos de atención para los artistas. Asimismo se presentaron trabajos de artistas emergentes de diferentes zonas: creadores de Japón, China y Corea, Los Ángeles y Nueva York, el Caribe, Bélgica y Flandes. Arco se consolida como la feria general que presenta el arte más joven.

Se celebraron también una serie de mesas de debate protagonizadas por distintos artistas, comisarios, coleccionistas y directores de museos que debatieron sobre las nuevas tendencias artísticas. El calendario de actos culturales paralelo a la feria se completó con un Foro de coleccionistas donde se presentaron distintas colecciones particulares y corporativas.

En 2002 participaron 260 galerías de 31 países que presentaron obras de más de 4.000 artistas. Entre estas salas cabe destacar la fuerte presencia latinoamericana, con representación en 33 stands, que demostraron el papel de la feria de Madrid como puente para la difusión del arte de América Latina en Europa. Asimismo, 110 galerías españolas, pusieron de manifiesto la calidad del arte contemporáneo nacional.

Junto a ellas, los visitantes pudieron acercarse a una la representación de galerías y espacios gestionados por artistas en Australia, el país invitado de honor de aquel año. El marchante y comisario Paul Greenaway, buscó a través de su selección, aprovechar el certamen para abrir el mercado australiano a Europa con un ánimo optimista e innovador.

Además, contó con el tradicional programa de actividades paralelas, exposiciones, certámenes y conferencias. La edición de 2002 fue el escenario para la primera edición del programa “Espacios Abiertos”, promovido aquel año por los codirectores del Palais de Tokio de París, Nicolas Bourriaud y Jerome Sans. El proyecto consistió en la colocación de grandes esculturas en el exterior de los pabellones de la feria, entre las que destacó la obra del escultor guipuzcoano José Zugasti “El peso de la forma”. Por otro lado, en el programa de conferencias participaron expertos internacionales como el jefe del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), Kynston McShine; Bernhard Mendes Bürgi, director del Kunstmuseum Basel de Basilea; Richard Calvocoressi, director de la Galería Nacional del Arte Moderno de Escocia o Anthony Bond, director gerente de la Galería de Arte de Nueva Gales del Sur, Sydney.

La inauguración oficial estuvo presidida por el Rey Juan Carlos, acompañado de la ministra de Ciencia y Tecnología, Anna María Birulés, y el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano.

Visitaron la feria más de 190.000 personas, lo que representó un incremento del 13% respecto a la edición anterior, marcando un récord de asistencia a nivel mundial, la más importante del mundo para este tipo de certamen, en comparación con ferias similares como Art Basel, la FIAC de París, etc.

Este aumento llegó acompañado de un ligero crecimiento en el volumen de ventas ha que ya se había incrementado en un 20% en la edición anterior. Los resultados de la vigésimo primera edición de la feria confirmaban la positiva influencia del Euro, la solidez del mercado del arte internacional, que apenas sufrió las consecuencias de la inestabilidad política a nivel mundial, como el reciente atentado del 11S.

La oferta de 2003 fue posible gracias a una serie de factores entre los que destacó, la presencia de Suiza como país invitado. El panorama helvético acudió a Madrid con una selección de artistas del ‘Young Swiss Art’, en 18 galerías comisariadas por el que fuera director del Kunstmuseum de Lucerna, Martín Schwander, con el apoyo de Rudolf Velhagen, de la Fundación Suiza para la Cultura Pro Helvetia. Además de las galerías suizas que participaron en el programa Suiza en Arco, dentro del Programa General, la crítica y el público pudieron disfrutar de algunas de las salas más prestigiosas de la Confederación Helvética, como la histórica galería y fundación Beyeler, con destacadas piezas de Francis Bacon, Georg Baselitz, Henri Matisse o Antoni Tàpies, los ‘picassos’ presentados por Jan Krugier y la sala Bischofberger con unos lienzos de Barceló que captaron la atención de los medios de comunicación y los visitantes.

Otro de los espacios que marcaron la calidad de la muestra fue el stand de la galería neoyorquina James Cohan, que participó junto con la sala Sonnabend dentro del programa “Pièce Unique NYC”. Esta sección comisariada tenía como objetivo exponer dos piezas únicas, dos obras maestras del arte contemporáneo y así lo dejaron patente los vídeos digitales del creador estadounidense Bill Viola, que dejaron impregnados con su pasión y dramatismo.

