Río Manzanares (Venezuela)

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Para el río español homónimo, véase Río Manzanares.
Río Manzanares

Vista del río Manzanares en Cumaná.
Longitud 80 km
Altitud de la fuente 2.200 msnm
Altitud de la desembocadura 0 msnm
Caudal medio 17,48 m³/s
Superficie de la cuenca 1.066 km²
C. Hidrográfica Mar Caribe
País que atraviesa Bandera de Venezuela Venezuela
Nacimiento Pico Turimiquire
Desembocadura Golfo de Cariaco
Ancho de la desembocadura 50-100 m

El río Manzanares es un corto río de Venezuela, tiene origen en la Serranía del Turimiquire, a 2.200 m, y después de recorrer 80 km y de irrigar una cuenca de unos 1.000 km², desemboca en el golfo de Cariaco, en el Mar Caribe. El origen del nombre lo tiene en que los conquistadores españoles decidieron darle el nombre del río que atraviesa Madrid, la capital de España.

Pasa por Cumaná (capital del estado de Sucre, 330.928 habitantes en 2005) y Cumanacoa, que impactan negativamente en la calidad y cantidad del agua, debido a la presencia de industrias, núcleos urbanos legales e ilegales, zonas agrícolas y zonas de extracción de arena, haciendo peligrar tanto la flora como la fauna.

[editar] Problemas ambientales

Hasta finales de la década de 1960, el río solía provocar grandes inundaciones en su cauce urbano por la ciudad de Cumaná durante la temporada de lluvias, lo que ponía en peligro tanto a personas como a sus bienes.

A partir del año 1970 el problema fue parcialmente controlado gracias a la construcción de un desvío del cauce llamado “El Aliviadero”, posibilitando la reducción del caudal en un 50%.

La ausencia de un estudio de impacto ambiental impidió prever la acumulación de sedimentos que la reducción de la velocidad y del caudal produciría en el cauce del río, especialmente en los tramos con menor pendiente, puntualmente en su salida al Mar Caribe.

En un intento por devolver la navegabilidad al río, el gobierno regional efectuó un dragado en 1986 hasta lo que hoy se conoce como Parque Ayacucho. Además construyó muros de contención en ambas riberas del río desde el Puente Gómez Rubio hasta el Parque Santa Catalina, lo que brindó una mejora visual muy importante. También se reubicó a los moradores ilegales que vivían en la ribera, muchos de los cuales regresaron al sitio tras el terremoto del 1997.

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