Ceremonia del Fuego Nuevo

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Representación de una ceremonia del fuego nuevo (Codex Borbonicus, p.34).
Glifo del Fuego Nuevo, de acuerdo con el Códice Mendoza.

La ceremonia del fuego nuevo es un ritual que se realizaba entre los Mexicas. Según varias evidencias arqueológicas, se practicó también en muchos pueblos del centro de México durante la época posclásica,[1] como por ejemplo en Teotihuacan.


Frecuencia y fecha de las celebraciones[editar]

Debido a la importancia calendárica del xiuhmolpilli (atadura de años), cada 52 años, generalmente se piensa que el Fuego Nuevo se celebraba cuando coincidían el inicio de los dos calendarios aztecas, el tonalpohualli, de 260 días, y el xiuhpohualli, de 365 días. Sin embargo, según testimonian los códices Borgia, Vindobonensis, Laud y Nuttall, lo encendían cada año.[2] Según otras fuentes, había ceremonias especiales cada 4, 8 y 52 años, y sólo en esta última se arrojaban al fuego las imágenes y otros objetos de culto, y se reconstruían los templos en señal de renovación.

El momento exacto en que se realizaba, era cuando las Pléyades o "cabrillas" llegaban al punto más alto del cielo, según testimonio del cronista Bernardino de Sahagún:

"Tomaban por señal para esta fiesta el movimiento de las Cabrillas (las Pléyades) cuando estaban en medio del cielo a la medianoche… Cuando veían que pasaban del medio, entendían que el movimiento del cielo no cesaba. A esa hora, estaban en los cerros circundantes gran cantidad de personas esperando ver el Fuego Nuevo." (Sahagún, Historia General IV)

Al "atar" cada año el Fuego Nuevo con el ascenso de las Pléyades, los mesoamericanos estuvieron en condición de utilizar esta ceremonia para medir el Año Sidéreo, lo cual, a su vez, les habría permitido calcular el Ciclo de Precesión de los Equinoccios (la rotación aparente de la eclíptica, con 26 mil años de duración).

Los más recientes estudios para la reconstrucción del calendario mesoamericano o de Anahuak dadas por el INAH[3] han ayudado a verificar los datos del historiador Fernando Alvarado Tezozomoc al dar en su crónica la fecha exacta del atado de los años y la celebración del Fuego Nuevo: día "1 Tecpatl" de los años "2 acatl", misma fecha del nacimiento de Huitzilopochtli.[4] correspondiente al 22 de Febrero del actual calendario Gregoriano.[5]

El rito mexica[editar]

El Fuego Nuevo era un ritual celebrado por los mexicas para celebrar el xiuhmolpilli (atadura de años), la coincidencia en el inicio de los calendarios xiuhpohualli y el tonalpohualli, lo que sólo podía ocurrir después de 52 años. Según la mitología mexica, en este momento podría ocurrir el cataclismo que terminara con la era del Quinto Sol, donde el mundo sería destruido por terremotos. Si las Pléyades pasaban el cenit la noche del último día del ciclo de 52 años, el mundo no sería destruido y se encendía de nuevo el fuego sagrado.

Al final del último día de cada siglo cuando, el sol se estaba poniendo, se creía que desaparecería para siempre. En ese momento se apagaban todos los fuegos y la preocupada población se reunía al pie de la pirámide donde los sacerdotes observaban cuidadosamente los cielos se sacrificaba una víctima arrancando su corazón mientras encendía el Nuevo Fuego, a sí el sol renacía y se había salvado de nuevo el mundo de la destrucción; comenzaba un nuevo ciclo (ciclos de 52 años) La población desechaba los palos con los que encendían el fuego en el momento de la ceremonia y solo los sacerdotes prendía en Fuego Nuevo.

En el Cerro de la Estrella se realiza esta ceremonia hasta la fecha actual.

Para los antiguos Aztecas, cada ciclo de 52 años en la antigua Tenochtitlan, el mundo estaba en peligro de dejar de existir si el sol no se levantaba de nuevo, por ello era encendido en un templo que actualmente se encuentra bajo el cerro de la estrella, (cuyo nombre prehispánico era Huizachtecatl), por medio de un ritual, el fuego nuevo, buscando animar al sol a salir por otro ciclo de 52 años más.

