Latría

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Adoración eucarística, que en el catolicismo forma parte del culto de latría

Latría es un término proveniente del latín, latrīa y éste a su vez del griego: λατρεια (adoración o culto), usado en la teología católica para referirse a la forma más alta de reverencia, el culto de adoración que, en sentido estricto, sólo debe dirigirse y ofrecerse absolutamente a Dios, Santísima Trinidad, o a alguna de sus tres personas en particular (v.gr., Dios Hijo, Jesucristo, o la presencia de Jesucristo en la Eucaristía).

Por lo tanto, la expresión culto de latría hace referencia al culto que se le rinde a Dios con exclusividad.

Sujeto de la latría[editar]

En línea con lo explicado por Tomás de Aquino, la latría es un acto de devoción y, por lo tanto, se relaciona con la virtud de la religión, ya que se vincula con el culto o servicio de Dios.[1]

El acto de devoción brota de la voluntad. Y el término o sujeto en el que recae la devoción se refiere exclusivamente a Dios.

Latría y dulía[editar]

En el catolicismo, el llamado culto a los santos en nada se opone ni menoscaba el culto de latría a Dios. En efecto, el culto a los santos no termina en ellos, sino en Dios mismo. Dicho en términos sencillos, se venera a los santos por lo que tienen de Dios, por la gracia de Dios presente en ellos.[1] Ya que, en el decir del propio Jesucristo citando a Deuteronomio 6, 13:

"Está escrito: Adorarás al Señor tu Dios y solo a él darás culto".

Evangelio de Lucas 4, 8

La veneración a los santos, es decir, el respeto que se les debe por su santidad, dignidad o grandes virtudes, recibe el nombre de dulía. Al venerarse a los santos por lo que tienen de Dios, resulta no solo razonable sino loable el culto a María, madre de Jesús, ya que significa reconocer la "plenitud de gracia" de Dios en ella, como bien señala en el Evangelio de Lucas:

"... porque (el Señor) ha puesto los ojos en la humildad de su esclava,

por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,

porque el Poderoso ha hecho en mi favor maravillas..."
Lucas 1, 48-49

Latría, idolatría, egolatría[editar]

«Latría» es también usado como sufijo, con el significado de adoración, en composiciones como, por ejemplo, «idolatría»: adoración a los ídolos. La idolatría consiste en tributar a una criatura la adoración debida exclusivamente a Dios. Por su malicia, se considera siempre y de suyo una falta gravísima por la injuria que con ella se hace a Dios mismo.[1]

Otro ejemplo de la utilización del término «latría» como sufijo es en la palabra «egolatría», entendida como culto, adoración o amor excesivo de sí mismo. Se trata de uno de los atributos que, a juicio de Guillermo Rendueles Olmedo, mejor caracteriza a los individuos que viven en la posmodernidad,[2] pensamiento cuya presentación ha recibido recensiones positivas.[3]

Referencias[editar]

  1. a b c Royo Marín, Antonio. 1979. Teología Moral para Seglares I: Moral fundamental y especial. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. pp. 277-286. ISBN: 84-220-0441-0.
  2. Rendueles Olmedo, Guillermo (2004). Egolatría. 296 páginas. Oviedo: KRK Ediciones. ISBN 978-84-96119-70-3. 
  3. Marina González, Pedro (diciembre de 2005). «Reseña de: "EGOLATRÍA" de Guillermo Rendueles Olmedo». Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (Madrid (España)) (96):  pp. 143-144. ISSN 0211-5735. http://www.redalyc.org/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=265019467009.