Pau Claris

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Pau Claris i Casademunt (Barcelona, 1586 - 1641) fue un político y eclesiástico catalán, canónigo de la Seo de Urgel. Como Presidente de la Generalidad de Cataluña, y previa jura de vasallaje, proclamó la República Catalana (1641-1659) bajo la protección de Luis XIII y la soberanía de Francia. Tras la Paz de los Pirineos, que ponía fin a la guerra entre España y Francia, Cataluña cedió al país galo el condado del Rosellón y la parte norte del condado de Cerdaña y supuso el fin de la República catalana.

Orígenes[editar]

Pau Claris provenía de una familia de juristas originaria de Berga y se doctoró en Derecho canónico y civil. Nombrado canónigo de la Seo de Urgel en 1612, [cita requerida] Claris inició su vida pública como defensor de las prebendas eclesiásticas.

Presidente de la Generalidad de Cataluña (jefe o en cap)[editar]

Estatua de Pau Claris por Rafael Atché (Barcelona).

En julio de 1638, ante el empeoramiento de la situación política en Cataluña, fue elegido Presidente de la Generalidad para el trienio 1638-41. Tenía 52 años. Su hermano Francesc sería elegido Consejero segundo ese mismo año. Aunque al empezar su mandato, Claris consiguió el acuerdo de actuación con el Consejo de ciento de la ciudad de Barcelona, se enfrentó pronto contra las autoridades reales a consecuencia del saqueo de Palafrugell en julio de 1638 por parte de los tercios del rey español y de las acusaciones cruzadas de contrabando hechas entre la monarquía española y la Generalidad.

Posición geoestratégica de Cataluña en la Guerra de los Treinta Años[editar]

Con la re-entrada de Francia en el conflicto en 1635, la cual cogió desprevenida a España, condujo a una mayor urgencia de tropas y dinero para mantenerlas. Pero, el gobierno catalán, que ya se lamentaba con frecuencia de las muchas guerras de la época, se seguía oponiendo. Y a ello hay que añadirle la situación enrarecida entre la Corona y el Principado a consecuencia de la Unión de Armas propuesta por el Conde-duque de Olivares.

La crisis se intensificó, en la primavera del 1639, con la invasión francesa del condado del Rosellón o la «jornada de Salses», que finalizó con la rendición del Castillo de Salces tres años después:

Sucedió la invasión del Francés por el Condado del Rosellón, el año pasado de 1639, donde entre otras levas, que duraron espacio de siete meses, acudieron del Principado 30.000 infantes pagados y municionados: empeñándose las universidades para el sueldo, dexando los labradores la mayor parte de sus heredades sin cultivar, ni sembrar, para acudir unos a las armas, otros al bagale, y carruaje: empobreciéndose los caballeros y Feudatarios con tan prolija jornada, extenuando sus patrimonios.

«La guerra de los segadores»[editar]

Finalmente, la situación derivó en la revuelta de mayo de 1640. El odio al virrey, a Olivares y a la administración virreinal crecieron en el Principado entre otoño e invierno de 1639, azuzados premeditadamente desde las instituciones catalanas y un importante sector del clero entre el que se destacaron Pau Claris y el obispo de Gerona, Gregori Parcero. Además, se produjo el encarcelamiento del diputado militar Francesc de Tamarit.

En 1641, tras los sucesos y desde la Generalidad, los diputados alegaban al rey que la paciencia de los campesinos que acogían a las tropas había estado al límite ante la frecuente estancia de las mismas desde 1626. El rey y el juez del Breve Apostólico investigaron la conducta de Claris y del obispo: Claris fue acusado de intervenir en los disturbios contra los soldados y el obispo sospechoso de encubrirlo, pero no lo pudo condenar por carencia de pruebas.

La gravedad de los incidentes posteriores —muerte de Joan Miquel Mont-rodon en Santa Coloma de Farners, incendio de las iglesias de Riudarenas y la de Montiró y la entrada en Barcelona de unos doscientos campesinos (22 de mayo de 1640) para liberar al diputado Francesc de Tamarit- culminó con el "Corpus de Sangre" (7 de junio de 1640), cuando la entrada en Barcelona de unos 400 ó 500 segadores amotinados provocó la muerte del virrey Conde de Santa Coloma.

