Magnetoterapia

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La terapia magnética, también denominada magnetoterapia, magnoterapia o imanoterapia, es una práctica de medicina alternativa que implica el uso de campos magnéticos estáticos o alternos sobre el cuerpo humano. Aunque algunas personas refieren haber respondido favorablemente al tratamiento de algunos casos de dolor al someterse un corto periodo de tiempo a campos magnéticos producidos por imanes permanentes, sin embargo, se la considera una seudociencia ya que ningún estudio ha comprobado su eficacia más allá del Efecto placebo. [1] [2]

Mecanismo propuesto por la magnetoterapia[editar]

Figura 1.Acoplamiento inductivo
Figura 2.Inducción de Faraday

En 1954, el investigador y cirujano ortopédico japonés Iwao Yasuda,[3] [4] descubrió que en los huesos lesionados, se presentaban corrientes eléctricas endógenas que son las responsables de disparar los mecanismos de reparación del hueso lesionado. Basándose en esto, Yasuda y el físico japonés Eiichi Fukada [5] descubrieron que la compresión de huesos puede generar una tensión eléctrica. Posteriormente, los estadounidenses Robert Becker, Andrew Basset y Carl Brighton también comunicaron el mismo fenómeno en hueso fresco sometido a compresión mecánica. Y se llegó a conclusiones similares en estudios hechos en colágeno y tejido cartilaginoso.[6] Este fenómeno es similar al efecto piezoeléctrico que descubrieran en 1881 los franceses Pierre y Jacques Curie. También se observó que la aplicación de estimulación eléctrica externa, favorece la reparación de tejido óseo y blando, naciendo de esta manera la terapia de electroestimulación.

Hay tres métodos para generar un estímulo eléctrico en la reparación de tejidos:

  • La aplicación del estímulo eléctrico directo, a través de electrodos, que se implantan en el hueso, lo que resulta invasivo, doloroso y poco práctico. En esta técnica, se aplican corrientes directas del orden de 5-100 microamperes que son suficientes para generar hueso nuevo.
  • Aplicación de un campo eléctrico, por medio de un acoplamiento capacitivo. En este método, se colocan electrodos sobre la piel en el sitio de la fractura sin la presencia de yeso o de férula, y se aplica una tensión senoidal con frecuencias desde 20 hasta 200 KHz. Como resultado, se produce un campo eléctrico con magnitud desde 1 hasta 100 mV/cm.
  • El tercer método es la aplicación de un acoplamiento inductivo. En este método, se colocan una o más bobinas, cerca del miembro dañado, ya sea un hueso fracturado o de un tejido blando, sin necesidad de quitar el yeso, férula y/o de tocar al paciente (ver la figura 1). Por la bobina se hace pasar una corriente eléctrica variable (ver la figura 2) lo que genera un campo magnético pulsante (CMP) variable en el tiempo que penetra el cuerpo. Ya que una propiedad de los CMP es inducir un campo eléctrico (E), y dado que el tejido vivo es tiene una determinada conductividad (σ), este campo generará una densidad de corriente eléctrica (j) en mA/m², es decir un estímulo eléctrico. A esta propiedad se le conoce en física como Ley de inducción de Faraday.

Experimentos[editar]

El principal apoyo de su efectividad está en forma de testimonios y casos particulares, que se pueden atribuir al efecto placebo.[7] [8] Aunque no hay pruebas científicas que apoyen a la magnetoterapia, en una experiencia llevada a cabo en 2004 con pacientes de osteoartritis que usaban pulseras magnéticas, [9] se llegó a la conclusión de que se reducía el dolor en las caderas y rodillas, aunque se advierte que no está claro si este efecto es específico del imán o causado por el efecto placebo.[10]

En 1976, el ganador del Premio Nobel de Química, Linus Pauling, dedujo un método para estudiar los enlaces de la oxihemoglobina, proteína de la sangre que transporta el oxígeno. A través de un sencillo experimento,[11] él comprobó que esta molécula es diamagnética, por tanto es repelida por los campos magnéticos de la misma forma que el resto de la sangre y de los tejidos. Por otro lado, la deoxihemoglobina, que es esa proteína cuando no lleva oxígeno, es paramagnética, por lo que es atraída débilmente por campos magnéticos, pero los imanes utilizados en la terapia magnética deben ser adecuados para tener un efecto apreciable sobre el flujo sanguíneo (por ejemplo utilizar imanes de neodimio en vez de imanes de ferrita o cerámicos)[12]

Thomas C. Skalak, profesor de ingeniería biomédica de la Universidad de Virginia[13] quien ha realizado estudios en ratas, opina que los imanes reducen la inflamación en heridas y aumentan la microcirculación sanguínea.[14] Por otra parte, Robert R Holcomb sugiere que la magnetoterapia puede evitar intervenciones médicas costosas e innecesarias.[15]

En EE.UU. una terapia magnética limitada al tratamiento de fracturas, fue aprobada por el ente gubernamental Food and Drug Administration (FDA) en noviembre de 1979.[16] Esta regulación es exclusivamente de tipo legal, pero no presupone una aprobación de la magnetoterapia por parte de la ciencia médica.

