Prólogo

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Primeras dos líneas del prólogo de la ópera Orfeo de Claudio Monteverdi, publicado en 1609 por Ricciardo Amadino.

Un prólogo (del griego πρόλογος prologos, de pro: ‘antes y hacia’ (en favor de), y lógos: ‘palabra, discurso’) es el texto o parte situado al principio de una obra, entre los documentos llamados preliminares, que sirven a su autor para justificar el haberla compuesto y al lector para orientarse en la lectura o disfrute de la misma.

El prólogo es además el escalón previo que sirve para expresar o mostrar algunas circunstancias importantes sobre la obra, que el autor quiere destacar o desea hacer énfasis.

Cuando el autor es novel, el prólogo suele escribirlo un escritor reconocido para presentarlo, o lo que es lo mismo, una tercera persona que no es el autor, ya que de esta manera así intenta dar un punto de vista objetivo, pero en los restantes casos suele hacerlo el mismo autor que ha creado la obra. El prólogo se compone siempre después de haber acabado la obra, no antes, y puede haber más de uno, sobre todo si la obra literaria ha tenido éxito y se ha reeditado o reimpreso varias veces, por lo que cada edición nueva lleva su propio prólogo que van uno a continuación de los otros. Cuando los prólogos de autor se acumulan, el escritor así ofrece una perspectiva diacrónica de su relación con la obra literaria compuesta, y sobre su acogida a través de los años. Eso sucede, por ejemplo, en la novela La Colmena, de Camilo José Cela. Si el objetivo del prólogo es defender una obra, se le denomina galeato.[1]

Prólogo de la obra Romeo y Julieta de William Shakespeare; ilustración circa 1864.

El prólogo se sitúa entre un conjunto de textos iniciales de la obra que se denomina habitualmente como presentes. Posee un carácter más literario que la introducción, que es una presentación del contenido más que del autor, y debe distinguirse claramente del prefacio, o escrito preliminar que expresa la intención de una obra con anterioridad a que ésta haya sido escrita.

Hay que considerar al prólogo dentro de lo que Gérard Genette denomina paratexto, esto es, cualquier texto que se sitúa en la periferia del la obra literaria: el título, el subtítulo, la dedicatoria, el lema, el prólogo o prólogos, el epílogo o ultílogo o ultimólogo, las notas, glosas o escolios al margen o al pie, las sobrecubiertas, las fajas, los capítulos desechados, los borradores, etc.

Prólogo de la ópera Eurídice (1600), de Jacopo Peri

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La elección de la persona que escribirá el prólogo puede depender del propio autor o de su editorial. Es importante tener en cuenta que el prólogo siempre se escribe una vez que la obra está finalizada, entonces el autor caracteriza su obra y realiza una breve crítica o reseña sobre el texto. Cuando el libro tiene diversas reimpresiones o reediciones, es común que se cuente con más de un prólogo.

El prólogo forma parte de los textos preliminares de la obra. Hay que diferenciarlo, de todos modos, de la introducción y del prefacio. La teoría literaria califica a los prólogos como para textos, ya que se encuentran en la periferia del texto principal (como la dedicatoria o las notas al margen).

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Entrada de galeato en el DRAE] Consultado el 29 de noviembre de 2011
Prólogo del Atlas geográfico e histórico de la República de Colombia, 1890.