Rodrigo de Tordesillas

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Rodrigo de Tordesillas, célebre regidor segoviano que fue ahorcado por los Comuneros. Fue abuelo del cronista Antonio de Herrera y Tordesillas.

Después de asistir como procurador a las Cortes de La Coruña de 1520, de las cuales los Comuneros salieron perjudicados, regresó a Segovia, omitiendo los ruegos del también procurador Juan Vázquez para trasladarse al Espinar y esperar a que la muchedumbre se calmase. Allí le esperaba una revuelta dirigida por Juan Bravo, que finalmente acabaría con su vida.

La misma noche que llegó a Segovia, mientras iba de camino a su casa del barrio de San Nicolás, se escuchó decir a su paso “Digan al señor Rodrigo de Tordesillas que no vaya mañana a Ayuntamiento, si no quiere que le suceda una desgracia”. Sin hacer caso a dichas advertencias, a la mañana siguiente Rodrigo de Tordesillas salió de su casa, montando una mula, bien engalanado, vestido de terciopelo negro con tabardo carmesí y gorra de terciopelo morado, haciendo gala y autoridad de su persona.

Al llegar al convento de Santo Domingo, apareció Pedro de Segovia, cura de San Miguel, y le rogó que no fuese al ayuntamiento, que se retirase a algún convento en secreto y “no empeñase la ciudad en alguna desdicha”, pero no hubo forma de detener a Tordesillas, que se dirigió a su destino. En la plaza mayor, donde se encontraba el ayuntamiento reunido en la iglesia de San Miguel, se encontraba el vulgo furioso y alborotado, aporreando las puertas de la iglesia y gritando: “Salga fuera Tordesillas o romperemos puertas y paredes”. Tordesillas pidió a los porteros que abriesen las puertas, y salió al cementerio de la iglesia con la gorra en la mano, diciendo: “Vuesas mercedes se sosieguen, que yo he venido a dar cuenta en Ayuntamiento de mi procuración y encargo, y de lo que en las Cortes he hecho en servicio del rey y de la Ciudad, y se la daré a vuesas mercedes siendo servidos de oírme”.

El gentío, que no atendía a razones ni guardaba modo, vociferaba en tan desacuerdo que no se entendía: unos querían escucharle, otros pedían que le llevasen a Santa Olalla, otros a la cárcel, algunos pedían su muerte “por enemigo de los pobres”. Se escuchó la voz de uno, cercano, que dijo "Tordesillas, dad acá los capítulos de lo que habéis hecho". Cuando Tordesillas sacó el memorial y pretendía leerle, se le arrebataron de las manos y fue roto en pedazos, mientras se escuchaba “Muera, muera, venga una soga y vaya a la horca”. En un momento apareció un cardador con una soga (mozo que a los pocos días murió en la horca), se la cruzaron en la garganta y comenzaron a arrastrarle por la plaza. En ese momento, según apunta Fray Prudencio de Sandoval, salieron de la iglesia el deán y los canónigos a detenerles, pero entre el alboroto y la distancia que les ganaba el gentío nada pudieron hacer.

Al pasar por el convento de San Francisco, obligaron a los religiosos a salir con el Santísimo Sacramento; salió con ello fray Juan de Arévalo, guardián del convento y curiosamente hermano de Tordesillas. Los frailes rogaban le liberasen, mientras el gentío sólo pedía la muerte del regidor. Uno de los frailes consiguió acercarse a Tordesillas, y mientras escuchaba su confesión intentó soltar la cuerda; al verlo tiraron de él multiplicándose la sed de venganza. Llegados a Santa Olalla, se encontraron a los clérigos, que también habían sacado el Santísimo Sacramento, y de rodillas pedían piedad ante tal barbaridad. Algunos ciudadanos, viendo que no había forma de entrarles en razón, les amenazaron con prisión y castigos, e incluso desenvainaron sus espadas, pero tal era la muchedumbre que nada pudieron hacer, por lo que finalmente la turba llegó con el pobre caballero a la horca. Cuando le subieron ya había expirado, y fue colgado de los pies, donde permaneció varios días.

Tras ello, y aún sedientos de venganza, acudieron a la casa del regidor, la saquearon y prendieron fuego, donde se perdieron multitud de papeles y documentos que Tordesillas, como regidor de la ciudad, almacenaba en su casa.

Bibliografía[editar]

  • COLMENARES, Diego de "Historia de Insigne Ciudad de Segovia y Compendio de las Historias de Castilla"; Edición de la Academia de Historia y Arte de San Quirce de Segovia, 1982.