La apertura de puertas estuvo presidida los Reyes de España junto con el presidente de la Confederación Suiza, Pascal Couchepin; la ministra de Educación y Cultura Pilar del Castillo. Por otro lado, coleccionistas, directores y conservadores de museos, críticos e historiadores, agentes culturales y líderes de opinión de 27 países participaron en el Foro Internacional de Expertos en Arte Contemporáneo que se celebró dentro del programa cultural de la feria.

En 2004 el país invitado fue Grecia. Las comisarias Katerina Gregos y Sania Papas fueron las encargadas de seleccionar a las quince galerías más activas de aquel país para mostrar los distintos enfoques, tendencias y estéticas del paisaje artístico griego. La muestra puso su acento en el trabajo de los jóvenes creadores que habían desempeñado su papel fundamental en la redefinición del arte griego, así como en la aportación de las galerías más vanguardistas. El programa, promovido por el Ministerio de Cultura griego y la Olimpiada Cultural de Atenas, se completó con distintas exposiciones en centros de arte de Madrid bajo el nombre ‘¡Hola Grecia!’.

El acto de apertura estuvo presidido por la Reina Doña Sofía, acompañada de la ministra de Cultura, Pilar del Castillo y el alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón. La comitiva inaugural pudo comprobar el ambiente de optimismo con que las 277 galerías – 184 extranjeras y 93 españolas – iniciaron ARCO dadas las buenas perspectivas económicas y artísticas. A la feria acudieron diversas personalidades como la concejala de asuntos sociales del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, el director de cine catalán Vigas Luna, al escultor Miguel Navarro, Arturo Fernández, la condesa de Carvajal, Rafael del Pino y Jaime de Marichalar, entre otros.

En las secciones Project Room y Futuribles tomaron el pulso al arte más experimental. Creadores de todo el mundo apostaron con sus obras por la provocación y la riqueza formal y conceptual. Libertad y diversidad de lenguaje fueron las líneas características del espacio Project Room, que en esta ocasión contó con la participación de 24 proyectos. Completando esta mirada, el programa Futuribles presentó una atrevida interpretación de la globalización a través de los ojos de 53 galerías de 21 países. Entre sus propuestas, se plantearon sendas incursiones por el arte africano y el arte nórdico, así como la celebración del I Congreso Internacional de Estudios Visuales.

Junto a estas actividades se celebró la segunda entrega del Foro Internacional de expertos. La feria apostó por su espacio de discusión y por el encuentro profesional para reforzar su valor educativo. 220 personalidades del mundo del arte se dieron cita en esta ocasión en la que se logró interrelacionar los distintos estamentos: galerías, comisarios, coleccionistas y aficionados.

La edición se clausuró con satisfacción para los galeristas. El coleccionismo privado concentró el 60% de las ventas en Arco y tenía cada vez, más criterio y comenzó a abrirse al arte internacional. La muestra registró un récord de visitantes, más de 200.000.

En 2005 el país invitado fue México. Por primera, la plástica de un país latinoamericano fue presentada de manera individual, tras la apuesta conjunta del área latina de 1997. Carlos Ashida, director del Museo de Arte Contemporáneo Carrillo Gil de México y Julián Zugazagoitia, director del Museo del Barrio de Nueva York, realizaron la selección de las 17 galerías para la presentación de México en Arco. La muestra, celebrada entre el 10 y 14 de febrero en el Recinto Ferial Juan Carlos I, fue inaugurada por los Reyes de España, en compañía del presidente México, Vicente Fox y la primera dama del país, Marta Sahagún.

La selección del país invitado mostró no sólo lo más reciente del arte contemporáneo mexicano, sino también ciertas referencias históricas que permitieron una mejor comprensión del sustrato cultural del que parten los creadores mexicanos hoy en día. Galerías históricas, contemporáneas establecidas y emergentes de distintos estados de México fueron las protagonistas. Junto a las propuestas de las salas invitadas, la pieza que mayor expectación despertó fue una de las obras más destacadas de la pintora mexicana Frida Kahlo, Las dos Fridas, que por primera vez pudo admirarse en España.

Entre las novedades de esta edición destacó el innegable protagonismo de las nuevas tecnologías. A través de un nuevo programa comisariado, The Blackbox@ARCO, se mostró las últimas tendencias en New Media Art y la nueva generación de artistas especializados en arte audiovisual y multimedia. Dieciséis galerías, seleccionadas por los comisarios Agustín Pérez Rubio, Gerfried Stocker, Mark Tribe, Omar López Chahoud, Shamim M. Momin y Anne Ellegood; ofrecieron las múltiples posibilidades que las nuevas tecnologías brindan a la creación actual. A esta oferta se sumó la sección Nuevos Territorios, una nueva edición del programa de arte emergente, que centró su atención en la búsqueda de nuevas formas de creación, de mano de 51 galerías internacionales.

