Lustratio

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Romanos sacrificando un cerdo, un carnero y un buey durante una suovetaurilia.

La Lustratio fue una ceremonia de purificación en la Antigua Grecia y la Antigua Roma,[1] que involucraba una procesión. Se realizaba mediante el vertido o pulverización de agua con una rama de laurel o de olivo, o utilizando un utensilio llamado hisopo.[cita requerida] El efecto de esta purificación se consideraba equivalente al humo de algunos materiales quemados.[cita requerida]

En algunas circunstancias, se asociaba con el sacrificio de un cerdo (sus), un cordero (ovis) y un toro o ternero (taurus) (suovetaurilia), mediante un ritual por los que se les hacía procesionar previamente alrededor de la persona u objeto de la purificación.

En la Antigua Grecia[editar]

En la Antigua Grecia, la ceremonia estaba ligada a la noción de deshonra y era iniciada por una persona o una ciudad para purificarse de un delito cometido o para purificar un lugar sagrado que estaba contaminado por algún acontecimiento.

Una ocasión notable fue una Lustratio celebrada para purificar Atenas por Epiménides de Creta, después de la masacre de Cilón.[2] Las ceremonias de Lustratio también se utilizaban para bendecir las cosechas, animales de granja, nuevas colonias y a los ejércitos antes de entrar en batalla o que pasaban revista. En este último caso, las tropas recibían con frecuencia la orden de ir a la costa, donde la mitad del sacrificio se arrojaría al mar y la otra mitad se quemaría en el altar.[2] Un ejemplo de esto se dio en el ejército del Macedonia que fue ceremoniado con un perro cortado en dos, el ejército reunido entre las dos mitades del mismo y luego lanzadas en direcciones opuestas.[3]

En la Antigua Roma[editar]

En la religión de la Antigua Roma, la ceremonia tenía por objetivo asegurar la bendición y la protección de la divinidad, sin necesidad de que se hubiese cometido un delito: se podían purificar los campos (ceremonia de la Ambarvalia con los Hermanos Arvales) o los rebaños (las Parilia, incluyendo un sacrificio a la diosa Pales).

Los ejércitos romanos eran purificados antes de salir de campaña y la ceremonia se repetía antes de cada batalla.

La misma ciudad de Roma procedió a esta ceremonia en casos de catástrofes o milagros. Esta ceremonia de purificación de todo el pueblo se renovaba periódicamente cada cinco años ("lustros"), en el momento solemne en que los censores quinquenales terminaban su mandato.

La ceremonia, que se remonta a Servio Tulio, durante cuyo reinado fue realizado el primer censo, involucraba el sacrificio de la suovetaurilia, dando tres vueltas alrededor de la asamblea, ante el Campo de Marte ("lustrum censorio").

Las instrucciones de la Lustratio realizada en la ciudad romana de Iguvium ilustran que la ceremonia consistió en una procesión de sacerdotes y víctimas sacrificales en torno a la ciudadela de la ciudad, deteniéndose en las tres puertas de la misma, donde los sacrificios se llevaron a cabo, ya que las puertas se consideraban como los puntos débiles que requerían un mayor fortalecimiento.[4]

Una de las razones para una Lustratio era librar a los niños recién nacidos de cualquier espíritu dañino que pudiese haber sido adquirido al nacer. La ceremonia tenía lugar cuando el bebé cumplía nueve días u ocho en el caso de una niña,[5] y en la ceremonia, la procesión trazaba una frontera mágica alrededor del niño para ser purificado. Al final de la ceremonia, si el niño era varón, se le regalaba un pequeño talismán, generalmente de oro, llamado bula que se mantenía en una bolsa de cuero alrededor del cuello del muchacho. Esta bula sería llevada hasta que el niño se hiciese hombre e intercambiase la toga adornada con una franja de púrpura (toga praetexta) por la toga viril normal de un adulto.[6] La ceremonia culminaba con la imposición del praenomen al niño, el nombre que se añadía a los registros oficiales romanos del censo y con la observación de los vuelos de las aves a fin de discernir el futuro del niño.[5]

También existían otras lustratios privadas como la lustratio agri, en las que el propietario de una finca campestre utilizaba víctimas animales lactantes (suovetaurilia lactante).

Referencias[editar]

  1. Heitland p. 224
  2. a b Murray p. 719
  3. Cic. de Divin. i.45; Barth, ad Stat. Theb. iv. p1073
  4. Evans p. 183
  5. a b Goldsworthy p. 42
  6. Goldsworthy p. 75

Bibliografía[editar]

  • Evans, Arthur Anthropology and the Classics, 1967 ISBN 0714610208.
  • Goldsworthy, Adrian Caesar, 2006 ISBN 9780753821589.
  • Heitland, William Emerton The Roman Republic, 1909.
  • Murray, John A Dictionary of Greek and Roman Antiquities, 1875.

Enlaces externos[editar]