Pedro Núñez del Valle

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Adoración de los Reyes, Museo del Prado, Madrid.

Pedro Núñez del Valle (c. 1597- 1649), pintor barroco español, nacido en Madrid y formado en Italia, donde asimiló la estética del caravaggismo que contribuyó a introducir en la pintura madrileña del llamado Siglo de Oro.

Biografía[editar]

Pedro Núñez del Valle nació en Madrid. Se sabe que su padre era calderero, pero se ignora la fecha de su nacimiento y cualquier otro dato de su vida anterior a la partida a Italia. En Roma aparece documentado en los años 1613 y 1614, como miembro de la Academia de San Lucas. Debía de estar ya de regreso a España en 1623, cuando firmó con el título academicus romanus el San Orencio de la iglesia de San Lorenzo de Huesca, decididamente tenebrista en el tratamiento de la luz y con ecos del clasicismo de Guido Reni en las figuras.

En 1625 contrajo matrimonio con Ángela de Seseña, huérfana tutelada por Alonso Carbonel, y hay constancia documental de que ese mismo año se encontraba trabajando en el claustro de la Merced de Madrid, realizando una serie de historias mercedarias en unión de Juan van der Hamen, con quien debió de establecer lazos de amistad, encargándose a su muerte (1631) de la tasación de sus bienes. A la muerte de Bartolomé González, en 1627, Núñez solicitó la plaza de pintor del rey que dejaba vacante y a la que aspiraron doce pintores. Vicente Carducho, Eugenio Cajés y Velázquez, a quienes Felipe IV encomendó calificar a los aspirantes, le propusieron en cuarto lugar, tras Antonio de Lanchares, Félix Castelo y Angelo Nardi. Aunque no alcanzara el nombramiento deseado, fue llamado a trabajar con cierta frecuencia para la Corte: en 1633 pintó la ermita de San Juan en el Buen Retiro, en 1639, con otros muchos pintores, participó en la decoración del Salón Dorado o salón de comedias del Alcázar, donde se le encomendó el retrato doble de Felipe III y Felipe IV, monarca reinante, y el de Enrique I con Alfonso IX. Todavía diez años más tarde, en colaboración ahora con Francisco Rizi, se encargó de la pintura y dorado que se hizo en palacio para conmemorar el cumpleaños de la reina Mariana de Austria.

El mismo año (agosto de 1649) hacía testamento, pidiendo ser enterrado en el convento de la Victoria, donde tenía sepultura propia.

Obra[editar]

El San Orencio de Huesca, fechado en 1623, es la obra más antigua conservada de Núñez del Valle, con fuertes recuerdos de su paso por Italia, donde se formó en el estudio de la escuela romano-boloñesa a la vez que atento al caravaggismo representado por Artemisia Gentileschi y Cecco da Caravaggio. De 1631 es la Adoración de los Magos, ingresada en 1992 en el Museo del Prado, donde las sugestiones caravaggistas se mezclan con recuerdos de Rubens. Obra fechada es también el Camino del Calvario de la Colegiata de Talavera de la Reina, 1632, en mal estado de conservación.

Otras obras destacadas, en las que se manifiesta igualmente la influencia del mundo romano, son la Santa Apolonia de colección particular, la Anunciación del Museo del Hermitage, Santa Margarita, del convento de las Descalzas Reales de Madrid, fuertemente caravaggista en el tratamiento de la luz y en el estudio de las telas y detalles de naturaleza muerta, o, muy especialmente, Jael y Sisara del Museo de Dublín, una de sus obras más complejas y durante mucho tiempo atribuida a Cecco da Caravaggio. Núñez del Valle debió de cultivar también la pintura de paisaje, según consta por las obras que dejó a su muerte, reflejadas en el inventario de sus bienes, y aún cuando sólo uno de ellos se haya conservado, trozos de hermosos paisajes se encuentran en algunas de sus obras, como en Agar e Ismael, de la Beneficencia de Ávila, o en una Huida a Egipto de colección particular.

Bibliografía consultada[editar]

Enlaces externos[editar]