La situación cogió por sorpresa a Olivares, ya que la mayoría de sus ejércitos estaban localizados en otros frentes en Europa y no podían acudir a Cataluña. Pese a que Olivares optó por la prudencia a toda costa y trató de echar marcha atrás el 27 de mayo de 1640, la situación se le escapaba de las manos. El odio a los Tercios y a los funcionarios reales pasó a generalizarse contra todos los hacendados y nobles situados cerca de la administración. Ni siquiera la Generalidad controlaba ya a los rebeldes, que lograron apoderarse del puerto de Tortosa. Estos hechos desencadenarán la ruptura definitiva entre la Generalidad y el gobierno del Conde-duque de Olivares.

Protección, confederación militar y soberanía de Francia[editar]

La inminente respuesta del Conde-duque de Olivares decidió a Pau Clarís a buscar ayuda militar en Francia: las conversaciones iniciadas por su sobrino Francesc Vilaplana acabaron con la firma en Barcelona (12 de diciembre de 1640) de un pacto de vasallaje y confederación militar y, posteriormente (16 de enero de 1641), con la proclamación de la República Catalana dependiente de Francia poniendo así al Principado de Cataluña bajo la protección y la soberanía Francesa, como una más de sus provincias.

Pero la revuelta también escapa a este primer y efímero control de la oligarquía catalana. La sublevación derivó en una revuelta de empobrecidos campesinos contra la nobleza y ricos de las ciudades que también fueron atacados. La oligarquía catalana se encontró en medio de una auténtica revolución social entre la autoridad del rey y el radicalismo de sus súbditos más pobres.

La República catalana (1641-1659)[editar]

La vida de la República catalana fue efímera: ante el inminente peligro de asedio de Barcelona por el ejército del Marqués de Los Vélez, Pau Claris decidió reconocer a Luis XIII de Francia como Conde de Barcelona. El ejército franco-catalán derrotó ejército español en la batalla de Montjuic el 26 de enero de 1641. Pau Clarís murió repentinamente un mes después de la victoria, según algunas tesis envenenado por agentes del rey.[1] Francesc Fontanella, Consejero Jefe (Conseller en Cap) hasta poco tiempo antes de la batalla de Montjuïc y gran amigo de Pau Clarís, le dedicó un caluroso homenaje.[2] Cataluña, mientras tanto se convertía en uno más de los frentes de la Guerra de los Treinta Años que enfrentaba, en toda Europa, a los Habsburgo españoles y austriacos a sucesivas coaliciones en las que participaba Francia.

La destitución del conde-duque de Olivares, la presencia del hambre y la peste y la promesa de Felipe IV de respetar las instituciones catalanas pusieron fin a la guerra en 1652. Pero ello no significaba la paz total. Aunque la Guerra de los Treinta Años se había cerrado con el Tratado de Westfalia de 1648, por el cual España perdía parte de sus dominios en el centro de Europa, continuaba la guerra entre Francia y la España, en la que se veían especialmente envueltos los territorios de Cataluña allende los Pirineos. Cuando en 1659 Luis XIV y Felipe IV firman la Paz de los Pirineos, este último cede a Francia los territorios pertenecientes al condado del Rosellón y parte norte del de Cerdaña, invalidando así las demarcaciones establecidas por las Constituciones de Cataluña.


Predecesor:
Miquel d'Alentorn i de Salbà
Presidente de la Generalidad de Cataluña
16381641
Sucesor:
Josep Soler

Referencias[editar]

  1. : Marimon, Sílvia: Va ser assassinat Pau Claris? Sàpiens, nº 45. Julio 2006. ISSN: 1695-2014.
  2. : Fontanella, Francesc: Panegíric a la mort de Pau Claris. A cura de Montserrat Clarasó i Maria-Mercè Miró. Barcelona: Fundació Pere Coromines, 2008, 195 pp. (Autors Catalans Antics, 16) ISBN: 978-84-7256-773-3.

Bibliografía[editar]

  • Garcia Càrcel, Ricard (1980). Pau Claris, la revolta catalana. Col·lecció Pinya de rosa. Ed. DOPESA. Barcelona. ISBN 84-7235-450-4.
  • Simón i Tarrés, Antoni (2008). Pau Claris, líder d'una classe revolucionària. Biblioteca Abat Oliba. Publicacions de l'Abadia de Montserrat. Barcelona, ISBN 978-84-9883-051-4.