Mina Santa Bárbara
De Wikipedia, la enciclopedia libre
| Este artículo o sección sobre historia necesita ser wikificado con un formato acorde a las convenciones de estilo. Por favor, edítalo para que las cumpla. Mientras tanto, no elimines este aviso puesto el 30 de octubre de 2006. También puedes ayudar wikificando otros artículos. |
Se dice que los españoles comenzaron a explotar la mina de mercurio de Huancavelica, hoy conocida como Mina Santa Bárbara o Mina de la Muerte, en 1563, cuando, de acuerdo a la leyenda, un nativo llamado Ñahuincopa mostró al español Amador Cabrera de su existencia. Es muy probable que haya sido una mina explotada y abandonada en épocas anteriores a la Colonización europea de América. Los antiguos peruanos ya utilizaban el sulfuro de mercurio, que ellos llamaban “llimpi”, y cuyo uso se generalizó entre la nobleza, principalmente entre las mujeres y los indios guerreros, para pintarse el rostro.
Se constituyó en una de las minas más imponentes de la época. Se sabe que a sus socavones se podía ingresar montado a caballo y que en el interior existía una verdadera ciudad, con casas, calles y hasta una plaza de toros de la que no quedan vestigios.
Una carta escrita en 1764 por el fiscal de la Real Audiencia de Lima, Diego de Holgado a los reyes de España, habla de que "La mina de Huancavelica, no produce plata, ni oro; pero produce el azogue, un ingrediente tan necesario, para el beneficio de todas las minas de oro, y plata del Reino. Es la única que se trabaja en este metal, y es propia, y perteneciente a Vuestra Majestad. Provee al Perú, y ha proveído a México, a donde en muchas ocasiones se han remitido cantidades crecidas de Azogue".
En 1786 dentro de sus socavones murieron más de 200 personas, entre indios y españoles, al derrumbarse parte de la mina. Por la alta toxicidad del mercurio, la mina de Santa Bárbara tuvo uno de los índices de mortalidad más elevados de toda América.
Los españoles capturaban a los nativos de la zona, siendo forzados al trabajo y llevados encadenados, sus familias los acompañaban hasta la mina Santa Barbara y en presencia del sacerdote en la única Iglesia colonial que existe se hacia un misa de defunsion pero en cuerpo presente (antes de morir) como si fuera de difunto porque sabían que nunca más volverían a ver la luz después de entrar a los más profundo del socavón, algunas mamas para no ver morir a sus hijos tomaban medidas drásticas como el de cercenar la mano o crearles algún tipo enfermedad y así no ser llevados a la mina de la muerte.
Actualmente la mina puede ser visitada por el socavón conocido como Belén. Sin embargo la visita puede resultar muy peligrosa para las personas que no conocen la ruta. Solo a la mina se puede llegar, pero no se puede ingresar por que hay gases dormidos dentro de la mina y pueden causar la muerte. Por la peligrosa situación de la mina, está cerrada con una puerta y una pared del ladrillo. Desde afuera el visitante puede ver la antigua entrada a la mina con el escudo arriba. A seguir por el camino, uno llega a el equipo de las minas más modernas y recién abandonadas. Unos metros más por el camino está el pueblo abandonado. En 2006 la diócesis y el Departemento estaban reconstruyendo la iglesia del pueblo.

