Saqueo de Roma (455)

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Saqueo de Roma por los bárbaros en 455 E.C. Óleo por Karl Bruillov, siglo XIX. Galería Tretyakovy, Moscú. El cuadro incluye la menorá, traída por Tito a Roma desde el Templo de Jerusalén.
La reputación tradicional de los vándalos: una visión idealizada del saqueo de Roma en 455 por Heinrich Leutemann, hacia 1870.

El segundo de los tres saqueos de Roma llevados a cabo por los pueblos bárbaros fue el saqueo de Roma del año 455, llevado a cabo por los vándalos, que estaban en guerra con Petronio Máximo, emperador romano durante poco tiempo en el año 455.

En ese año, el rey vándalo Genserico zarpó con su poderosa flota de su capital en Cartago, subiendo el Tíber para saquear la ciudad de Roma. El asesinato de Valentiniano III y la ocupación del trono por Petronio Máximo había sido la excusa para que Genserico considerase que había quedado invalidado el tratado de paz firmado con Valentiniano en 442.

Tras la llegada de los vándalos, y según los relatos del cronista Próspero, el Papa León I el Magno imploró a Genserico para que no destruyese la ciudad o matase a sus habitantes. Genserico accedió y las puertas de Roma se abrieron para él y para sus hombres. Máximo huyó para no enfrentarse al jefe vándalo, pero murió a manos de una muchedumbre de ciudadanos romanos a las afueras de la ciudad.

Se acepta el hecho de que Genserico saqueó grandes cantidades de tesoros de la ciudad, y que incluso tomó a la emperatriz Licinia Eudoxia, viuda de Valentiniano, y a sus hijas como rehenes. Una de estas hijas fue Eudocia, que más tarde se casaría con el hijo de Genserico, Hunerico.

Existe, sin embargo, bastante debate acerca de la severidad del saqueo vándalo. El saqueo del año 455 generalmente es visto por los historiadores como más duro que el saqueo de Roma llevado a cabo por los visigodos en el año 410, debido a que los vándalos estuvieron quince días mientras que los visigodos sólo pasaron tres en la ciudad. La causa de la controversia, sin embargo, es la afirmación de que el saqueo fue relativamente limpio, y que se produjeron pocas muertes y hubo poca violencia, habiendo respetado los vándalos los edificios de la ciudad. Esta interpretación parece que procede del relato de Próspero de que León I logró persuadir a Genserico para que no fuera violento.

En cualquier caso, Víctor de Vita hace un recuento de los cargamentos de cautivos que llegaron a África desde Roma para ser vendidos como esclavos. Al mismo tiempo, el historiador bizantino Procopio de Cesarea cuenta cómo al menos una iglesia fue incendiada.

Referencias[editar]

  • Procopius, 'The Vandalic War' in The History of the Wars, Books III & IV, trans. H.B Dewing (Cambridge; Mass. 1916)
  • Muhlberger, S., The Fifth Century Chroniclers: Prosper, Hydatius and the Gallic Chronicler of 452 (Leeds, 1990) — for Prosper's hagiographic portrayal of Leo.
  • Victor of Vita, History of the Vandal Persecution, trans. J. Moorhead (Liverpool, 1992).
  • Ward-Perkins, B., The Fall of Rome and the End of Civilisation (Oxford, 2005) pp. 17 & 189.