Íñigo Montoya

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Íñigo Montoya es un personaje del libro La Princesa Prometida de William Goldman.[1] Es un experto espadachín español que busca al asesino de su padre, un hombre con seis dedos, para vengarlo. En esa búsqueda se hace célebre su frase: "Hola. Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir."[2]

Historia[editar]

Aviso:La información expuesta a continuación se basa en los eventos planteados tanto en la novela como en la adaptación fílmica.

Íñigo era originalmente el hijo de un herrero español llamado Domingo Montoya que llevaba una vida sencilla en la forja de un pequeño pueblo. El mejor amigo de su padre era Yeste, considerado el mejor espadero del mundo, aunque lo que todos ignoraban es que las famosas que le dieron su fama eran trabajos que pedía a Domingo que hiciera para él. Domingo se consideraba un artesano mas que un negociante, por lo que no le interesaba hacer fortuna, sino encontrar un reto que pusiera a prueba sus cualidades ya que aun los mas complicados trabajos que Yeste le encargaba no representaban para él un reto.

Un día, cuando tenía diez años, un extranjero de quien Íñigo solo logra recordar que tenía seis dedos en una mano, apareció contratando al herrero para que forjara para él una espada de calidad sobresaliente; el hombre buscaba la perfección en la esgrima, pero al haber nacido con esta anomalía no lograba el total control del arma, así por primera vez en su vida el padre de Íñigo se encontró ante un reto que puso a prueba su habilidad, creatividad, salud e incluso su cordura y trabajó por meses forjando el arma y diseñando un modelo que sacara todo el potencial del usuario hasta que pasado un año logró un arma magnífica con un peso y filo sin igual, sin embargo al llegar el día de concretar el trato, el hombre de los seis dedos puso en duda la calidad del arma como una excusa para pagar solo una décima parte del precio acordado a lo que obviamente el padre de Íñigo se negó, no por considerarlo una estafa sino dolido al ver que había trabajado tanto para alguien que no comprendía el valor de un arma y decidió regalar la espada a su hijo, por lo que sin aviso ni mas provocación el hombre de seis dedos le atravesó el corazón.

Íñigo enfurecido al ver esto, tomó la espada que su padre forjó y desafió a un duelo al hombre de los seis dedos, pero siendo solo un niño de once años y careciendo de conocimientos de esgrima no fue capaz de nada, su oponente como burla le perdonó la vida y lo desfiguró cortándole ambas mejillas con heridas tan profundas que marcó su cara de por vida. Yeste se encargó del cuidado de Iñigo pero a pesar que existía un gran aprecio, tras algun tiempo huyó y solo regresó a los veintidós años tras pasar una década aprendiendo esgrima.

Tras esto Íñigo se dedicó a viajar por el mundo aprendiendo cantidad de estilos de esgrima y perfeccionando su habilidad hasta no poder encontrar oponentes que le significaran un esfuerzo, siempre con un objetivo en su mente: encontrar al hombre de los seis dedos, presentarse ante él diciendo, "Hola. Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir," y asesinarlo en un duelo con la espada creada por su padre; aun así, con el pasar de los años y las necesidades se vio acostumbrado a tomar trabajos como matón y guardaespaldas para personas de dudosa reputación, esto sumado a su debilidad por el alcohol lo hacían famoso como un peligroso matón de mala vida.

Es así como ya siendo un adulto que se convencía poco a poco que la venganza de su niñez era una meta imposible conoció a Vizzini, un pequeño y tramposo pero astuto siciliano que lo contrató para ser su asesino junto a un gigantesco pero amable matón llamado Fezzik que se convirtió en su más cercano amigo. Vizzini y sus hombres serían contratados en las vísperas del matrimonio del príncipe Humperdink del reino de Florin para secuestrar y asesinar a la novia y así motivar una guerra con el reino vecino, sin embargo durante el escape fueron perseguidos por el Pirata Robert, un sanguinario pirata que aparentemente era inmortal. Vizzini ordenó a Íñigo que esperara al pirata y lo matara, aun así ya que este estaba agotado por la persecución el espadachín le ayudó a subir el acantilado donde lo esperaba y le permitió descansar antes de enfrentarse, tiempo en que ambos conversaron y trabaron amistad, aun así llevaron a cabo el duelo, pero para sorpresa de Íñigo el enmascarado resultó poseer habilidades increíbles y por primera vez en su vida fue derrotado, a pesar que pidió morir rápidamente, su oponente se negó ya que el aprecio que había nacido en él por Íñigo y su habilidad lo hacían incapaz de matarlo, por lo que solo lo dejó inconsciente y siguió tras Vizzini. Íñigo despertó horas después a tiempo para marcharse antes que Humperdink y sus tropas llegaran y como habían acordado con Vizzini esperó a sus compañeros en una taberna donde debían reunirse en caso de imprevistos, allí se dedicó a emborracharse mientras esperaba.

Un día el Escuadrón Brutal, un grupo de matones a la orden del príncipe, hizo una redada e Íñigo en medio de una borrachera comenzó a pelear con ellos, afortunadamente entre los agentes estaba Fezzik quien lo rescató y huyó con él. Una vez a salvo le explicó que el enmascarado resultó ser en realidad Westley, el novio legítimo de la princesa que iba en su rescate y que lo derrotó a él una pelea de puños y mató a Vizzini en un duelo de ingenio, pero posteriormente fueron capturados por el príncipe obligando a Fezzik a enrolarse en el escuadrón y llevando a Westley a un calabozo secreto; además le revela que Rugen, el consejero y mano derecha del príncipe tiene seis dedos en una mano.

Viendo ahora tan cerca la posibilidad de vengarse, Íñigo decide que deben rescatar a Westley para que los guíe ya que ha demostrado ser astuto y hábil como peleador cosa necesaria ya que la próxima boda del príncipe ha hecho que la seguridad del palacio se multiplique. Tras descubrir que Westley había sido usado en experimentos por el conde hasta la muerte, los dos hombres roban su cuerpo y lo llevan con el Milagroso Max, quien lo revive como venganza contra el príncipe a quien odia.

El trío logra espantar a las tropas aprovechando la fama aterradora del Pirata Robert y entra en el castillo; allí, mientras Fezzik se encarga de los soldados y Westley encara al príncipe y rescata a su amada Íñigo persigue a Rugen repitiendo una y otra vez su frase "Hola. Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir," y aunque el conde lo hiere a traición no logra asesinarlo, aún más, el espadachín permite que lo hiera en ambos brazos tras lo cual aun es capaz de derrotarlo fácilmente y asesinarlo.

Una vez cumplida su venganza se reunió con sus compañeros y escapó del castillo. Tras verse a salvo Westley le explica ya reunido con su novia no tiene motivo para seguir navegando, por lo que desea que se convierta en el siguiente Pirata Robert, idea que agrada a Íñigo ya que ahora cumplida su venganza necesita un nuevo objetivo que lo guíe en su vida.

Cine[editar]

En 1987, la obra fue llevada al cine por Rob Reiner con guion del propio William Goldman, siendo el personaje de Íñigo Montoya encarnado por el actor y cantante estadounidense Mandy Patinkin.[3]

Trivia[editar]

En Suburban Knights (película de Doug Walker publicada en That Guy With The Glasses), Angry Joe lo imita, aunque comete el error de confundir su padre con sus familiares o el nombre mismo de Íñigo Montoya.

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]