Al atardecer del día último del ciclo, todos los fuegos eran apagados, y sólo los sacerdotes en la cima del cerro eran los indicados para iniciar un fuego nuevo, mientras un sacrificio humano era realizado, se sacrificaba al mejor de los guerreros o a una persona importante para el pueblo y se quemaban o destruían los artículos de guerra y personales ya que el fuego nuevo para ellos era renovación.

Dicho cerro se encuentra en el centro de la populosa delegación (o municipio) de Iztapalapa en la ciudad de México, donde actualmente se realiza la crucifixión.

Etnología : sobrevivencias[editar]

La ceremonia del Fuego Nuevo se conmemora aún, cada año, en diversas comunidades campesinas de la costa mexicana del Pacífico. Las ofrendas siguen siendo muy parecidas a las de la antigüedad, pero el día de la fiesta ya no se calcula por el movimiento del cielo, sino por los aniversarios de los santos católicos. Desde hace algunos años, diversos grupos de tradición han retomado la ceremonia, restituyéndole su sentido astronómico. Debido a deriva del cielo, el ascenso de las Pléyades, que al final de la época mexica ocurrían en la noche del 12 al 13 de noviembre, en la actualidad se han trasladado para el 19 de noviembre.[6]

En el municipio de Metepec se realiza una representación del fuego nuevo al inicio de la quimera entre las 9:00 y las 15:00 de la tarde en la explanada del Cerro de la Estrella.

Referencias[editar]

  1. Smith & Elson (2001). « la ceremonia del Nuevo Fuego fue un ritual de mucha antigüedad y muy extenso que en el México postclásico fue apropiado por el imperio azteca como parte de su programa de dominación política y legitimación ideológica » (p.172).
  2. “La aparición del rito de Fuego Nuevo en las láminas del portador del año del Códice Borgia, indica que hacer el fuego nuevo puede no haber estado limitado solamente a la ceremonia de los 52 años, sino que era un componente común de los rituales mexicanos de año nuevo.” (Xavier Noguez y Alfredo López Austin, De Hombres y Dioses)
  3. El Calendario Mexica y la Cronografía. Rafael Tena INAH-CONACULTA 2008
  4. Crónica Mexicayotl, Fernando Alvarado Tezozomoc p 36
  5. El Calendario de Ketzalkoatl, Segunda Edición. Oscar Ayotzintli p 22 54
  6. El paso de las Pléyades por el cenit de Tenochtitlan a la medianoche es entre el 16-17 de noviembre, pero la ceremonia era celebrada el 20° de Panquetzaliztli equivalente al 19 de diciembre, más en relación con el solsticio de invierno; Rafael Tena, pp. 92-97

Fuentes primarias[editar]

Estudios[editar]

  • Christina M. Elson y Michael E. Smith (2001). Archaeological deposits from the Aztec New Fire ceremony. Ancient Mesoamerica, 12, pp 157-174.
  • Danièle Dehouve (2001). « El Fuego Nuevo : interpretación de una "ofrenda contada" tlapaneca (Guerrero, México) ». Journal de la Société des Américanistes, 87, p. 89-112.
  • Noguez, Xavier y López Austin, Alfredo (1997). De hombres y dioses. El Colegio de Michoacán A.C., pp 134 et seq. (La Vasija de Bilimek y el ciclo de 52 años).
  • Broda, Johanna (1982). La fiesta azteca del Fuego Nuevo y el culto de las Pléyades. Fink.
  • Winning, Hasso Von (1979). The “Binding of the Years” and the “New Fire” in Teotihuacán. Indiana. 5, pp 15-32.
  • Noguera, Eduardo (1968). "Ceremonias del fuego nuevo." Cuadernos americanos 158.3, pp 146-151.
  • Sáenz, C. A. (1967). El fuego nuevo (Vol. 18). INAH.
  • López Austin, Alfredo (1963). "La fiesta del fuego nuevo según el Códice Florentino." Anuario de Historia 3, pp 73-91.

Enlaces externos[editar]