El arte latinoamericano también tuvo su muestra especial con una buena selección de galerías en el espacio ARCO Latino. El programa afirmó un año más, el compromiso de la feria por acoger las propuestas iberoamericanas. La III edición del Foro Internacional de Expertos contó con la participación de alrededor de 200 coleccionistas, directores y comisarios de los principales museos y centros del arte del mundo, quienes, a través de los cuarenta y cinco paneles que integraron el programa, hicieron de la feria, un año más, un gran encuentro cultural a nivel mundial.

En febrero de 2007, tal vez por el auge del consumo, la feria aparentaba ser, antetodo, un lugar donde vender arte.[7]

En 2008 Arco abrió con grandes expectativas[8] y se mantuvo con gran afluencia de público.[9] Ese año también tenía una oferta de entretenimiento para la infancia relacionada con el arte.[10] El arte se interpretaba como un refugio para tiempos de crisis.[11] No obstante, la muestra pudo aumentar sus ventas un 18%.[12] [13] [14] Muchos compradores eran liberales de clase media-alta.[15]

En 2009 el país invitado a Arco fue India.[13]

Años 2010[editar]

La edición de 2012 se celebró en los pabellones 8 y 10 de la Feria de Madrid con las propuestas de 160 galerías internacionales en el Programa General, y 62 en los programas comisariados. El país invitado, bajo el programa Focus Países Bajos-comisariado Xander Karskens-, acogió la participación de 14 galerías neerlandesas; Opening, una selección de 25 europeas, y Solo Projects: Focus Latinoamérica, de 23 galerías del Continente Americano.

Volvió a destacar la segunda edición del Programa First Collector, que coordinado por Elisa Hernando, de la consultora Arte Global, ofreció asesoramiento gratuito para iniciar colecciones y adquirir obras en la Feria. De la misma manera, se celebró el I Concurso de Ideas para el diseño de la Sala Vip, en colaboración con la revista ADE, del que resultaron ganadores Teresa Sapey + Ikea. Las iniciativas Artista Destacado, Solo Objects y After Arco también tuvieron una buena acogida, así como Arco Kids, que impulsado por la Fundación Pequeño Deseo, permitió participar a los niños. En relación al Foro de Expertos y los Encuentros Profesionales, destacó especialmente el I Encuentro de Museos de Europa y Latinoamérica, dirigido por Agustín Pérez-Rubio –director del MUSAC, León- y Marcelo Mattos Araujo –director ejecutivo de la Pinacoteca de Sao Paulo.

Referencias[editar]

  1. «Rosina Gómez:"Dejo Arco convertida en un referente"». Ideal. 2008. Consultado el 21 de agosto de 2013. 
  2. «Lourdes Fernández deja la dirección de Arco». Revista de arte. 21 de agosto de 2013. 
  3. «Carlos Urroz, nuevo director de Arco». El País. 31 de mayo de 2012. Consultado el 21 de agosto de 2013. 
  4. a b Elsa Fernández-Santos (9 de febrero de 1994). «El Pabellón de Cristal de la Casa de Campo cambia las obras de arte por los helados». El País. 
  5. «La fundación Arco adquiere obras por un valor de 10 millones de pesetas». El País. 19 de mayo de 1987. 
  6. Ángeles García (El País). «La colección de Arco se queda en Móstoles». 10 de octubre de 2014. 
  7. «¿Feria o supermercado del arte?». El Mundo. 16 de febrero de 2007. 
  8. EUROPA PRESS (15 de febrero de 2008). «Arranca ARCO». El Mundo. 
  9. Rocío de la Villa (14 de febrero de 2008). «Un paseo por el Arco más grande». La Vanguardia. 
  10. EUROPA PRESS (14 de febrero de 2008). «Oferta para pequeños y grandes en la feria Arco». La Vanguardia. 
  11. Natividad Pulido (17 de febrero de 2008). «El arte, un refugio en tiempos de crisis». ABC. 
  12. Agencias (18 de febrero de 2008). ARCO cierra sus puertas incrementando sus ventas en un 15%. ABC. 
  13. a b Mila Trenas (18 de febrero de 2008). «ARCO mantiene su cifra de ventas y anuncia que la India será el próximo país invitado». El Mundo. 
  14. Efe (19 de febrero de 2008). «Las galerías españolas, eufóricas por las ventas registradas en esta edición de ARCO». El Mundo. 
  15. A. Astorga (19 de febrero de 2008). «ARCO amasa una nueva generación de inversores: liberales de clase media-alta». ABC. 

Enlaces externos[editar]