Referencias[editar]

  1. Park, Robert L. (2000). Voodoo Science: The Road from Foolishness to Fraud (en inglés). New York, New York: Oxford University Press. pp. 58–63. ISBN 0-19-513515-6. «Not only are magnetic fields of no value in healing, you might characterize these as "homeopathic" magnetic fields» 
  2. Wanjek, Christopher (2003). Bad Medicine: misconceptions and misuses revealed from distance healing to vitamin O (en inglés). Hoboken, New Jersey: John Wiley & Sons. pp. 1–253. ISBN 0-471-43499-X. 
  3. Yasuda, Iwao (1954). «Piezoelectric activity of bone». Journal of Japanese Orthopedic Surgery Society 28:  pp. 28-267. 
  4. Moncada, María Elena; Cadavid, Héctor (Diciembre 2007). «Estimación de variables eléctricas en un muslo 3D con fractura de diáfisis femoral estimulado magnéticamente». Revista Facultad de Ingeniería Universidad de Antioquia (42):  pp. 120-131. http://www.redalyc.org/pdf/430/43004210.pdf. Consultado el 11 de enero de 2014. 
  5. Fukada, Eiichi (1968). «echanical deformation and electrical polarization in biological substances». Bioherology 5:  pp. 199-208. 
  6. Becker, Robert (1961). «The biolectric factors in amphibian-limb regeneration». The Journal of bone and joint surgery. American volume. A 43:  pp. 643. 
  7. Blechman, Abraham (1998). «Pain-free Magneto-Orthodontics, a Deception?» (en inglés). Review of Alternative Medicine 2 (1):  pp. 13-19. 
  8. Yeung, Gordon. «Magnetic Therapy: Then and now» (en inglés). History of Medicine Days. http://www.ucalgary.ca/uofc/Others/HOM/Dayspapers2003.pdf. Consultado el 12 de enero de 2014. 
  9. Harlow, Tim; Greaves, Colin; White, Adrian; Brown, Liz; Hart, Anna; Ernst, Edzard. (2004). «Randomised controlled trial of magnetic bracelets for relieving pain in osteoarthritis of the hip and knee» (en inglés). British Medical Journal 329 (7480):  pp. 1450-1454. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC535975/#!po=43.3333. Consultado el 12 de enero de 2014. 
  10. Finegold, Leonard; Flamm, Bruce (5 de enero de 2006). «Magnet therapy» (en inglés). British Medical Journal. doi:10.1136/bmj.332.7532.4. http://www.bmj.com/content/332/7532/4. Consultado el 12 de enero de 2014. 
  11. Special Collections & Archives Research Center, Oregon State University Libraries (ed.): «The Life and the Structure of Hemoglobin» (en inglés). Consultado el 11 de enero de 2014.
  12. Stick, CP; Hinkelmann, K; Eggert; Wendhausen, H (1991). «Beeinflussen starke statische Magnetfelder in der NMR-Tomographie die Gewebedurchblutung? [Do strong static magnetic fields in NMR tomography modify tissue perfusion?]» (en alemán). RöFo: Fortschritte auf dem Gebiet der Röntgenstrahlen und der bildgebenden Verfahren 154 (3):  p. 231. doi:10.1055/s-002-919. 
  13. «Resumen curricular de Thomas C. Skalak» (en inglés). Consultado el 12 de nero de 2014.
  14. Melissa Maki (2 de enero de 2008). «Biomedical Engineering Study Demonstrates the Healing Value of Magnets» (en inglés). Consultado el 11 de enero de 2014.
  15. Holcomb, Robert R.; Worthington, Bradley; McCullough, Barbara; McLean, Michael (septiembre 2000). «Static magnetic field therapy for pain in the abdomen and genitals» (en inglés). Pediatric Neurology (Elsevier) 23 (3):  pp. 261-264. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0887899400001806. Consultado el 11 de enero de 2014. 
  16. Bassett, Andrew (1982). «Claims for magnetotherapy» (en inglés). Canadian Medical Association Journal. http://www.pubmedcentral.nih.gov/picrender.fcgi?artid=1862032&blobtype=pdf. Consultado el 12 de enero de 2014. 

Bibliografía[editar]

  • Plaja, Juan (2003). «Magnetoterapia y laser». Analgesia por medios físicos. McGraw-Hill-Interamericana. pp. 172–174. ISBN 84-486-0485-7. 

Enlaces externos[editar]